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jueves, 5 de diciembre de 2024

La palabra del año 2024 creo que podría ser "fango", lamentablemente.

 La palabra del año 2024 creo que podría ser "fango", lamentablemente. Y es que se ha usado tanto en las esferas políticas y parlamentarias que la hemos oído prácticamente a diario. A veces se usaba como "la máquina del fango". Lamentable y trágicamente una gota fría inundó pueblos enteros precisamente con barro, pero la palabra se siguió usando sin pensar que quizás no era la más adecuada.

sábado, 29 de febrero de 2020

¡Háztelo mirar!, curiosa expresión enjuiciatoria y ofensiva.

Desde hace un tiempo, no mucho, vengo escuchando la curiosa expresión "¡Háztelo mirar!" con una clara intencionalidad enjuiciatoria. Así, cuando alguien "recomienda" a otra persona que se haga ver determinado supuesto problema, dificultad, defecto, enfermedad, síndrome, carencia...lo que está haciendo es, sencillamente, un juicio de valor muy contundente. La particularidad de la expresión es que se usa para las cuestiones relativas a una cuestionada salud mental. En realidad lo que te dicen con esa aparente inocua expresión es que necesitas la ayuda de un especialista, es decir, un psicólogo o un psiquiatra. Sorprende que la alocución no sea precisamente proferida por facultativos sino por quiénes,  rayando en la falta de respeto y la agresión verbal, dan por sentado esa necesidad. Se podría contestar con alguna fórmula más o menos defensiva, o incluso de similar carga negativa. Desde luego la pregunta del fundamento de la aseveración, de la base, del conocimiento sobre el particular podrían desarticular esa forma nociva de comunicación.
Parece evidente que desde un sentir emocionalmente sano, noble, fiel, respetuoso y educado no procede semejante juicio de valor. El refranero español, tan rico, contiene muchas máximas que podrían servirnos para entender el trasfondo pero también para hipotéticas respuestas.
He hecho una búsqueda rápida en Google y me he encontrado con un breve texto de un canario en el que critica el uso del "háztelo mirar" dado el origen "godo", es decir, peninsular. Penoso, igualmente.

lunes, 9 de abril de 2018

La literatura y la realidad, serias dudas y certezas o el patrón "carne humana".

A estas alturas, abril de 2018, casi cumplidos 56 años, ya no sé muy bien lo que se considera Literatura con mayúsculas. Me pasa lo mismo con el Arte, con la Historia, con la Geografía...por citar unos ejemplos. Estas dudas o desconfianzas llegan más allá: Educación, Justicia, Democracia,...
Decía una profesora mía de la Universidad, María José Cuesta, citando a alguien, que "Arte es todo lo que el Hombre dice que es Arte".
Así, ¿Literatura es todo lo que se dice que es Literatura? Y, si fuera así, ¿qué valor tiene? ¿qué equivalencia, como el dinero con el patrón oro, tiene con la realidad, cuando se trata o se erige en eso, en realidad?
¿Qué pasa cuando se sabe positivamente que lo escrito es falso? ¿Qué se puede pensar de ese escritor si, por error o por expreso deseo, tergiversa la realidad? Yo ya llevo muchos años afirmando que no sé si el cuento de la Cenicienta es cierto, yo no estaba allí.
¿Qué ocurre cuando un escritor confiesa, pasados ya unos años, que escribió algo sobre una persona y lo que le ocurrió y rersulta que todo era falso? ¿Tiene el artista la obligación moral o profesional o simplemente literaria de rectificar? ¿Rectificará? ¿Cómo asegurarse de que las personas que leyeron la mentira leerán ahora la verdad? Y el calumniado, tergiversado o transformado en personaje literario detrás del cual se oculta o se transparenta una persona real, ¿qué puede hacer?
¿Nos podemos imaginar a una mujer de cincuenta años (o de la edad que sea)  escribiendo una carta al director de un periódico diciéndole que los supuestos goces con no sé qué poeta fueron más bien sombríos? ¿Y si hablaran los personajes de la novela, como en algún trabajo de Unamuno, y hasta se revelaran contra el autor? ¿No sería curioso verdaderamente ver las defensas y los ataques de esos miles de seres contra las mentes que los crearon? ¿Y si Alonso Quijano hubiera sido el prototipo de hombre cabal, recto, cuerdo y sin veleidades de  ningún tipo y el que tenía volcada la cabeza era un tal Cervantes o un Saavedra? (¡Oye Miguel, que te has pasado mucho!, podría decirle algún coetáneo, sabiendo lo que sabía...)
Y un poco más en serio, los escritos con vocación de traspasar el mero mercadeo, la frontera de lo efímero, y de alcanzar una categoría importante, como para ser considerada como verdaderamente Literatura digna de ser conocida y conservada y leída, o tiene un patrón "carne humana", un patrón de realidad, o es pura bagatela, baratija, imitación, ficción o vengancilla.
Y cuando se descubre que se cayó en el error, que se dió crédito al rumor o a la maledicencia...¡algo habrá que hacer! Si un escritor descubre que, tras quince años, por ejemplo, uno de sus relatos es falso y lo descubre al contarlo al protagonista, quién, con sorpresa, se lo explica...¿no se deberá disculpar o rectificar? Si ese personaje supuestamente de ficción es o fuera reconocible, ¿debe permanecer esa falacia envuelta en palabras más o menos bellas para el resto de la vida no de esa persona sino de sus descendientes?

