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sábado, 1 de abril de 2023

Desde la trinchera se ve muy poco y mal la realidad: a propósito de Ian Gibson, como ejemplo.

 Creo que fue a un amigo a quién escuché por primera vez eso de "estar en la trinchera" para referirse a personas que tienen una actitud beligerante y muy centrada en sus ideas políticas. Me pareció muy ilustrativa y empecé, primero, a pensar a qué personas se les podría aplicar la expresión y después, a analizar situaciones concretas vividas.

Parece evidente que desde una trinchera, en el sentido literal del término, la visibilidad de la realidad es muy limitada. Si pensamos en el sentido figurado tengo la sensación de que la afirmación puede ser más discutible, dependiendo de quién opine. Pero parece evidente que desde un punto de vista determinado-léase ideología o posicionamiento-la objetividad, por difícil que sea, es mucho más difícil de conseguir. 

Viene esto a cuento porque estos días Ian Gibson, el hispanista irlandés nacionalizado español desde 1984, ha publicado sus memorias. Con ese motivo ha hecho algunas declaraciones que me parecen que son perfectas para "retratarse". Me sorprende porque, además de temas literarios, ha realizado importantes trabajos de investigación histórica. Y es ahí dónde surge más que la duda la confirmación de que su posicionamiento le impide ver medianamente la realidad. Es como si, parapetándose en su currículum, en su alto nivel académico, en su trayectoria profesional...se pudiera permitir decir verdaderas barbaridades. 

Así, un historiador de renombre que ha trabajado en profundidad temas tan complejos como los de la violencia en España y la II República y el Franquismo, que catergorice, generalice y simplifique la actualidad (y el pasado) demuestra cuán lejos está del más mínimo intento de comprender la realidad. 

En fin, credibilidad muy cercana a cero la de Ian Gibson.


sábado, 11 de marzo de 2023

Trivializando y ocultando la emigración: gente por el mundo.

 Hace ya bastantes años desde que le dije a una compañera de trabajo que esos programas de "gente" por el mundo no dejan de ser una trivialización, cuando no negación, de un hecho y de una realidad humana muy compleja y, mayoritariamente, dura. 

Mostrar las atracciones turísticas, las costumbres, las normas y lo anécdótico de una ciudad o pueblo de otro país en el que se vive, por una persona que trabaja o reside allí, un "compatriota", parece que da buenos resultados televisivamente hablando, a juzgar por la proliferación de este formato en las diferentes cadenas de televisión, incluyendo las autonómicas. Resulta curioso, agradable, y nos muestra otras formas de vida. 

Pero...¿y la mirada crítica a esos movimientos de millones de personas en todo el mundo? ¿No nos interesa?¿no vende? Y, por cierto, cuando se ha sido emigrante se tienen vivencias de lo más variado pero, pienso, nada parecido a ese mundo feliz, de éxito y trabajo. Ese mundo (o submundo) de personas atrapadas en otros territorios, en los que apenas sobreviven, no se ve reflejado. Yo conocí gente que en nada se parece a estas historias que, por minutos, veo en la tele. Recuerdo a un murciano, por ejemplo, que nos pedía dinero prestado para hacer un viaje a España para "despedirse" de su padre. Era Inglaterra, 1987. Llevaba casi toda su vida allí, viviendo de alquiler en una habitación, con derecho a baño, y dos trabajos diarios, un "fultaim" (full-time) y un "partaim" (part-time), es decir, un trabajo de horario completo, ocho horas diarias, y otro de dos o tres horas, de los que hacíamos tantos y tantas inmigrantes.

En fin, la emigración existe y esa cara tan lavadita y bonita no se corresponde con la realidad.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Joan Baldoví, el valenciano, racismo y el tema de la expulsión de los moriscos.

 Joan Baldoví es un político que, cada cierto tiempo, aparece en los medios de comunicación con sus declaraciones y reflexiones. En los últimos días ha sido noticia por la defensa de una medida polémica: la expulsión de su puesto de trabajo de una profesora de música con treinta y cinco años de experiencia porque no tiene la acreditación lingüística en valenciano.

Sus palabras me han recordado automáticamente al interesante y muy didáctico tema de la expulsión de los moriscos, en las dos primeras décadas del siglo XVII. Uno de los "problemas" que encontraban algunas autoridades y otras personas era precisamente que no hablaban español o, peor aún, que conservaban su lengua y su cultura. Curioso porque este político va de progresista, pero, además, siendo valenciano de nacimiento y habiendo sido Valencia el reino en el que empezó la expulsión y dónde tantos miles de familias fueron obligadas al destierro parecería que debería manifestar otro talante.

Habla de amor a la tierra...No sé, para mí el amor a la tierra es otra cosa muy diferente. Me pregunto qué diría si desde otros partidos políticos se propusiera expulsar de sus trabajos a los extranjeros que llevan aquí determinado número de años, aunque fueran treinta y cinco y no hablan español, o valenciano, o catalán, o vasco o gallego...

¡Palabras huecas! Osea, ¡racismo!

lunes, 11 de enero de 2021

"La mili se está poniendo imposible, no va a haber quién vaya", curiosa expresión de los años cuarenta y cincuenta.

 Corrían los años de la posguerra. El Servicio Militar Obligatorio suponía entre dos y tres años de permanencia en los ejércitos españoles. Había quiénes, con mucho humor, decían "la mili se está poniendo imposible, no va a haber quién vaya".

Es curioso que durante tanto tiempo se dijera que la mili eran las vacaciones de los pobres. Lo cierto es que los soldados que habían estado en la guerra y, al finalizar, tuvieron que hacer la mili, no se reían mucho con este chiste, basado en lo que se decía sobre el servicio doméstico.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Sobre el proyecto de ley de Memoria Democrática.

Antesdeayer pude leer el comunicado oficial del gobierno de España sobre el proyecto de Ley de Memoria Democrática. Además, vi algunas noticias en televisión y leí un par de artículos de opinión en prensa conservadora y las propuestas de otro grupo parlamanterio, concretamente Izquierda Unida (en coalición con otro partido).

¡Qué puedo decir! Por un lado, lógicamente, que no he tenido acceso, por el momento, al texto en cuestión. Por otro, que tampoco he leído los argumentos o las opiniones de los defensores de esta futura nueva ley, más allá de lo mencionado.

Desde luego me parece un despropósito de los más grandes que he leído en los años que  llevo prestando atención a la actualidad, es decir, desde mi adolescencia. Así, sólo puedo comparar semejante disparate con algunos proyectos o realidades en materia medioambiental.

Veamos. ¿Es necesaria una nueva ley? ¿Qué razones tiene el gobierno para cambiar la denominación que viene utilizando desde hace años?¿Es el momento adecuado? Y sobre esta pregunta me voy a extender un poco. Estamos en plena crisis socio-sanitaria con una pandemia que amenaza la vida, la salud y la economía. Parece que nos acercamos a otro estado de alarma y la situación económica no puede ser obviada, dada la gravedad de los acontecimientos diarios. Y, en ese escenario, el gobierno se propone ahondar en las diferencias en lugar de hacer lo contrario.

