miércoles, 24 de diciembre de 2025

Sobre los mensajes de odio y las faltas de respeto en las llamadas redes sociales. El caso del atentado y asesinato de Carrero Blanco y de dos personas más.

  Suelo echar vistazos a las llamadas redes sociales y, en algunos casos, dejo mis mensajes. Intento siempre hacerlo desde el respeto. En un número creciente de ocasiones recibo rápidamente descalificaciones, insultos y "etiquetados" que son verdaderamente llamativos.

Si el mensaje que dejo es para afirmar que algo a alguien de izquierdas no merece esos apelativos rápidamente me tildan de rojo y otros términos. Silo hago hacia la derecha, rápidamente soy un facha o un fascista. Esta debe ser una de las palabras más usadas en estos tensos y absurdos pseudo-debates. 

Lo  cierto es que la posibilidad  de poder aportar un punto de vista y no ser insultado son mínimas. Cada cual en estas riñas o altercados verbales se aferra a lo grueso, al tú más y a topicazos sin sentido y sin fundamento. Tan es así que en varias ocasiones tengo que recurrir a dejar de participar, a denunciar el mensaje de odio o a la ironía. 

En la más reciente trifulca en la que he participado, por cierto, en italiano, casi automáticamente me empezaron a tachar de fascista, y a decir verdaderas barbaridades por el estilo.

Y es que alguien publicó varias imágenes del atentado de Carrero Blanco. Los comentarios a dicha publicación no se hicieron esperar. Como viene siendo casi una norma, la mayoría de los mismos provenían de cuentas con pseudónimo y de personas con cero publicaciones. Había varios "aplaudiendo" y haciendo chistes macabros sobre un atentado terrorista que supuso la muerte de tres personas. 

Y a mi, por decir que era eso, un atentado terrorista y un asesinato, me endilgaron ese calificativo. Una persona decía que yo debería haber ido en ese coche que voló por los aires y otro, como suele ser ya casi una ley, nombraba a los dos líderes del Fascismo de Alemania e Italia de los años treinta y cuarenta del siglo XX. Con uno de esos avezados comentaristas he mantenido el cruce de mensajes que no voy a reproducir.

En fin, es lo que hay.



























martes, 17 de junio de 2025

La importancia de calibrar el vocabulario: hacer una pintada no es un atentado, señor presidente del gobierno de España.

 Ayer el presidente del gobierno de España, don Pedro Sánchez Pérez-Castejón dio una rueda de prensa con motivo de la expulsión y dimisión del número tres del gobierno, don Santos Cerdán. No entro a valorar lo mucho expresado por Pedro Sánchez pero me llamó la atención esa crítica que hacía hacia los partidos de derechas en el sentido de no haber condenado los atentados y ataques a las sedes del PSOE. 

Creo que en un país como España llamar ataque o atentado a que uno, dos o tres personas, de forma anónima, vandalicen una sede de un partido político, de noche, consistente en escribir con un bote de pintura de spray algún que otro insulto no es muy exacto y roza, por otra parte, la mentira y la ofensa hacia las miles de víctimas del terrorismo. Cuando digo una, dos o tres personas lo único que hago es hipotetizar porque nadie ha informado al respecto. Además, parece ser que estos actos vandálicos se han repetido un buen número de veces. 

Lo que hago no es justificar, blanquear ni nada que se le parezca. Es sencillamente una llamada de atención sobre la importancia de calibrar el vocabulario y, con especial relevancia si se trata de un cargo público. Se podría traer a colación que los socios que le permiten al presidente del gobierno gobernar son precisamente algunos de los líderes de formaciones políticas y de un grupo terrorista, Eta. Uno de ellos estuvo condenado y cumpliendo condena por esa causa. Aunque sólo fuera por esos cientos de asesinados no se debería decir esa barbaridad: hacer una pintada no es un atentado, señor presidente del gobierno de España.

martes, 6 de mayo de 2025

Churro grande, churro pequeño...

 Deben ser como las ocho de la mañana. Churrería en ciudad mediana con mucha clientela. Una mujer de unos setenta y pico está sentada en un taburete en la barra. Es clienta habitual. Llega un hombre de algo más de sesenta, también es cliente habitual. Les ponen el café directamente porque los conocen. Esperan a que lleguen las bandejas ovaladas metálicas con el churro correspondiente. Uno es grueso y otro fino. La señora pregunta al camarero que si no los tiene finos. Le dicen que ya no quedan más que se tiene que esperar unos minutos. El hombre le dice:

-Señora, perdone, yo si quiere se lo cambio. Yo prefiero los grandes.

-Ah, pues sí. Es que tan gordo, si no tiene na más que masa...

Se los intercambian y se dan las gracias mutuamente. El camarero da el periódico provincial gratuito al hombre, como cada mañana, entre lunes y viernes. La señora lo rechaza con una leve negación de cabeza, mientras muerde su churro fino, sin tanta masa.

sábado, 5 de abril de 2025

¡Tanto tiempo sin escribir públicamente! Abril de 2025.