Es posible y quizás muy conveniente que algún día contemos el verdadero relato que subyace detrás de esta entrada de un modesto "blog", un cuaderno de escritos sin grandes pretensiones, y que se pueda comparar con el cuento en cuestión, para valorar hasta qué punto la realidad quedó completamente desfigurada y, por otra parte, cómo se podría llegar a saber de quién se habla en tan literaria como irreal historia. Curiosamente, lo ocurrido en la realidad, sirvió para "despellejar" por escrito en las llamadas "redes sociales" al protagonista, hasta hacerle callar en una polémica muy interesante e importante.
No sabemos hasta dónde pudo llegar ese falso testimonio en boca de las personas a las que llegó. Así, por un lado, pongo en duda el valor de la Literatura si no es avalada por el patrón "carne humana", por una realidad incuestionable, por algo demostrable, por la experiencia, por la verdad, a pesar de los pesares. Y no me refiero solo a este caso sino a las personas en general que escriben o escribimos, -yo me incluyo, en la justa medida- Por otro, me pregunto qué extraña actitud subyace detrás del cinismo de quiénes mienten a sabiendas de lo que hacen y de conocer bastante bien a los sujetos objeto de sus falsas palabras.




sábado, 29 de octubre de 2016

La Educación en España como moneda de cambio entre partidos políticos.

En los últimos días de octubre de 2016 hemos escuchado frases sorprendentes del candidato a presidente de gobierno de España, Mariano Rajoy Brey y del portavoz del PSOE. Parece ser que, a cambio de la abstención del PSOE en la investidura, el entonces candidato concedió algunas contrapartidas, como la supresión académica de las reválidas que se avecinan. Resultaba curioso pero, sobre todo, chocante y contradictorio. ¿Cómo que se suprimirían las reválidas si ya se había dicho antes y se contemplaba incluso por escrito? Se ha vuelto a hablar de "pacto de Estado por la Educación", que recuerda mucho a esas palabras y frases tan rimbombantes como huecas...democracia, igualdad, que si la Constitución...que si la ciudadanía...Y personalmente me recuerda a una expresión que ha estado usándose como comodín durante demasiado tiempo: control de calidad. En la furgoneta de una empresa,su dueño mandó rotular esas palabras. Resultaba ridículo cuando se veía ir y venir ese vehículo sin misión alguna relacionada con lo expresado en grandes letras.
A eso suena el repetido tópico del pacto de estado por la Educación. Si hubiera un mínimo de disposición y deseo no se hablaría del tema en momentos clave sino que, sencillamente, se trabajaría seriamente. Por otra parte, para que ese pacto mereciera ser llamado así, debería contar con todo el mundo...y no ser una frase más en un discurso de investidura como promesilla "engatusadespistados" y crédulos o simplemente aplaudidores.
A eso que llaman pomposamente pacto de Estado se podría llamar sencillamente "ley" consensuada, estudiada, meditada, con vocación de futuro, preparada para los tiempos cambiantes que corren, crecedera  y adaptable y modificable cuando fuera necesario. Una ley que no contuviera errores y hasta aberraciones ni ocurrencias y que partiera de la realidad...no estatal sino nacional, social, popular o de la gente. Una ley que apostara por el momento actual pero pensando en mañana...no tanto en el supuesto "el mañana" sino mañana...Una ley que recogiera de verdad lo mucho y bueno que vienen aportando un gran número de profesionales y agentes sociales. Una ley que no cayera en la burocratización ni en el juego de los más poderosos. Una ley que no fuera a ser cambiada en cuanto cambiase el gobierno y que no suscitara la oposición de una parte muy importante de la sociedad. A todo el mundo no le puede gustar pero si la saca un solo partido estará abocada a la derogación...Probablemente la sociedad española no está preparada y, por lo tanto, la llamada "clase" política, tampoco. De manera que. mientras tanto, pido que no se banalice ni se mercantilice políticamente -partidistamente en realidad-la Educación española. Bastantes dificultades tiene.

martes, 8 de octubre de 2013

"Enriaor" o, mentiroso, en Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España.

En Villarrubia de los Ojos, Ciudad Real, España, se usa la palabra "enriaor" con el significado de mentiroso, embustero o cuentista. Hay una persona que recibía este mote..."el enriaor".

Estudiar o estu...odiar.

Hace unos días, con motivo de la llamada acción "Jaque al rey" que tuvo lugar en Madrid una pèrsona escribía en una red social que había que estudiar el pasado, la Historia, para hablar con propiedad. Parece ser que se discutía sobre la bandera de España actual, la bandera de la segunda República y la bandera de después de la guerra. Me daba la sensación que la persona que recomendaba estudiar en realidad lo que quería decir es que había que saberse cuatro tópicos para poder discutir y "luchar" contra el supuesto "enemigo". Era como decir que él o ella si sabían y habían estudiado y el resto no. Parecía un acto más de soberbia que de verdadero consejo. Me vino a la cabeza esa idea de "estu...odiar" o "estuodiar" es decir, buscar información, probablemente sólo la que nos da la razón, para combatir o contrarrestar a otras personas...Curiosamente, lo que se decía era falso de manera que se hacía patente precisamente la asunción de la falacia y la falta total de estudio...

sábado, 28 de septiembre de 2013

Difícil es lo bonito o "jalepá tá calá".

Cuando estudiaba griego el padre escolapio que nos daba la clase de esta difícil asignatura nos enseñó una frase que, al principio, me pareció con poco sentido. Decía su traducción "difícil es lo bonito" y creo recordar que se pronunciaba "jalepá tá calá" o algo así. Si no recuerdo mal se quedó como frase emblemática o identitaria de ese pequeño grupo de alumnos.
Pronto empecé a copiar esa frase con el alfabeto cirílico en mis cuadernos y papeles y hasta en el cemento en la acera de mi casa.
Ahora, de vez en cuando, me acuerdo de esa frase y la siento como llena de significado. La aplico mentalmente a situaciones que vivo y me reconforta recordarla...difícil es lo bonito.