Pero es más ¿qué legitimidad tiene un gobierno sin mayoría absoluta al que le está costando Dios y ayuda (¡perdón, Dios no!, según muchos) sacar adelante los presupuestos generales del Estado, llevando ya mucho tiempo trabajando con los del gobierno anterior...¡que se dice pronto! ¿Es lógico que un gobierno formado por un partido como el PSOE y Unidas Podemos que no fueron los más votados  ni tienen mayoría absoluta pretendan sacar adelante nueva legislación tan poco conciliadora?

Y ya, entrando en materia, parece que los detalles, escasos, que se han aportado por el gobierno revelan una mediocridad cicatera y un deseo más que criticable. Así, sorprende que en un texto legal de este rango -nada menos que una ley- se puedan verter esos graves errores metodológicos y  de concepción desde todos los puntos de vistas, no solo el historiográfico, que ya sería más que suficiente. Todo parece indicar que se trata de un timonazo, pero también de un gran timo, una gran estafa con tintes históricas e ideológicas peligrosísimas.

Si no es así ¿qué sentido tiene fijar una fecha tan exacta (en realidad, cargada de imprecisiones) como el 18 de julio de 1936 como punto de partida de todo lo que se quiere legislar, prohibir, censurar y perseguir? ¿No sería más lógico que se hiciera una declaración oficial en la que se afirmara que nuestro sistema político, legislativo, educativo y judicial condena los golpes de Estado? ¿Qué diferencia hay entre el golpe de Estado organizado por el llamado Pacto de San Sebastián, las otras intentonas o la mismísima mal llamada Revolución de Octubre de 1934 y el de julio de 1936? Quizás fuera el momento de dejar dicho que ni unos ni otros y que la misma II República fue un "alzamiento nacional" según los propios republicanos del momento, en un documento tan "objetivo" como la "Gaceta de Madrid" (equivalente al Boletín Oficial del Estado) ya que se convocaron unos comicios "municipales", repito "municipales" y lo que ocurrió es que se cambió de régimen.

De manera que la elección de la fecha no deja de sorprender y causar estupor. Es sencillamente una arbitrariedad verdaderamente malintencionada y preocupante por cuanto desvela las intenciones de sus autores y autoras.

Y así, suma y sigue. El Valle de los Caídos, los restos mortales del presidente de un partido político encarcelado antes del golpe de Estado y fusilado a los pocos meses por el gobierno republicano, José Antonio Primo de Rivera y un buen número de extrañas actuaciones como la instauración de dos días especiales, el 31 de ocutbre y el 8 de mayo o la curiosísima constitución de una "Comisión Estatal de la Memoria y Reconciliación con el Pueblo Gitano". No soy capaz de comprender de qué va el tema. Me suena, sinceramente, a una aproximación muy peligrosa a medidas totalitarias y que, lejos de mejorar nada, vendrán a radicalizar posturas, aumentar el malestar y crear inquietud.

Así, que por ley se diga lo que es bueno y lo que no, y que se pueda prohibir cualquier idea que se salga de los estrictos raíles del dictado político, no parece precisamente democrático. De manera que da la sensación de que sólo hubo víctimas de un lado y verdugos del otro. Y es más, se da a entender que todos los muertos del lado bueno eran víctimas cuando la realidad es que había de todo. Me explico. No justifico la violencia pero, hablando históriográfica y lo más objetivamente posible, no es lo mismo que se fusilase a un maestro, a un alcalde o a un concejal por sus ideales de izquierdas a que se hiciera con personas que hicieron correr la sangre, como ocurrió en determinados -muchos- casos.

Y, por cierto, si se habla de "democracia" ¿no se está falseando la realidad, el concepto y el término? Venga, vamos a ver si nos aclaramos un poco. Las personas que hoy defienden o defendemos los sistemas democráticos nos referimos a prácticas parecidas, tan mejorebles como pudieran ser, a las actuales. 

Sin embargo en aquellos tiempos de julio de 1936, de antes y de después, ¿quiénes defendían la Democracia? La inmensa mayoría de políticos de izquierdas, no nos engañemos, o, mejor dicho, no nos engañeis, lo que querían, por lo que luchaban era por otra práctica no nombrada y que debería aparecer en una ley que merezca tal nombre. Esas personas, partidos, sindicatos de esos años lo que querían era la instauración de la "Dictadura del Proletariado" y no precisamente una Democracia. Pero estos aspectos tan, tan importantes nunca se dicen, nunca se citan, no se incluyen ni en los libros de texto de nuestro alumnado de Secundaria y de Bachiller. Y el profesorado hace lo que ... ¿puede? ¿quiere?¿le dejan? Desde luego la televisión, la radio, algunos periódicos y un amplio elenco de políticos cumplen perfectamente su cometido de estar hablando siempre de los mismos tópicos y falacias y obviando otros datos esclarecedores.

De manera que, si esa ley llega a buen puerto, en realidad significará que las cosas van muy mal en España y que nuestros políticos en el poder han perdido toda credibilidad, honorabilidad y honradez histórica y democrática. ¿Dónde quedará la libertad de expresión? ¿Dónde el derecho al libre pensamiento?¿Dónde la libertad de conciencia? ¿Será un delito decir estas cosas que digo? ¿Qué me pasará si digo que Azaña era un golpista, por ejemplo? ¿Qué me dirán cuando cuento que en casi todos los pueblos de España, cuando llegó la II República, se cambiaron los nombres de muchas calles para ponerles el nombre de dos militares golpistas convertidos en héroes? ¿Eran héroes por levantarse militarmente contra un gobierno legítimo? Pero claro, todo esto no entra en la nueva ley de Memoria Democrática porque ocurrió unos años antes del 18 de Julio de 1936. 

De cualquier manera, habrá que esperar a leer los textos elaborados y ver cómo evolucionan, si es que lo hacen. Desde luego, las propuestas de Julio Llamazares son, sencillamente, absurdas y humillantes. No sorprende viniendo de una persona que, siendo comunista, nunca dice nada de los suyos...Y habría mucho que decir.

No quiero terminar sin decir que no me considero de ningún partido político ni de ideología política concreta alguna y que respeto el dolor de los descendientes de las víctimas y su deseo de recuperación de sus restos mortales pero, me temo, esta ley no va de eso, sino de otra cosa, controlar a los que no piensan igual y generar una corriente de pretendidos apoyos entre determinados grupos sociales muy poco ideologizados y motivados. Una pena que se hagan las cosas tan mal.



martes, 26 de noviembre de 2019

Bono se sincera, o ataca, en Radio Nacional de España, hoy, 26 de noviembre de 2019, martes.