 ¡Tanto tiempo sin escribir públicamente! Abril de 2025. Sí, me gusta hacerlo pero no siempre lo hago. Ahora, tras este tiempo que se me hace atroz en muchos sentidos, doloroso y hasta incomprensible, me planteo si merece la pena, si tiene sentido, si no es mejor coger un buen libro y meterse dentro, entre las líneas, y  hasta dentro de esas palabras, en lugar de hablar casi a solas. 

Lo cierto es que son tantas las ideas que me han ido viniendo, tantas las pequeñas historias, tantos los cortos relatos, tantas las vivencias, tantas las reflexiones que no sé por dónde tirar. Parecería lógico que intentara defenderme de insultos y acusaciones vertidas por personas que se esconden detrás de un apodo y un dibujillo en las llamadas redes, verbigracia, la onomatopeya del reloj, pero, sinceramente, no me merece la pena dedicarles mi tiempo y mi trabajo. 

Sí que observo el grado de desconocimiento de un gran número de personas, la facilidad para intentar humillar y descalificar y lo extraño que es que te eliminen un mensaje por decir, por ejemplo "esa boca" a una persona que maldice a las madres de determinado grupo social o que blasfema. Pero bueno, así está el patio, con gente defecando verbalmente sobre los progenitores de otros anónima e impunemente, mientras a otros se les tapa la boca. 

jueves, 5 de diciembre de 2024

La palabra del año 2024 creo que podría ser "fango", lamentablemente.

 La palabra del año 2024 creo que podría ser "fango", lamentablemente. Y es que se ha usado tanto en las esferas políticas y parlamentarias que la hemos oído prácticamente a diario. A veces se usaba como "la máquina del fango". Lamentable y trágicamente una gota fría inundó pueblos enteros precisamente con barro, pero la palabra se siguió usando sin pensar que quizás no era la más adecuada.

lunes, 5 de agosto de 2024

Si Simón Bolívar levantara la cabeza...

 Si Simón Bolívar levantara la cabeza...bueno, hablando con propiedad, aunque sea incómodo, si Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco levantara la cabeza, ante la situación actual de confrontación en Venezuela, donde algunos lo nombran a diario como si fuera la señal de la Cruz antiguamente, ¿qué pasaría?.

Yo, sinceramente, creo que se vendría directamente a España y pediría al rey Felipe VI que pusiera en marcha un plan de recuperación de los territorios perdidos. Lo siento, y, como decía el poeta latino, siento que es así y me estremezco. 

sábado, 6 de enero de 2024

jueves, 15 de junio de 2023

La norma de los tres minutos y los espaguetis sin tomate.

 

El llamado "fuego amigo" y las intrincadas razones de nuestros discursos.

 -¿Te ha pasado alguna vez que, hablando, entre amigos, en familia o en el trabajo te has sentido atacado por la gente más cercana?

- No, no sé, bueno, es que no sé a qué te refieres.

-Da igual, déjalo. Es una tontería de las mías.

-No, mujer, explícamelo, venga.

-Pues eso, que algunas veces, sin venir a cuento, notas que te están atacando, osea, no atacando, es una forma de decirlo, te ridiculizan, te ponen de ejemplo de algo malo, te señalan, te recuerdan algún momento desagradable de tu vida, algún fracaso, algún problema, cosas así ¡sabes! Pero, ya te digo, sin venir a cuento, y, encima, gente cercana. 

-Supongo que sí, pero así, de golpe, no caigo. Ponme algún ejemplo, con o sin nombres, como prefieras.

-No, ejemplos no, pero si te parece, te explico lo que yo creo. Mira, por las veces que me ha pasado a mí y las que he observado, yo a esta conducta la llamo "fuego amigo".

-Lo del fuego amigo lo usan para la guerra, ¿no?, bueno, y en política, creo. Y me está viniendo a la memoria algún que otro refrán, como el de "de las aguas mansas líbranos señor que de las malas ya me libro yo". ¿Van por ahí los tiros?

-Sí, sí. Pues eso, que lo que llama más la atención es que sean "los tuyos" los que "disparan", por decirlo gráficamente.

-¡Claro!

-Lo pienso y no lo comprendo y no sólo lo digo por mí. Llevas toda una vida intentando comportarte lo mejor posible. Crees que, modestamente, lo haces medio bien. Te esfuerzas en mejorar en todos los aspectos, trabajas, ayudas, colaboras...Desarmas tu vocabulario hasta límites que hacen que algunas personas te llamen ¡tonto! con verdadero énfasis...pero eres consciente, también, ¿cómo no? de que eres humano. Conoces tus limitaciones, tus defectos, tus carencias, tus errores, ¡madre mía! ¡mis errores! ¡pero si no hay día que no me acuerde de unos pocos! Los repaso, los analizo, los intento comprender y, sobre todo, hago lo posible para no repetirlos y olvidarlos, en la medida de lo posible. Y, a pesar de eso, cada cierto tiempo, ¡zaca! ¡toma!

-No te termino de pillar. Si no me pones algún ejemplo...

-Imagina lo que te he dicho, ponte en esa posición. Un día, con gente cercana, como te he dicho, de pronto, te preguntan por un "capítulo" digamos que molesto o, sinceramente, doloroso para tí. Pero eso, sin que tenga nada que ver con la situación, con lo que se está hablando. Imagínate, es como nombrar la soga...o meter el dedo en la llaga...o ver la paja en el ojo y no la viga...Y encima lo que he visto es que venía de quiénes tenían qué callar. Es decir, pues eso que se les podía decir eso de ¡pues anda que tú!

