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martes, 17 de junio de 2025

La importancia de calibrar el vocabulario: hacer una pintada no es un atentado, señor presidente del gobierno de España.

 Ayer el presidente del gobierno de España, don Pedro Sánchez Pérez-Castejón dio una rueda de prensa con motivo de la expulsión y dimisión del número tres del gobierno, don Santos Cerdán. No entro a valorar lo mucho expresado por Pedro Sánchez pero me llamó la atención esa crítica que hacía hacia los partidos de derechas en el sentido de no haber condenado los atentados y ataques a las sedes del PSOE. 

Creo que en un país como España llamar ataque o atentado a que uno, dos o tres personas, de forma anónima, vandalicen una sede de un partido político, de noche, consistente en escribir con un bote de pintura de spray algún que otro insulto no es muy exacto y roza, por otra parte, la mentira y la ofensa hacia las miles de víctimas del terrorismo. Cuando digo una, dos o tres personas lo único que hago es hipotetizar porque nadie ha informado al respecto. Además, parece ser que estos actos vandálicos se han repetido un buen número de veces. 

Lo que hago no es justificar, blanquear ni nada que se le parezca. Es sencillamente una llamada de atención sobre la importancia de calibrar el vocabulario y, con especial relevancia si se trata de un cargo público. Se podría traer a colación que los socios que le permiten al presidente del gobierno gobernar son precisamente algunos de los líderes de formaciones políticas y de un grupo terrorista, Eta. Uno de ellos estuvo condenado y cumpliendo condena por esa causa. Aunque sólo fuera por esos cientos de asesinados no se debería decir esa barbaridad: hacer una pintada no es un atentado, señor presidente del gobierno de España.

jueves, 15 de junio de 2023

El llamado "fuego amigo" y las intrincadas razones de nuestros discursos.

 -¿Te ha pasado alguna vez que, hablando, entre amigos, en familia o en el trabajo te has sentido atacado por la gente más cercana?

- No, no sé, bueno, es que no sé a qué te refieres.

-Da igual, déjalo. Es una tontería de las mías.

-No, mujer, explícamelo, venga.

-Pues eso, que algunas veces, sin venir a cuento, notas que te están atacando, osea, no atacando, es una forma de decirlo, te ridiculizan, te ponen de ejemplo de algo malo, te señalan, te recuerdan algún momento desagradable de tu vida, algún fracaso, algún problema, cosas así ¡sabes! Pero, ya te digo, sin venir a cuento, y, encima, gente cercana. 

-Supongo que sí, pero así, de golpe, no caigo. Ponme algún ejemplo, con o sin nombres, como prefieras.

-No, ejemplos no, pero si te parece, te explico lo que yo creo. Mira, por las veces que me ha pasado a mí y las que he observado, yo a esta conducta la llamo "fuego amigo".

-Lo del fuego amigo lo usan para la guerra, ¿no?, bueno, y en política, creo. Y me está viniendo a la memoria algún que otro refrán, como el de "de las aguas mansas líbranos señor que de las malas ya me libro yo". ¿Van por ahí los tiros?

-Sí, sí. Pues eso, que lo que llama más la atención es que sean "los tuyos" los que "disparan", por decirlo gráficamente.

-¡Claro!

-Lo pienso y no lo comprendo y no sólo lo digo por mí. Llevas toda una vida intentando comportarte lo mejor posible. Crees que, modestamente, lo haces medio bien. Te esfuerzas en mejorar en todos los aspectos, trabajas, ayudas, colaboras...Desarmas tu vocabulario hasta límites que hacen que algunas personas te llamen ¡tonto! con verdadero énfasis...pero eres consciente, también, ¿cómo no? de que eres humano. Conoces tus limitaciones, tus defectos, tus carencias, tus errores, ¡madre mía! ¡mis errores! ¡pero si no hay día que no me acuerde de unos pocos! Los repaso, los analizo, los intento comprender y, sobre todo, hago lo posible para no repetirlos y olvidarlos, en la medida de lo posible. Y, a pesar de eso, cada cierto tiempo, ¡zaca! ¡toma!

-No te termino de pillar. Si no me pones algún ejemplo...

-Imagina lo que te he dicho, ponte en esa posición. Un día, con gente cercana, como te he dicho, de pronto, te preguntan por un "capítulo" digamos que molesto o, sinceramente, doloroso para tí. Pero eso, sin que tenga nada que ver con la situación, con lo que se está hablando. Imagínate, es como nombrar la soga...o meter el dedo en la llaga...o ver la paja en el ojo y no la viga...Y encima lo que he visto es que venía de quiénes tenían qué callar. Es decir, pues eso que se les podía decir eso de ¡pues anda que tú!

-Creo que sí, aunque como no me cuentas ningún caso concreto...

-Me encantaría, aunque sólo fuera para desahogarme, o para sacarme la espinita ¿me entiendes? pero como me pasa eso que te digo, que intento no atacar, y, muchas veces ni siquiera defenderme, pues prefiero hablar así, en general...Lo cierto es que detrás hay causas, y lo digo en plural. Una suele ser inseguridad y otra cierto sentimiento de envidia, de...pues eso, de tener que tapar la boca, desprestigiar a alguien, o algo así.

-No sé, me pierdo un poco. Pero sí, creo que te entiendo.