Voy conduciendo. Lloviznea. Cambio dos o tres veces de emisora. En Radio Nacional de España espero escuchar las llamadas "noticias" pero en ese momento comienza una entrevista al político José Bono Martínez. Como suele hacer, primero empieza a hablar de un tema, sin que se sepa bien dónde quiere llegar, para terminar dando el volantazo e impactar en sus particulares dianas. Así, diserta sobre la escasa soberanía del pueblo, tanto como para que el entrevistador le pregunte que si ha variado su opinión sobre el fenómeno y los participantes en el 15-M. Bono cuenta una anécdota de las suyas en las que asoma su ego, inicialmente camuflado. Arremete contra los "podemitas", contra los jóvenes que le gritaron que no les representaba, contra los policías que, para protegerlo, quisieron llevarlo al edificio que fue sede de la Dirección General de Seguridad pero, ¡lagarto, lagarto! era peor el remedio que la enfermedad, allí estaba Esperanza Aguirre.
Suelta el "ex-tantas cosas" (ex-presidente de Castilla- La Mancha, ex-ministro, ex-presidente del Congreso de los diputados...ex-candidato a secretario general del PSOE y a presidente del gobierno de España...¿ex-buen chico de derechas?) ... que en España no se lee, curiosamente cuando está promocionando su último libro. En realidad es un ataque a los independentistas catalanes. Resuelve la ecuación con un par de citas, cubriéndose de ese halo de intelectualidad y autoridad moral de la que suele hacer gala. Choca esa afirmación viniendo de un político que, durante tantos años, ostentó el poder y que, entre otras cosas, mandó a la imprenta auténticos pestiños auto-laudatorios, por no hablar del ladrillo de sus discursos, que también fue enviado a escasos días de unas elecciones hasta el último rincón de esa región llamada Castilla-La Mancha, incluyendo a colegios públicos de Educación Infantil y Primaria en los que no había, precisamente, buenas bibliotecas escolares, sino todo lo contrario.
Abunda el autor del nuevo libro sobre su experiencia política en el gran poder de los líderes políticos, ensombreciendo así el altísimo respaldo dado por la militancia a la reciente consulta del PSOE sobre el pacto con Unidas-Podemos. Recuerda como ¡Felipe González lo mandó a Castilla-La Mancha!, dando a entender que el secretario general se lo quitó de en medio y lo mandó "a provincias". ¡Qué vergüenza, José Bono! Después añade algo así como que estuvo bien y que, por supuesto prefiere a Felipe González a otros. Pero dicho queda, lo ningunearon enviándolo a una comunidad autónoma como Castilla-La Mancha y, es de suponer que, él, José Bono, miembro del P.S.P. recién integrado en el P.S.O.E, esperaba y ansiaba algo mejor.
En fin, como tantas veces he dicho, nos dibujamos cuando hablamos. Llego a mi destino. Apago la radio. El programa seguía. Siguen cayendo unas gotillas finas de agua.

domingo, 27 de octubre de 2019

Sin los restos de Franco en el Valle de los Caídos...

Sin los restos mortales de Franco en el Valle de los Caídos está claro que todos nuestros problemas se solucionarán en muy breve tiempo. Las deficiencias y carencias en Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Justicia, Medio Ambiente, Economía, Trabajo, Infraestructuras...¡Todo! Vivíamos una situación anómala desde hace 44 años que suponía un verdadero lastre para el verdadero desarrollo de España. Ahora ya sí se podrá dotar de personal altamente cualificado a nuestros centros de Salud y hospitales. No llegaremos nunca más a Urgencias y veremos habitáculos colapsados con nueve pacientes ni con los pasillos convertidos en consultas. Ahora en los centros educativos, el profesorado tendrá el número de alumnas y alumnos adecuado, y estarán dotados de medios físicos imprescindibles como calefacción, aire acondicionado, puertas y ventanas que aíslen....mobiliario adecuado, ¡como cualquier ayuntamiento, por ejemplo! El profesorado no tendrá que impartir asignaturas para las que no ha sido preparado ni tendrá que afrontar situaciones límite como viene ocurriendo con total normalidad.
La seguridad ciudadana, incluyendo a los profesionales que velan por ella estará garantizada...y el empleo, ahora sí, será pleno, respetuoso, promotor del bienestar y la felicidad humanas. No habrá paro ni acoso laboral ni explotación, ni picaresca, ni corrupción de ningún tipo.
Las libertades, hasta ahora seriamente comprometidas con la losa ideológica de Francisco Franco enterrado en el Valle de los Caídos, florecerán como magarza en primavera lluviosa. Ya no habrá censura, en ninguna de sus formas, ni se cerrarán nunca más medios de comunicación ni se premiará a los chicos buenos, que miran para otro lado frente al castigo a los díscolos, que llaman a las cosas por su nombre.
Ahora, la palabra Democracia cobrará su verdadera dimensión y su profundidad adecuada, y no el papel epitelial cuatrianual actual. 
Ya sin Franco, Francisco Franco Bahamonde, en el Valle de los Caídos, se acaba la infamia de la que habla el presidente del gobierno de España en funciones, Pedro Sánchez Castejón. Tras cuarenta y cuatro años de infamia -de los que más de la mitad han sido gobernados por presidentes del PSOE- ahora se hace justicia.
Los argumentos son de lo más variopinto pero, desde luego, sorprende que los porcentajes de personas que apoyan o no el traslado son tan elocuentes como para que no los hayamos escuchado hasta el día de autos: sospechoso cuando menos.
Se han dicho tantas falsedades, tantas imprecisiones, tantas tonterías...se han proyectado tantas imágenes fotográficas y documentales, se ha hablado tanto y con tan poco rigor, que todo ha sido un insulto. Ha sido un insulto a la verdad, a la Historia con mayúsculas, a la sensibilidad y a la reconciliación.
Y una cosa no quita la otra. Es cierto que hay personas que tienen sentimientos opuestos, hasta enconados, hacia Franco. Hay gente que manifiesta odio abiertamente o sencillamente, y con todo respeto, dolor. Pero ¿se les alivia ese malestar sabiendo que ahora sus restos están en otro cementerio?¿Son conscientes de que el olvidó casi generalizado en el que se encontraba "la cuestión" se ha activado? ¿Saben que cientos de miles de personas ahora irán a visitarlo, frente al desinterés anterior? ¿Se dan cuenta de cómo sin solucionar nada han empeorado algunas cosas? ¿No se han avivado recuerdos y sentimientos del otro bando?¿Y para qué? Para unos cuantos políticos puedan soltar sus discursos, cargados de demagogia pero, sobre todo, de verdades a medias, de mentiras y de estupideces.
De verdad, con todo el respeto hacia víctimas, hacia personas de ideologías contrarias, de sensibilidades diferentes, lo que ha ocurrido en España es sencillamente absurdo. Nadie se acordaba de Franco y ahora, todo ha cambiado. Se da una vuelta de tuerca más al enfrentamiento, se tensan las relaciones personales, sociales y políticas.
Lo dije hace tiempo por escrito y lo digo ahora, se está abordando nuestro pasado, nuestra Historia, con criterios totalmente equivocados. El colmo lo escuché en un informativo en el que se decía algo así como que se legislará la "apología del Franquismo" y se considerará delito, comparando el concepto con el nazismo. 
No merece la pena comentar, ni si quiera por pobres y penosas, las declaraciones de algunos políticos.
Desde luego la Televisión Española sigue regalándonos los informativos de las tres con imágenes de cadáveres de otras dictaduras, hoy, a medio día 27/10/2019 y con los de la Guerra Civil, víctimas de Yagüe, a propósito del nombre de un pequeño pueblo de Soria, en el de las nueve. Todo un ejemplo de saber hacer, de mesura, de objetividad, de sentido de la oportunidad y de la concordia. ¡Buen periodismo!¡Buena política informativa!
Así que me pregunto, una vez más ¿dónde quedan las libertades consagradas en declaraciones universales y en la propia Constitución Española?
Y esto es lo que trae mover cadáveres...¡que todo apesta!

jueves, 4 de abril de 2019

El tufo de "El silencio de otros"...de TVE2...