-Creo que sí, aunque como no me cuentas ningún caso concreto...

-Me encantaría, aunque sólo fuera para desahogarme, o para sacarme la espinita ¿me entiendes? pero como me pasa eso que te digo, que intento no atacar, y, muchas veces ni siquiera defenderme, pues prefiero hablar así, en general...Lo cierto es que detrás hay causas, y lo digo en plural. Una suele ser inseguridad y otra cierto sentimiento de envidia, de...pues eso, de tener que tapar la boca, desprestigiar a alguien, o algo así.

-No sé, me pierdo un poco. Pero sí, creo que te entiendo.



miércoles, 31 de mayo de 2023

A horno fuerte ¡matojazo!

 -Antiguamente decían eso, "a horno fuerte, ¡matojazo!".

-¿Y qué querían decir?

-Lo usaban los carboneros cuando el fuego se les iba un poco de las manos. Tenían que controlarlo con un matojo -como una escoba- mojado con agua. Y luego la misma expresión la usaban cuando estaban bebiendo y alguno se "encendía", es decir, si bebían demasiado deprisa...Y yo ahora lo uso, pocas veces, por cierto, para situaciones que nada tienen que ver. Por ejemplo, en casos de alteración de los ánimos, de excitación, de nerviosismo, de agresividad...Y eso es lo que creo que conviene ahora, en este ambiente tenso políticamente que estamos viviendo en España.

-Vale, creo que ya lo pillo. Te refieres a lo de las elecciones municipales y autonómicas y algunas reacciones.

-Sí, en realidad ese es un capítulo más, pero ni es el primero ni ha sido el último. Al día siguiente el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, convocó elecciones generales y disolvió las cortes. Hoy se ha marcado una puesta en escena, con un público "de clá" (de claqué) muy entregado, en el que ha trazado ya la vía por la que van a transitar durante estas siete semanas. Es sorprendente el lenguaje utilizado, los argumentos esgrimidos, el discurso preparado, para justificar lo que no es nada fácil no de explicar sino de valorar, por su gran complejidad. Tan sorprendente como esos aplausos desde el inicio que más parecían ruído muy nervioso para silenciar el sonido de fondo, el de la calle, que verdadero reconocimiento. Y lo grave es que viniendo de autoproclamados demócratas ese sonido tan incómodo y estridente no es otro que la voz del pueblo.

-Quizás sea necesario aplicar el refrán. El ambiente está muy caldeado.


sábado, 1 de abril de 2023

Maternidad subrogada no ¿y aborto sí?

 ¿Maternidad subrogada no y aborto sí? Me sorprende que porque una actriz recurra a la gestación subrogada se le de la importancia mediática que se le está dando. Pero mucho más me sorprende que a nadie haya oído decir ni una palabra sobre el aborto. No sé, no comprendo nada. ¿Cómo era eso del "nosotras parimos nosotras decidimos"?

Desde la trinchera se ve muy poco y mal la realidad: a propósito de Ian Gibson, como ejemplo.

 Creo que fue a un amigo a quién escuché por primera vez eso de "estar en la trinchera" para referirse a personas que tienen una actitud beligerante y muy centrada en sus ideas políticas. Me pareció muy ilustrativa y empecé, primero, a pensar a qué personas se les podría aplicar la expresión y después, a analizar situaciones concretas vividas.

Parece evidente que desde una trinchera, en el sentido literal del término, la visibilidad de la realidad es muy limitada. Si pensamos en el sentido figurado tengo la sensación de que la afirmación puede ser más discutible, dependiendo de quién opine. Pero parece evidente que desde un punto de vista determinado-léase ideología o posicionamiento-la objetividad, por difícil que sea, es mucho más difícil de conseguir. 

Viene esto a cuento porque estos días Ian Gibson, el hispanista irlandés nacionalizado español desde 1984, ha publicado sus memorias. Con ese motivo ha hecho algunas declaraciones que me parecen que son perfectas para "retratarse". Me sorprende porque, además de temas literarios, ha realizado importantes trabajos de investigación histórica. Y es ahí dónde surge más que la duda la confirmación de que su posicionamiento le impide ver medianamente la realidad. Es como si, parapetándose en su currículum, en su alto nivel académico, en su trayectoria profesional...se pudiera permitir decir verdaderas barbaridades. 

Así, un historiador de renombre que ha trabajado en profundidad temas tan complejos como los de la violencia en España y la II República y el Franquismo, que catergorice, generalice y simplifique la actualidad (y el pasado) demuestra cuán lejos está del más mínimo intento de comprender la realidad. 

En fin, credibilidad muy cercana a cero la de Ian Gibson.


miércoles, 22 de marzo de 2023

Una moción de censura que se convirtió en un análisis de partidos, medios y políticos, en marzo de 2023.