Ahora mismo, a las 22:18 del jueves, cuatro de abril de 2019, en TVE2, se está emitiendo un programa tipo documental titulado "El silencio de otros", otra falsa historia de España, sin restarle los datos ciertos que contenga. Desde el respeto al dolor de las víctimas y el deseo de concordia y tanta Justicia como sea necesaria, todo me lleva a pensar que se trata de una pedrada más, de una falsa forma de retratar el pasado que llega a nuestros días.
El texto leído con el que se inica el relato es sencillamente una burda farsa, superpuesta con imágenes de la guerra civil de 1936, con los fusilamientos de 1939, es de suponer, y con el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya, con una sonorización marcial que remarque más aún el mensaje que se quiere lanzar.  ¿Qué pasaría si se hiciera lo contrario? ¿Imaginamos unas imágenes semejantes, con noticias de aquellos violentos años y con los otros protagonistas? ¿Podríamos ver a Stalin con una resonorización que lo acercara más aún a una idea bélica y a los horrores de la guerra?
El relato sigue faltando a la verdad o sencillamente añadiendo ideas sin sentido, como que nunca se les dijo en la escuela lo que había ocurrido...y que sus padres tampoco se lo habían contado y entonces ya nunca sabremos lo que ocurrió...Después, se van sucediendo temas, historias y fragmentos de realidades con las que se quiere dibujar una realidad de lo más deformada, sin que, repito, esos fragmentos tengan necesariamente que ser falsos. 
En la ensaladera se mezcla a Pinochet, con Franco, con el policía torturador Billy el Niño, con los represaliados del franquismo, con lo ocurrido en la Transición...Resultado: ensaladilla rusa pero vestida de democracia parlamentaria baja en calorías, suave y respetuosa con el entorno...humano.
Es curioso porque mientras aparece tantas veces Franco no se mencionan los asesinatos de comunistas exiliados a manos de comunistas exiliados también compatriotas...por ejemplo. Es uno más de los pequeños pero clamorosos silencios, los otros silencios, de los que no habla este programa. Por cierto, penoso el Chato, diciendo eso de"¿Cuándo veremos en España colegios entrando en la Dirección General de la Policía diciéndoles: mira, aquí torturaron al Chato?
En fin, una pena. Pero solo una más de la larga ristra...

sábado, 8 de diciembre de 2018

Sánchez Miras se sigue equivocando en sus artículos en La Tribuna de Ciudad Real...

Sánchez Miras se sigue equivocando en sus artículos en La Tribuna de Ciudad Real. Hace juegos de titiritero ideológico e historiográfico y sigue con su máquina excavadora dándole palazos a unos partidos y a una parte de la sociedad y del pasado, frente a las otras, protegidas por el muro infranqueable del "a mi niña ni me la mire"...
Parece que cuando equipara el fascismo en general con el franquismo, y a su vez con Hitler y Mussolini no ha consultado mucho material bibliográfico que sea medianamente objetivo o imparcial. El lado no oscuro, sino ultra-oscuro del comunismo lo liquida con una frasecilla sobre Stalin..."locura homicida de ese seminarista arrepentido que fue José Stalin". Tanta pirueta para atacar a unos y dejar aparte a otros no casa bien con esa supuesta rectitud que pregona. Es sencillamente falaz, como se puede ver una vez más en su artículo del pasado 3 de diciembre de 2018 titulado "Insisto: no son lo mismo". Penoso, señor Sánchez Miras. Claro que no es lo mismo lo pasado en la Alemania nazi y lo ocurrido en la URSS, claro...ni lo ocurrido en España es medianamente comparable a lo ocurrido en esa Alemania, claro, aunque se dieran esos dos personajes un apretón de manos. Más cercanos estaban Hitler y Stalin, y durante más tiempo...y también se le olvidan millones de víctimas de ese sistema al que usted defiende con su "retro" (retroexcavadora), se le olvidan decenas de países con decenas de líderes de los más sangrientos de la Historia de la Humanidad, si así se puede llamar al conjunto de seres humano...
Insiste...sobre todo en los insultos a Franco pero se le podrían recordar algunos proferidos contra líderes de izquierdas de la época de la II República española también proferidos por "camaradas"... Azaña, por ejemplo, acumulaba unos cuantos... Y podríamos hablar de los actuales...y sería un catálogo verdaderamente original e ingeniosos, aunque despreciable por mi parte.
En fin, que, yo también insisto, sus artículos de esta temática son lamentables, penosos, pobres, y en realidad ocultan, o eso pretenden, desviar la mirada de sus muchas "niñas"... de todo lo que sería criticable de su partido, y de sus afines...

martes, 11 de septiembre de 2018

Carlos Hernández y la mentira como sistema.

El 30 de agosto de 2018 el periodista (¿periodista o escritor de pasado-ficción?) Carlos Hernández publicó un largo artículo en "eldiario.es" en el que acumula una ingente cantidad de datos contra Franco y el Franquismo como si se tratara de un abogado de la parte contraria contratado ex profeso para ese fin. Así, con un título que podría pasar por creíble inicialmente, "Franco: datos frente a la demagogia negacionista" se presentan una serie de datos de una sola parte de esa compleja realidad de unos cuarenta años mal contados. Se dan datos pero se olvidan los otros demoledores datos...cuando no se hacen afirmaciones más que discutibles y solo se centra en lo que de negativo ha encontrado él u otros escritores o historiadores sobre Franco. Por cierto, comete el error entre otros muchos, de confundir a Franco, una persona, con lo que se viene llamando "franquismo"...Curioso en un periodista que dice querer aportar luz con datos sobre la demagogia negacionista. Un símil equiparable que nos puede servir es el de describir el cuerpo humano de una persona parte a parte y, llegado el momento, en el de la persona contraria, centrarse solo en un músculo orbicular muy poco vistoso. Eso es lo que se está haciendo a diario bajo una pretendida búsqueda de la verdad, que asusta.
En fin, no puedo recomendar el artículo en cuestión por ser pobre y tendencioso como él solo pero que quede siquiera mi pequeña queja, que no es ni mucho menos un "intento de manipular la realidad para blanquear la dictadura" como dice Hernández. La historia de España durante la dictadura de Franco, me temo, no es blanqueable pero tampoco es ennegrecible, es del color real de sus gentes, millones, de todas las clases y condiciones. Esa historia está cargada de colores, de historias terribles y de historias preciosas y no se puede simplificar con unos cuantos insultos, unas mentiras y unos tópicos. En fin, da pena leer algo así que pretende ser tenido por serio.

Sánchez Miras sigue con su subjetiva interpretación de un pasado que no ocurrió.

Ayer, 10 de septiembre de 2018, pude leer en el diario La Tribuna de Ciudad Real un artículo de Domingo Sánchez Miras. Me sorprendió negativamente. Viene a ser una réplica, breve y sin fuerza, del terremoto que estamos viviendo en España en torno a la Guerra Civil de 1936-1939 y de la exhumación de los restos mortales de Franco. Cualquiera que le lea se habrá dado cuenta de que no insulto ni uso epítetos, de manera que debo ser , como mínimo, sospechoso, y, casi seguramente, culpable de algo. Y así es como está el patio. Temas que son casi de manual ahora se presentan al revés, obviando todo lo que podría hacer entender lo que ocurrió en el pasado. 
Hablar de la memoria, de como los demás utilizan o han utilizado a su antojo la Historia y de cosas por el estilo y no ser capaz de intentar, siquiera someramente, equilibrar o calibrar  un mínimo esas visiones me parece muy poco serio y sinónimo de subjetividad y desprecio a la verdad. Es como pretender que se quiere comparar el precio de dos objetos y olvidar pone uno en la balanza. Hablar del golpe de Estado de Franco y no hablar de los otros, de los anteriores, hablar de un dictador y no de otros, hablar de dictadura como si el resto fueran demócratas es sencillamente un insulto y una falta a la verdad.

lunes, 2 de julio de 2018

Enzarzarse en polémicas políticas simplistas del pasado como el traslado de los restos mortales de Francisco Franco no conduce a nada.

Desde hace unos días ha cobrado intensidad la polémica sobre la retirada de los restos mortales de Francisco Franco Bahamonde, jefe del Estado desde 1936 a 1975, de su tumba, en el Valle de los Caídos.
El nuevo gobierno nacional, del PSOE, con el apoyo de todos los demás grupos políticos excepto el PP y Ciudadanos, dice estar dispuesto a sacar los restos de Franco en muy pocos días.
Llama la atención el vocabulario utilizado, la falta de rigor histórico, la omnipresente forma de simplificarlo todo y reducirlo a su mínima expresión, para, después, insultar, descalificar y culpar a todas las personas que no acepten esas frases sin valor alguno.
¿A qué me estoy refiriendo? ¿A quiénes? Basta leer los periódicos, escuchar la radio, ver la televisión o las noticias y demás mensajes de internet para darse cuenta de que algo está ocurriendo. Se habla de forma generalizada de Franco, al que suele seguir el epíteto de dictador. Después, dependiendo de quién hable, se vienen vertiendo afirmaciones de lo más fuertes, como genocida o asesino. En muchos momentos da la sensación de que esas personas que hablan o escriben de esa manera no se han molestado en aclarar que los restos mortales a los que se refieren eran eso, un simple cadáver. Parecía, en realidad, que se trataba de un hombre que estuviera vivo y al que tenían que desalojar. Es más, en un estado aconfesional  y viniendo de tantas personas agnósticas y tan progresistas sorprende esa casi veneración por el cadáver embalsamado de un enemigo, al considerarlo como vivo o cuasi-vivo, y tan importante, a pesar de llevar cuarenta y dos años y pico enterrado con una losa de mil kilos de peso encima y en un lugar recóndito al que sólo van los que de verdad tienen interés en hacerlo.
Tendría su gracia que, una vez sacados los restos de Francisco Franco, se ubicaran en un sitio, por ejemplo, céntrico y accesible y que su olvidada sepultura se convirtiera en lugar de atracción, de visita y hasta de culto. Desde luego es una posibilidad. Lo que está ocurriendo es que se está creando una curiosidad y generando unas expectativas antes inexistentes.

Es muy importante partir del rigor histórico, hasta dónde nos sea posible. Y hay que admitir que se trata de una personalidad controvertida, polémica, sobre la que nunca habrá consenso.
Así, Franco es la representación del dictador fascista para unas personas, con tintes de genocida, a pesar de que haya historiadores de gran prestigio y procedentes de enfoques marxistas que no lo consideran así. Mientras, para otras personas, es un héroe nacional, un caudillo, un salvador, aunque se conozcan con bastante exactitud sus carencias y defectos.

No se puede, en realidad no se debería, juzgar a una persona con una palabra o una frase o dos, sin tener en cuenta, como mínimo, el contexto en el que tuvo lugar esa vida, reducida a unas cuantas palabras. Sorprende que haya numerosas biografías de cientos y cientos de páginas, basadas en miles de folios, documentos, testimonios…y que se simplifique de forma tan burda. Decía un maestro y pintor que conocí que el medio utilizado condiciona el mensaje: con una brocha gorda hay determinadas imágenes que no se pueden pintar, sobre todo si la superficie es exigua.

Se están lanzando afirmaciones de lo más deformantes sin tener en cuenta que, para muchas personas, miles o cientos de miles de personas, pasan a ser poco menos que dogmas de fe, por el mero hecho de ser dichas por políticos, por gobernantes, por profesores universitarios, por periodistas…Esas personas no saben o no quieren saber que la realidad es muy compleja y difícil de conocer. No se les dice todo lo que podría ser necesario para situar en su lugar preciso a este personaje y este período de nuestra historia.
Es preocupante que haya tantísima gente que no sepa verdaderamente quién era Franco ni por qué unos lo denostan y otros lo respetan, por decirlo suavemente. Desde luego lo que puede llegar a inquietar es que la juventud se crea toda la mal llamada información que se genera ante estas polémicas y que terminan convirtiéndose en tópicos.
Hoy, sin ir más lejos, un articulista en el Diario La Tribuna de Ciudad Real habla del tema rebuscando en las profundidades de los últimos días de la muerte del entonces jefe del Estado y recreándose en los insultos y apodos que usaban algunos de los que le rodeaban. Curiosa lección de todo un político ya jubilado que, en tantas ocasiones, viene a hablar de respeto. ¿No tendrá por ahí el escritor de tan amplias miras algún articulillo sobre los apodos que recibían de sus camaradas personajes como Azaña o Negrín, por ejmplo, esperando a ser publicado?