 ¿Quién nos iba a decir que una moción de censura -la segunda promovida por el tercer partido político más votado de España, Vox- iba a tener ese potencial expresivo y tan descriptivo tan extenso y tan intenso? ¿Cómo adivinar, hace unos meses que este penoso espectáculo se iba a producir? ¿Qué extraño poder decapante puede llegar a tener una decisión política como esta?¿Cómo entender, valorar y encajar este extrañísimo nerviosismo, incluso histerismo, partidista y mediático?

Yo, personalmente, no salgo de mi asombro. Todavía es muy pronto y tengo que leer, escuchar, pensar y reflexionar pero algo muy complejo está ocurriendo delante de nosotros con cierta claridad.

Intentaré explicarme sucintamente, como ha venido defendiendo el candidato a presidente de gobierno, el doctor y catedrático don Ramón Tamames Gómez (1933). Me sorprendió la noticia, como supongo, a todo el mundo. ¿Un ex-comunista pidiendo unas elecciones anticipadas con el partido más conservador de nuestro país con representación parlamentaria? Pero, ahí está el primer error, no valorar por mi parte un simple prefijo: "ex". Y es que desde jovenzuelo descubrí que prácticamente todos los escritores, los artistas y muchos políticos tenían trayectorias vitales de lo más contradictorias. Una simple mirada incluso a algunos presidentes de gobierno contemporáneos nos da una imagen bastante certera de lo que intento transmitir. Así, presidiarios por terrorismo han dirigido o dirigen países enteros por la vía que solemos denominar democrática. Un muy famoso "ex" es el actual presidente de Rusia...y no hace falta añadir mucho más.

La segunda idea que me sacudió negativamente tiene una larga tradición intelectual y religiosa y es la llamada "acepción de personas". Y es que en cuanto se supo que un hombre de 89 años iba a protagonizar esta iniciativa llovieron las críticas. Da igual que tengamos la Constitución Española o la Declaración Universal de los Derechos Humanos o que la religión Católica -mayoritaria en España y en occidente-que afirman que todas las personas somos iguales. Un octogenario, casi nonagenario, no se valora, en este mundo del usar y tirar, de la prisa y el abdomen tableteado y de las apariencias y las ondas.

Además, se trataba de un ex-comunista, un luchador por la Democracia y contra la dictadura que estuvo en la cárcel por defender sus ideales. Pero olvidamos u olvidaban muchas personas que desde 1989 Ramón Tamames Gómez, libremente, había abandonado su partido político y se había afiliado en otro, de centro. Duró poco tiempo pero hemos de entender que el suficientemente para que también se le pueda llamar "centrista", pero pesaba y pesa mucho más ese pasado marxista que el nuevo perfil, moderado y democrático (no está demás recordar que los comunistas y socialistas no se sentían demócratas sino partidarios de la dictadura del proletariado...y muchos siguen con esa idea). Fundó su propio partido y tampoco duró mucho en ese período. Desde luego, como si esa militancia imprimiera carácter, como los sacramentos de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, el haber sido comunista hasta los 56 años ya tenía que ser para siempre. Yo ya escribí sobre los tránsfugas hace unas semanas en este mismo blog.

Pero lo que más me sorprendió fue la actitud del gobierno y del PSOE. Ese malestar manifiesto, ese nerviosismo, esa preocupación rayana en la obsesión, ese mirar a su adversario más cercano, el PP, dejaba ver cuán poco democráticos podemos llegar a ser en la realidad. En los discursos no tenemos más pecho para ponernos más medallas pero cuando llega la ocasión se demuestra que las palabras y los discursos van por libre. 

Me sorprendían los discursos en los que los miembros del gobierno argumentaban y sentaban doctrina de las razones por las que el PP debería votar en contra. Todavía sorprende más ese extraño y contradictorio empeño -con la aversión que se tienen-de encauzar y reconducir a  las ovejas descarriadas, los díscolos del partido de derechas que lo único que quiere es arrebatarles el poder aliándose con la ultraderecha, "fascistas" todos, al fin y al cabo-de dictar el voto de los adversarios. Por si acaso, el PSOE fue el primer partido político que presentó una moción de censura, a sabiendas de que estaba perdida desde el punto de vista de los votos en el Parlamento.

Pero el resto de partidos también actuaba de forma un tanto sospechosa. ¿Tan demócratas y reacios a que se ejerza un derecho reconocido en nuestra legislación? ¿Tan amantes de la libertad y dictaminando lo que debería hacer el principal partido de la oposición? ¿Es a eso a lo que se llama izquierda democrática?

Y, en una coincidente sintonía, los llamados medios de comunicación social hacían lo propio. Contertulios, periodistas, expertos, todólogos la mayoría, emitían sus juicios de valor, y adivinaban el futuro, acertando todos siempre en los efectos que tendría o que debería tener esta irresponsable actitud. ¡Qué extraña forma de trabajar y de informar! Las descalificaciones y todo tipo de adjetivos han sido la tónica general, incluyendo esa acepción de personas antes mencionada.  

Por si fuera poco y dado que el presidente de Vox prácticamente al inicio de su discurso expresó sus críticas hacia los llamados medios de comunicación las reacciones surgieron sobre la marcha. Por ejemplo, en Antena 3 rápidamente se hicieron los correspondientes comentarios. Al cabo de unas horas una asociación de la prensa (no recuerdo el nombre) emitía un comunicado de prensa posicionándose al respecto. En la primera cadena también se habló del tema y solo una de las contertulias dijo que esas afirmaciones también las habían hecho los políticos de Podemos en numerosas ocasiones. Por si acaso volví a consultar esa infografía (de la Revista El Informador) de hace ya unos años en los que se ve de quién es cada medio de comunicación en España. Bueno, no nos engañemos, ya sabemos que la cigüeña no trae los niños de París.

Así las cosas, el inicio de la moción de censura por parte de Santiago Abascal me pareció muy oportuna. Una enumeración muy completa de todas las descalificaciones y denominaciones negativas recibidas en este período previo venía a poner de manifiesto lo que digo.

Yo no voy a entrar a valorar ni la oportunidad ni su ausencia ni el contenido ni el vacío pero desde luego las reacciones han sido muy muy expresivas. La utilización del tiempo por parte del presidente del gobierno, nefasta, y, sin haber podido ver completa la retransmisión, la actuación de Patxi López, digna del mayor de los olvidos. 

Cada cual se ha retratado y, sinceramente, el resultado nos presenta un cuadro desalentador. Esas verdades, esos dogmas, esas afirmaciones de unos y otros son preocupantes. Preocupante es esa obsesión con la guerra civil y la II República, el uso de absolutos, los ataques personales y, sobre todo, el ejercicio del poder de forma tan poco respetuosa. Por ejemplo, las preguntas del candidato podrían haberse contestado en lugar de descalificarlo una y otra vez. Lo bueno es que todas y todos hemos salido ganando y eso es lo que dicen todas sus señorías. Pero no parecía que fuera a ser así, a juzgar por ese ajetreo que se han traído estas semanas previas.


sábado, 11 de marzo de 2023

Trivializando y ocultando la emigración: gente por el mundo.

 Hace ya bastantes años desde que le dije a una compañera de trabajo que esos programas de "gente" por el mundo no dejan de ser una trivialización, cuando no negación, de un hecho y de una realidad humana muy compleja y, mayoritariamente, dura. 

Mostrar las atracciones turísticas, las costumbres, las normas y lo anécdótico de una ciudad o pueblo de otro país en el que se vive, por una persona que trabaja o reside allí, un "compatriota", parece que da buenos resultados televisivamente hablando, a juzgar por la proliferación de este formato en las diferentes cadenas de televisión, incluyendo las autonómicas. Resulta curioso, agradable, y nos muestra otras formas de vida. 

Pero...¿y la mirada crítica a esos movimientos de millones de personas en todo el mundo? ¿No nos interesa?¿no vende? Y, por cierto, cuando se ha sido emigrante se tienen vivencias de lo más variado pero, pienso, nada parecido a ese mundo feliz, de éxito y trabajo. Ese mundo (o submundo) de personas atrapadas en otros territorios, en los que apenas sobreviven, no se ve reflejado. Yo conocí gente que en nada se parece a estas historias que, por minutos, veo en la tele. Recuerdo a un murciano, por ejemplo, que nos pedía dinero prestado para hacer un viaje a España para "despedirse" de su padre. Era Inglaterra, 1987. Llevaba casi toda su vida allí, viviendo de alquiler en una habitación, con derecho a baño, y dos trabajos diarios, un "fultaim" (full-time) y un "partaim" (part-time), es decir, un trabajo de horario completo, ocho horas diarias, y otro de dos o tres horas, de los que hacíamos tantos y tantas inmigrantes.

En fin, la emigración existe y esa cara tan lavadita y bonita no se corresponde con la realidad.

sábado, 11 de febrero de 2023

A propósito de Ramón Tamames: sobre tránsfugas, chaqueteros, sabios y olvidadizos.

En estos fríos días de febrero de 2023 estamos viviendo una situación llamativa en cuanto a la intención de  Vox de presentar una moción de censura al gobierno de España. Que se proceda así no tendría nada de particular si no fuera por la elección del representante de dicho grupo, el doctor Ramón Tamames. Y es que se trata de un economista de renombre, profesor universitario y político de larga trayectoria. Además de su avanzada edad, 89 años, está llamando mucho la atención el hecho de que desde sus inicios en el clandestino Partido Comunista de España, ahora se adhiera a las críticas e iniciativas de un partido conservador o de ultraderecha.

Lo que más sorprende de algunas críticas leídas y escuchadas es una especie de bloqueos parciales u olvidos a la hora de criticar dicha opción personal y política. Es decir, si el presidente del gobierno de España, también doctor, Pedro Sánchez, utiliza esa peculiar ruta ideológica como elemento negativo quizás podría mirar más detenidamente a su partido, en el que militan, o han militado, tránsfugas, chaqueteros o sabios, según se mire. 

De siempre se ha dicho que es de sabios rectificar, máxima poco corriente en nuestro país. Pero, es más, al presidente del gobierno se le olvidó, o no quiso recordar, algunos otros partidos en los que recaló este político cuyos valores y planteamientos, por cierto, han merecido, casi siempre y por casi todo el mundo, el elogio. Por ejemplo, en los años del llamado "rodillo" (para algunas causas, era en realidad una apisonadora) de los gobiernos de mayorías absolutas o compartidas con la derecha catalana que luego se convirtió en proscrita por sus causas flagrantes de corrupción, personas o, mejor dicho, personalidades de la talla de Ramón Tamames mantenían la crítica como principio y apoyaban "causas" perdidas.