No, el hecho de que yo escriba estas ideas no significa que sea franquista o fascista o nada por el estilo. Siento decepcionar a los etiquetadores y señaladores, tan abundantes como innecesarios. Se trata de un intento de clarificar una situación que se está emborronando, a mi juicio, hasta límites insospechados.
Podemos hablar de Historia empezando en 1936, en 1934, en 1931, en 1929…o ir más al grano. Podemos hablar de golpistas y tendremos que sacar a colación que, hace ochenta, noventa, cien años…era lo normal. Prácticamente todos los políticos de izquierdas (y de derechas) de aquellos tiempos eran golpistas y muchos de los líderes republicanos incluso pasaron por la cárcel por sus reconocidos intentos de dar golpes de estado.  
Se nos puede ocurrir hablar de “democracia” como un concepto actual que manejamos a diario pero sin olvidar que en esos tiempos de los que algunas personas se empeñan en utilizar política y partidistamente, el concepto era diferente. Lo que los demócratas de aquellos partidos como el PSOE o el PCE querían era la dictadura del proletariado…y no por eso se les llama, por ejemplo, estalinistas, ni genocidas. Son cuestiones históricas que no se deben extrapolar, sin más, como se está haciendo. Los golpistas de antes de la instauración de la II República se convirtieron en héroes y sus nombres se usaron para denominar las calles más céntricas de toda España, por ejemplo. Cuando se habla de Azaña no se añade a continuación "golpista", por ejemplo.
Los que hoy se consideran herederos del PCE deberían recordar cuáles eran las formas de hacer de sus líderes hasta hace muy poco tiempo no solo con los adversarios sino simplemente con los que pensaban ligeramente diferente dentro de las mismas filas.
Leí que esta medida del traslado de los restos de Franco llegaba cuarenta años tarde. No tengo una opinión al respecto pero me acuerdo bastante bien, a pesar de ser un joven en aquellas fechas, de lo que fueron los primeros años de la llamada Transición. Eran los llamados “años de plomo”. Fueron años de huelgas, de manifestaciones, de atentados mortales casi a diario, de una evolución que hoy me parece vertiginosa…Pero desde luego, desenterrar o exhumar a los dos o tres años del entierro parece muy, muy precipitado. Por cierto, muchas personas de izquierdas hacían burla del fallecido y se decía, por ejemplo, que allí, bien alejado, estaba bien enterrado Franco, con una losa de más de mil kilos de peso, para que no pudiese escapar.

Por otra parte no creo que se trate ni de una prioridad ni de una verdadera necesidad pero admito que, fundamentalmente, para algunos políticos y supongo que para un número indeterminado de personas, sí lo es. Me cabe la duda de si las personas que así opinan tienen la información necesaria sobre el tema.
Yo creo, por ejemplo, que el rey Fernando VII no fue ni buen rey ni buena persona pero no creo que haya que sacarlo de su tumba de la cripta en la que yacen sus restos. El Valle de los Caídos está lo suficientemente lejos y apartado como para que nadie pueda argumentar en su contra nada que no sea una personal idea de lo que debe ser el enterramiento de los jefes de Estado.
En un programa de televisión de hace ya unos años en el que se estaba abordando el tema de la II República y la guerra civil española un historiador hablaba de la fatalidad de la llegada de Franco y sus fuerzas a una ciudad española. Le siguió en el turno de palabra otro historiador que narró como la entrada del general supuso la supervivencia de su padre.
En fin, no es un tema fácil, no es resumible en una frase, en un insulto, en una descalificación hacia quiénes sencillamente piensan de otra manera, no es -no debería ser-un arma política. Se hará lo que se haga –dónde manda patrón no manda marinero…-pero debería flotar en el ambiente el respeto en todas las opciones. 
He leído las propuestas de Izquierda Unida en un artículo de internet. No me atrevo a opinar sin tener delante el documento presentado en el Congreso de los Diputados. Lo que leí me parecía un ejercicio de radicalismo verbal con ánimo de asustar, de molestar y hasta de humillar pero nada más, algo parecido a "radicalismo aposemático asintomático", como de barra de bar, en la sexta...caña.
Por otra parte, sería importante que tanto en esta materia como en otras muchas, se buscara la objetividad, se trabajara el consenso, se priorizara, se establecieran normas duraderas, se previnieran situaciones que puedan ser contradictorias…en fin que, puestos a hacer, que se haga bien o, mejor dicho, lo mejor posible.
Habría que pensar en no polemizar, en no instrumentalizar, en no trivializar, en no deformar, en no enciscar o encender, en no polarizar, en no enfrentar, en no espectacularizar…Con la cantidad de problemas que tenemos, con las necesidades perentorias de cientos de miles de personas, con los retos que, no es que se avecinen sino que yacen ahí en todos nuestros rincones, me parece una trivialidad y un despropósito todo lo que está pasando con los restos mortales de Franco.
Se puede hablar por hablar, como se habla del tiempo o como se elaboran discursos muy bien sonantes pero que conducen al laberinto de la incomprensión, del echar en cara, de acusarse mutuamente, de la victimización, de la culpabilización, de las palabras enormes que se quiere que caigan como bombas, como la de “dignidad” o la de “justicia” o la de la “memoria histórica”, con todo el respeto por mi parte. Por el contrario, se puede intentar ver con seriedad cuál es la mejor opción o, quizás, la menos mala.
El otro día decía yo que si se llamara o entrevistara a mil personas, por ejemplo, y se les pidiera que hicieran un listado de las cincuenta medidas más urgentes que debe tomar el nuevo gobierno de Pedro Sánchez y su amalgama de partidos e ideologías no creo que saliera, ni por asomo, el traslado de los restos de Franco. Pero, dicho esto, quizás una vez que se haga, mejor o peor, algunas personas tendrán que buscarse otro discurso y se dará cuenta, igualmente, mucha gente, de la escasa o nula importancia del tema.
Piedrabuena, 2 de julio de 2018, lunes.
FZS.

jueves, 17 de mayo de 2018

Picasso nunca hizo un cuadro contra los crímenes horrorosos de los izquierdistas...

Picasso era un gran artista. Era un genio. Era un gigante...El Guernica es una gran obra de arte, no solo de tamaño...de acuerdo. ¡Por supuesto! Sin embargo, en 1937, ya habían muerto miles de personas en España también por la violencia de los izquierdistas...sí, he dicho también...Por ejemplo, sumando solo los muertos de los paseíllos o sacas de la provincia de Ciudad Real a manos de izquierdistas, habría que multiplicar por diez las víctimas del bombardeo de Guernica. Pudo no enterarse pero...pasaron los años, muchos años, y nunca hizo o dijo nada, que se sepa. Los otros, los de derechas, los nacionales, los fascistas, esos sí, ellos si hicieron, y mataron y ... Pero los rojos, no, los de izquierdas, no, eran luchadores por la libertad, eran solo víctimas...
En fin, que cuando Picasso hizo aquel cuadro también en 1937 de título tan largo e insultante de "Retrato de la marquesa del culo cristiano echándole un duro a los soldados moros defensores de la virgen" quizás podría haber hecho otro para equilibrar su condena a todos los asesinos, no solo a uno de los bandos...Tampoco me queda claro si durante la ocupación nazi de Francia Picasso pintaba cuadros a favor de las víctimas del Holocausto, de los judíos y demás colectivos y pueblos masacrados o si, pasados los años, aludió a Stalin o Mao para honrar a sus millones de víctimas.
Desde luego su paloma de la Paz es una canto universal pero desconozco estos extremos de los que hablo...

miércoles, 16 de mayo de 2018

Galileo no murió en la hoguera.