Al hablar de estas cuestiones nos viene siempre a la memoria el muy versátil Jorge Verstringe (que desde partidos y asociaciones de extrema derecha y derecha llegó a ser afiliado al PSOE, pasando después a otras formaciones de izquierda o ultra-izquierda), pero, más recientemente, un socio del gobierno actual, Pablo Echenique, estuvo en el partido Ciudadanos para, por el momento, quedarse en Podemos. El listado sería muy largo y pienso que, o criticamos el fenómenos y a todas esas personas o debemos aceptar que, siendo legal, no hay nada más que decir. 

En la provincia de Ciudad Real, sin ir más lejos, esos saltos de partido y cambios de color, de siglas y de ideas han sido la tónica, si no general, sí muy frecuente e igualmente llamativa y, por cierto, multidireccional: alcaldes del Partido Popular que estuvieron en el PCE, o del PSOE que estuvieron en el PP y en el CDS, o gestores que, proviniendo del PCE y de Izquierda Unida recalaron como "independientes" en instituciones gobernadas por el PP...

En fin, me quedo con esa forma de valorar a los políticos tan de la calle que viene a decir que lo importante son las personas y no los envoltorios o las etiquetas.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Joan Baldoví, el valenciano, racismo y el tema de la expulsión de los moriscos.

 Joan Baldoví es un político que, cada cierto tiempo, aparece en los medios de comunicación con sus declaraciones y reflexiones. En los últimos días ha sido noticia por la defensa de una medida polémica: la expulsión de su puesto de trabajo de una profesora de música con treinta y cinco años de experiencia porque no tiene la acreditación lingüística en valenciano.

Sus palabras me han recordado automáticamente al interesante y muy didáctico tema de la expulsión de los moriscos, en las dos primeras décadas del siglo XVII. Uno de los "problemas" que encontraban algunas autoridades y otras personas era precisamente que no hablaban español o, peor aún, que conservaban su lengua y su cultura. Curioso porque este político va de progresista, pero, además, siendo valenciano de nacimiento y habiendo sido Valencia el reino en el que empezó la expulsión y dónde tantos miles de familias fueron obligadas al destierro parecería que debería manifestar otro talante.

Habla de amor a la tierra...No sé, para mí el amor a la tierra es otra cosa muy diferente. Me pregunto qué diría si desde otros partidos políticos se propusiera expulsar de sus trabajos a los extranjeros que llevan aquí determinado número de años, aunque fueran treinta y cinco y no hablan español, o valenciano, o catalán, o vasco o gallego...

¡Palabras huecas! Osea, ¡racismo!

miércoles, 18 de mayo de 2022

"Blanqueando"...término que parece haberse puesto de moda en políticos, periodistas y demás.

 Hoy he leído, muy deprisa, el titular de un artículo de Ignacio Escolar en el que utiliza el término "blanquear" para referirse a lo que está ocurriendo en los últimos días con el regreso del rey emérito a España. No he podido leer la noticia y, sinceramente, no me interesa, pero, de pronto, me han venido a la mente varias ideas relacionadas con esta palabra. Por un lado me parece que se está usando mucho últimamente y eso tiene su parte negativa, como sabemos. A fuerza de repetirla deja de tener la fuerza expresiva y se carga de connotaciones quizás no deseadas.

Rápidamente he pensado si sería el vocablo adecuado para lo que está pasando o si, precisamente, se ha elegido para llamar la atención y trasmitir una sensación concreta de animadversión hacia los gobernantes, políticos y colectivos que ven con buenos ojos el regreso del monarca.

Aparecen en mi mente otros escenarios cercanos y lejanos en los que ese fenómeno del llamado "blanqueamiento" podría aplicarse con más propiedad, pero no merece la pena entrar en detalles. Cada persona tiene su idea formada, con o sin esa mano de pintura blanca. Por cierto, blanquear o dicho de otra manera enjalbegar o jalbegar es pintar de blanco lo que ya era o es blanco, es tapar los "esconchones", los parches, los desperfectos y manchas. 

Lo curioso, lingüística y metafóricamente hablando, es que hay pinturas de todos los colores, por ejemplo, simplificando mucho, negra, verde, roja, azul, morada, naranja...y, por si fuera poco, en realidad, hay millones de colores, matices, texturas, mezclas, combinaciones, diseños...como la mismísima parte ventral  de algunas culebras, de aspecto ajedrezado. Hasta nos encontramos con partes "pixeladas", tapadas, recortadas, camufladas...

Pero lo verdaderamente importante es que lo que se quiere, cuando se usa ese término, es lo contrario, es decir, manchar o, con más exactitud, ennegrecerlo todo. Hacer lecturas medianamente críticas y objetivas o escuchas, es suficiente para demostrar lo que digo. Cójase cualquier tema de actualidad y se comprobará como hay esa forma diametralmente opuesta de ver e interpretarlo todo. Blanquear o ennegrecer, verdear, azulear o enrojecer...sigue siendo demasiado evidente y poco realista, con la cantidad tan generosa de colores y matices que podemos llegar a percibir, siempre que estemos dispuestos a ello.

miércoles, 12 de enero de 2022

Como una retícula de fondo que obliga a seguir un modelo...