Hola, querido profesor, escritor, columnista, político, cantante o quién quiera que seas, solo quería decirte que Galileo no murió en la hoguera...

domingo, 13 de mayo de 2018

La canción "Suya mi guerra" del grupo musical de Gandía "La Raíz", analizada palabra a palabra, desde el otro lado de la realidad.

Hoy, 13 de mayo de 2018, domingo, mi hijo me tararea una canción. Dice algunas palabras de un grupo que no conozco, La Raíz, "Suya mi guerra". Me pone la canción en el móvil. Me suena bien pero la letra me parece una retahíla de falsedades, de verdades a medias y de mentiras. Voy diciéndole a mi hijo, con gestos, lo que opino...Quedo en analizar la canción línea a línea, palabra a palabra...Musicalmente no tengo nada que decir. 
En fin, aquí están mis observaciones. No creo que más de ochenta años después de una guerra civil tan atroz como la española se pueda frivolizar con una canción ni seguir proclamando que hubo buenos y malos, ni simplificar la compleja realidad hasta el absurdo. No procede, a mi juicio, decir tal cúmulo de inexactitudes, de falsedades o de verdades a medias. No se puede ser tan sectario aunque se sea famoso o se tengan miles de seguidores. Ganar dinero con algo así me parece sospechoso. No puedo imaginar lo que podría ocurrir si se hiciera lo contrario, es decir una canción tan tendenciosa pero del lado opuesto.

Por cierto, tiene una fuerte influencia de Paco Ibáñez ¿o me lo parece a mí?
En fin, veamos...


Eran años de ilusión y banderas de morado,
Eran tiempos de hambre, de dolor, de paro,
de crisis económica, de enfrentamientos, de odio,
de envidias, y banderas había muchas...
los versos de los sin voz, gritos de Lorca y Machado,

Lorca y Machado...y había otro Machado...y otros poetas

no sé si eran

los versos de los sin voz o solo sus versos, aunque fueran

de izquierdas...

Y hubo poetas y escritores de derechas 

asesinados por los republicanos...
obuses que roban el sueño, en esas noches silbaron

obuses tiraban los dos bandos
la tierra se parte en dos y el mundo mira a otro lado.

De acuerdo, pero el mundo miraba a España, también...
Guernika llora, sangra el corazón, la libertad es pecado,

En Guernica murieron unas doscientas personas,  

un horror de las guerras, por supuesto

pero en la provincia de Ciudad Real, 

unas dos mil...

pero nadie los pintó

y nadie los canta...

La libertad, me temo, no era la cuestión.

La libertad, creo, sigue siendo pecado.
brigada Lincoln pide munición, pero no habla castellano.
Y gritan "¡no pasarán!", con acento americano.
Y gritan "¡no pasarán!", con acento americano.

Camilo José Cela decía que los extranjeros se 

hincharon a matar y nadie les había dado

vela en este entierro...

Y  después se cantó:

No pasarán, no pasarán, ¡ya hemos pasado! 

Pero, sobre todo, 

ya han pasado ochenta años...
 
y lo que queremos es la Paz,

no estar dándole vueltas

siempre a lo mismo desde el mismo lado.

En fin, creo que no merece la pena seguir...

No hay color, no hay poesía

hay rencor, 

hay odio,

hay una visión deforme...



Hay un poema de Alberti conciencias despierta,
primera línea del frente, Carmela no vuelvas
que el Ebro huele a derrota, pero no cuelgues tus botas,
mañana vendrá a buscarte, suenen las trompetas.

La pasión del brigadísta cruzando el mapa,
para siempre quedará la foto de Capa,
abandonado al exilio en aquella cuneta,
mañana vendrá a buscarte, suenen las trompetas.

A los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
a los que empujan con fuerza para demolerlas,
a los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
gracias a ese que hizo suya mi guerra. Pero caía la noche y solos tras el muro, vieron acercarse al monstruo, se esfumó el futuro, cuentan que los que perdieron vieron llorar a la luna, los hijos de la derrota os debemos una. La pasión del brigadista cruzando el mapa, para siempre quedará la foto de Capa, abandonado al exilio en aquellas cunetas, mañana vendré a buscarte, suenen las trompetas. A los que saltan fronteras y empujan con fuerza, a los que empujan con fuerza para demolerlas, a los que saltan fronteras y empujan con fuerza, gracias a aquel que hizo suya mi guerra. A los que saltan fronteras y empujan con fuerza, a los que empujan con fuerza para demolerlas, a los que saltan fronteras y empujan con fuerza, gracias a aquel que hizo suya mi guerra.


La letra procede de http://acordes.lacuerda.net/raiz/suya_mi_guerra.shtml



El poco afortunado programa de radio de Carlos Guerrero, de RNE, de hoy, 12 mayo 2018, La Historia de cada día.

El programa de radio de Carlos Guerrero, de RNE, de hoy, 12 mayo 2018, "La Historia de cada día" ha versado sobre el libro de cinco historiadores en el que, parece ser, arremeten contra la que denominan historiografía de izquierdas, frente a la suya, la historiografía liberal. El entrevistado, el profesor Guillermo Gortázar, es el editor y coautor del trabajo "Bajo el dios augusto. El oficio de historiador ante los guardianes parciales de la historia." Según este autor en el ámbito historiográfico universitario lo que está ocurriendo es que se está utilizando el tema de la guerra civil española como arma arrojadiza que ha llegado a las pugnas políticas y de partido, incluso al congreso de los diputados.

Me ha dado la sensación de que el entrevistador ha intentado, de alguna manera, cortar el discurso del entrevistado y hasta forcejear con alguna pregunta de corte zancadillista, como el repetirle interrogativamente que la dictadura en Alemania no hacía cuarenta años. 
-¿Y qué? ¿Qué diferencia hay? -se le podría haber contestado. No parecía tener sentido ni la repetición ni la misma pregunta, sino el hecho o los hechos de los que habla el profesor Gortázar. Eso sería lo importante, hablar de los detalles, de los datos, de la metodología, de nombres y apellidos de los autores, de los oponentes, de las principales ideas en disputa,...en lugar de la justificación, el parapetarse en frases de cortesía o en el aviso de la segura oposición de los contrarios. En fin, no me ha parecido brillante la entrevista y me hubiera gustado escuchar más al protagonista, como me encantaría hacerlo con los oponentes.
Y dicho lo anterior, enhorabuena a Carlos Guerrero por su programa, me encanta escucharlo, aunque, como hoy, pueda disentir.


martes, 24 de abril de 2018

Juan Carlos Monedero, Franco, la Historia de España y la mediocridad estructuralizante.