 Me contaban que aquel hombre no pasaba ni una. A sus setenta y tantos años se había vuelto intransigente a más no poder. ¡Imagínate! Por ejemplo, una tarde de verano, a eso de las cuatro, pegó un vozarrón por el patio interior de su bloque a unos pobres jóvenes que tenían la música muy alta.

-¡Si no apagáis eso llamo a la policía!

-Es que, ¡vaya tela!¡qué carácter!

-Claro, claro...

Después, pensándolo fríamente, tuve una imagen mucho más cercana a la realidad. Y es que, en España, en verano, a las cuatro de la tarde, la gente descansa. Se intenta reponer fuerzas y, mucha gente, se echa la siesta. Desde luego no son horas para tener la música muy fuerte. Pero, además, le vino a la cabeza el pasado de esa persona, supuestamente tan exigente. Por su profesión había pasado su vida intentando ser un modelo de comportamiento y convivencia. "Lo correcto" había sido una especie de retícula, de entramado por el que se movía, una suerte de mapa que guiaba sus pasos. Y así intentaba comportarse, con ese patrón, basado en lo que había aprendido y lo que daba por válido y hasta por indiscutible. A su familia, a veces, tampoco le parecía bien que se comportara así. Aunque, normalmente, solían aceptarlo y hasta, en ocasiones, agradecerlo, sin decirlo.

El tiempo había hecho que perdiera algo de su natural flexibilidad pero, en el fondo, pensaba más en el resto que en sí mismo. Pensaba que esas normas nos ayudan a convivir y que, cuanto más escrupulosos seamos, más fácil es todo. Ponía ejemplos muy elementales, referentes al tráfico, a las costumbres que se iban perdiendo en las tiendas, en los bares, en las aceras...Desde pequeño le habían inculcado unos valores, a fuerza de normas, traídas y llevadas con refranes, dichos, anécdotas, y hasta nombres y apellidos. También había sentido del humor pero, tras unos años, se había dado cuenta de que no era ni compartido ni admitido por algunas personas muy cercanas. Había, probablemente, hasta rechazo a esas máximas, a esas pequeñas sentencias, a esa forma de ver y, sobre todo, de expresar lo que estaba bien y lo que no. Pensaba que se hacía viejo. Pensaba y pensaba pero no las tenía todas consigo. A su alrededor había de todo, como en Farmacia. En el fondo lo que tantas veces afloraba no era otra forma de ver o de valorar sino, dicho bruscamente, yoísmos sin más, por no entrar en detalles. Viajaba físicamente lo justo pero se tenía por observador. Leía mucho. Escuchaba más todavía. Y pensaba, reflexionaba, analizaba...Y no le cuadraban algunas -muchas-actitudes. Pero, salvo en contadas ocasiones, guardaba silencio.

Era consciente de esa suerte de arrinconamiento emocional que estaba viviendo, pero había buscado espacios de no confrontación, de no devolución de las críticas o desprecios. Se refugiaba en un mundo interior muy rico, muy fluido, intenso y variado. Y, además, sabía huir, aunque no fuera tampoco entendido por esos mismos seres que sentían poco aprecio hacia él. Después de todo, pensaba, las normas de la siesta son casi unánimes en estos lares.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Del árbol caído -el rey emérito- Revilla hace buena leña.

 Yo era un adolescente cuando aprendí de un compañero de 8º de EGB lo que significaba eso de hacer leña del árbol caído. Hizo una exposición brillante y se me quedó grabado.

Ahora, cuando veo a los aduladores de ayer, por no utilizar otros vocablos más soeces y cotidianos, haciendo leña a destajo, pienso en lo tornadizos que somos, en general.

Veamos. Libros y documentos que criticaban con datos muy sólidos al rey emérito Juan Carlos I los conozco yo, que nunca me he preocupado especialmente de este tema, al menos desde 1999. Estoy hablando de un libro del periodista Luis Cacho. En fin, más de veinte años después, es decir, más de veinte años después de mirar para otro lado y de no querer saber o decir lo que se sabía, llega el momento de la crítica feroz. Y digo feroz porque -independientemente de que sea merecida-no se aplica, sospechosamente, esa energía y esa contundencia hacia otras personas de la escena política, empresarial, pública o privada.

Un presidente de una comunidad autónoma tan mediático y hasta histriónico debe saber mucho más que yo, maestro de escuela y aprendiz perpetuo. Recuerdo sus elogios y hasta sus bufonadas hacia el rey. Ahora, todo lo que de positivo pueda haber, se ignora. Se enfatiza lo negativo sin consideración alguna.

-Paco, ¿no estarás defendiendo el delito?

-No, estoy defendiendo otra cosa, aunque creo que no lo voy a saber explicar.

-Es que, vaya tela, fíjate, ¡es tremendo!

-Sí, sí, claro.

Podría ser un breve intercambio de impresiones.