El pasado cuatro de abril de 2018 el político defenestrado por su propio partido político, Podemos, por una cuestioncilla de poco más de cuatrocientos mil euros, que recibió en pago por no sabemos qué del gobierno de Venezuela, escribió un artículo, "Franco o el hombre que odiaba a los españoles" en el espacio virtual del diario Público -y ya hemos dicho que es dudoso que se pueda clasificar así tal cúmulo de falsedades y exbruptos- en el que parece reflejarse bastante bien. Habla supuestamente de Franco pero se retrata, con un estilo expresionista delirante de nula calidad literaria o política.
Y ya un poco más en serio, -que no es que lo anterior fuera en broma-, parece mentira que una persona con su formación académica, que es doctor y que es profesor universitario, pueda expresarse así, por escrito y en público. Tal cúmulo de falsedades no son admitibles. Son, sencillamente, un insulto y una provocación, que es lo que verdaderamente viene buscando. Resulta penoso pensar que una persona de su nivel pueda plantear temas tan complejos de la Historia de España de manera tan aberrante, tan disparatada, tan carente del más mínimo rigor y sin que le de vergüenza alguna.
Las afirmaciones que hace el profesor, doctor Juan Carlos Monedero, carecen del más mínimo soporte científico y se adentran en su insultario personal, en su intento de contagiar a otras personas desde el pedestal que le confiere su posición académica. Es como el doctor en medicina que estuviera recetando beber dos litros de anís al día como terapia curativa. 
Dudo que un texto así aprobara un simple examen de Historia de España en cualquier instituto de España, salvo que chocara con algún personaje como él.
Desde luego es una pena que una persona pueda expresarse así pero lo más preocupante es que haya medios de comunicación (¿comunicación?) que puedan prestarle sus espacios para difundir semejante sarta de mentiras.
La vida no empezó el 14 de abril...y la Historia de España, tampoco. Pero Juan Carlos Monedero, el doctor que no hace honor a su titulación y cualificación profesional, disfrazándose de analfabeto envenenado de odio y mentira, lanza sus frases como si fueran armas que explotarán en las caras de sus supuestos enemigos. Así, lo que en realidad hacía, era calentar motores para ese aniversario que pasó sin pena ni gloria. Cualquier día podríamos hablar de las diez o quince macrofalacias que vierte en su texto -pócima ponzoñosa- el doctor Monedero y que parecen ser máximas o verdades irrefutables de cada vez más personas en España.

El presentador y actor Wyoming no aporta nada positivo al tema difícil de la Memoria Histórica.

Ayer, 23 de abril de 2018, lunes, pude comprobar, sin asombro, por cierto, como Wyoming, (José Miguel Monzón Navarro, Madrid, 1955) en el programa "El Intermedio" de la cadena de televisión La Sexta, el presentador y actor cómico, hacía sus chistecitos y gracias sobre un tema tan delicado, difícil y para muchas personas doloroso, de la Memoria Histórica.
Su uso político, pero, sobre todo, partidista, me parece lamentable y muy criticable. Pero es lo que hay. Resultó llamativo que se dijera la causa de la muerte de dos republicanos, por fusilamiento de falangistas al empezar la guerra civil y que no se dijera en ningún momento la de los dos muertos del bando nacional o franquista. (Lo de "nacional" queda dicho como expresión muy utilizada y no como valoración o exclusión de ningún tipo). Es de suponer que también debieron morir de forma violenta a manos de los enemigos, pero el silencio nos recordó al chiste sobre el racismo en el que un hombre de color tenía que decir el nombre y los apellidos de todos los muertos en el ataque atómico de Hiroshima...
Decía el actor, con muy poco acierto, que el presidente Rajoy y otros políticos del Partido Popular no estaban contribuyendo a cerrar heridas y a la reconciliación. No es fácil tampoco abordar esa idea que, planteada así, resulta simplista e intencionada, aunque no se descarte que pueda llevar razón. Desde luego su actitud, sus comentarios, sus chistes y burlas y disimétrica actitud no ayudan nada. Es de suponer que Wyoming es un busto parlante y gesticulante y que se limita a reproducir el guión. De manera que estas líneas de crítica van dirigidas a quiénes hacen ese tipo de trabajo tan poco acertado.
Y es que la Memoria Histórica puede ser un gran acierto o todo lo contrario, pero se trata de la muerte de personas en una guerra civil muy, muy violenta y traumática, o en una posguerra también muy dura. Ya ha pasado mucho tiempo pero, a juzgar por lo que está ocurriendo, no el suficiente como para que se pueda hablar con un mínimo de objetividad, desapasionamiento y posicionamientos personales. Por cierto que han pasado más de ochenta años, y no cuarenta, como dijo Wyoming, queriendo hacer otro chistecito que se le fue al tópico de siempre, los cuarenta años de Franco, mal contados.
Sinceramente, tanto si se está a favor de este proceso de recuperación de los restos mortales de personas que murieron en la guerra civil o en los años siguientes, como si no, como si se es indiferente, o si se tiene un criterio diferente, creo que el punto de partida tiene que ser el más absoluto respeto. No hay cabida ni al chiste de un lado ni del otro, ni a la descalificación ni al insulto, ni a la verdad a medias -a unos los fusilaron unos falangistas y los otros murieron-, ni a la utilización partidista.
Desde luego ya han pasado tantos años desde que acabó la guerra hasta la muerte de Franco como desde esa fecha al presente, pero parece como si estuviéramos empezando la llamada Transición, como si unos hubieran estado casi cuatro décadas en el poder y los otros acabaran de llegar, con planteamientos de lo más subjetivos y desfigurantes, generalizantes o particularizantes, olvidadizos, y nada ceñidos a la realidad.
Y así no se cierran heridas sino que se abren o se generan otras nuevas. Así no se propicia el entendimiento entre personas ni de lo que ocurrió. Así se polariza a la sociedad en buenos y malos, en rojos y azules, en víctimas y verdugos, en republicanos y nacionales, y se olvida que se trató de una guerra civil atroz, en un contexto de profunda crisis económica y política y social, con fuertes implicaciones internacionales, en un tiempo extraordinariamente violento en el que, por cierto, las palabras que usamos hoy con unos valores o significados concretos en aquellos tiempos significaban otras cosas...
Así, para hablar de muertos o víctimas de la guerra civil española de 1936-1939 y de la posguerra, en la que también hubo víctimas del bando ganador, y parece que siempre se olvida, hay que partir del sosiego, del conocimiento, del intento de llegar a la verdad, del contexto, del intento de comprensión y no de la confrontación burda, tosca, mediocre, y muy interesada, de los que, en realidad buscan audiencia, o votos. Como muestra diferente a la tratada se puede leer el artículo -dudo que sea algo más que un listado de falsedades y exabruptos- de Juan Carlos Monedero titulado "Franco o el hombre que odiaba a los españoles". En realidad es un reflejo muy fiel del célebre político defenestrado por su propio partido y eso es lo que brota de su docta pluma, un autorretrato con el nombre de otro. Parece esforzarse mucho en sacar lo peor de si mismo para demostrar su fiereza y radicalidad (pseudo-radicalidad), ¡aposematismo barato!.
No pasa nada por repetir: con la Memoria Histórica, respeto, todo el respeto.