Dice Revilla que una persona que hablaba en los momentos más importantes del año y que decía que hay que cumplir las normas y tal y cual...Pero, si nos paramos a pensar en el largo listado de políticos, empresarios, artistas y demás que han sido objeto de investigación, de juicio y hasta de cárcel, veremos que ya es difícil recordar cuántos y cuan variados y variadas son. Pero, ¿cuánto se les ha criticado?. Y ahora, si esas personas, u otras, o nosotros mismos, hubiésemos habitado entre esas paredes palaciegas ¿qué habríamos hecho? ¿No estaremos viendo la paja, aunque sea presumiblemente grande, en el ojo ajeno y obviando la viga en el propio?

Yo prefiero no tener amigos, conocidos o admiradores como Revilla y tantos otros. 



viernes, 17 de diciembre de 2021

El suicidio en España, silenciado, y aumentando.

Hace pocos días me enteré de la muerte de una joven de dieciocho años en Piedrabuena. A los dos o tres días saltó la noticia del suicidio de la actriz Verónica Forqué. Cuando supe que una chica con toda una prometedora vida por delante se había quitado la vida pensé que tenía que escribir algo. Me vinieron a la mente algunas ideas. Yo sabía que en España el número de muertes diarias por suicidio es muy alto, por encima de la mortalidad por accidentes de tráfico, por accidentes laborales o por violencia de género. Lo que no sabía es que esa cifra está aumentando ni que ahora el número de mujeres estuviera aumentando.
También sabía que esa idea de que la información sobre los suicidios genera más suicidios es falsa. Escuché una vez una entrevista larga a una persona que estaba muy bien informada y que manejaba estadísticas muy fiables. 
La realidad es que, lo que está ocurriendo, precisamente, es que este silencio impuesto está matando. Y me explico.
¿Saben las personas qué hacer cuando se encuentran ante ese impulso mortal? Como sociedad, ¿tenemos respuestas rápidas y asequibles para todo el mundo? Por ejemplo, una persona joven, por las razones que sean, siente que no puede seguir viviendo. ¿Conoce la existencia de profesionales dispuestos a ayudarle a golpe de teléfono? ¿Conoce todo el mundo el teléfono de la Esperanza? Tienen, por ejemplo, desde hace más de cincuenta años, una línea especializada en suicidios.
¿Saben esas personas los miles, los cientos de miles de profesionales y no profesionales que están dispuestos a ayudarles a superar ese bache, ese socavón, ese sendero resbaladizo y peligrosísimo que aboca al precipicio
¿Conocen los diferentes protocolos de actuación existentes en las diferentes instituciones españolas?
La respuesta es desoladora. Me temo que no. El suicidio sigue siendo un tema tabú. Es muy desagradable, doloroso y nos da miedo. Como suena. Así, cerrando los ojos y mirando para otro lado nos parece, como sociedad, que no existe el problema en toda su gravedad, en toda su profundidad y, sobre todo, en toda su magnitud. Porque estamos hablando de once personas diarias en España, ¡que se dice pronto! Sin embargo dedicamos, se dedican horas y horas de los llamados medios de comunicación a hablar de nimiedades, o de tal o cual asesinato, por ejemplo, que se convirtió en un gran espectáculo, por las razones que fueren...Si multiplicamos 365 días por 11 nos sale una cifra impresionante que debería hacernos abrir los ojos y la boca para decir, ¡Ya está bien de ocultar la realidad, por dura y amarga que sea!
Tenemos derecho a estar informados e informadas y se nos está negando ese derecho, en una sociedad que se autocalifica de democrática, abierta, plural, que respeta la libertad de expresión y el derecho a estar informados.
Con el suicidio pasa como con el cáncer, que no da la cara, que no presenta síntomas que nos hagan presagiarlo o poderlo dictaminar y evitar.
Pero también pasa lo que ocurría con el cáncer hace treinta o cuarenta años. Sencillamente se evitaba hablar del tema. En unas jornadas sobre cáncer infantil uno de los familiares de un niño con cáncer nos recordaba cómo tuvieron que luchar para que la planta en la que hospitalizaban a los niños y niñas con enfermedades oncológicas pasara del segundo sótano de muchos hospitales, a la planta cuanta, de Pediatría. ¡Sorprendente! Y es que se pensaba, en aquellos años, que era algo tan fuerte que lo mejor era apartarlo de la vista. Pensémoslo. Algo así viene ocurriendo con el suicidio. 
Nuestros jóvenes y no tan jóvenes tienen derecho a recibir ayuda. Y parece ser que, una de esas ayudas consistiría en crear un teléfono directo de tres cifras. Además, se habla de la necesidad de contratar a más psicólogos en los servicios de salud pública. Pero yo creo, en mi modesta opinión, que tenemos que hacer mucho más. En los colegios, en los institutos, en las universidades, en los pueblos y ciudades, las personas a las que nos preocupa tenemos que empezar a hablar, a reunirnos y a buscar soluciones.
Hay que hacer visible el problema de todas las formas posibles. Tenemos que movernos y conseguir que esta tendencia ascendente cambie drásticamente. Lo que está en juego es, nada más y nada menos, que la vida.





domingo, 21 de noviembre de 2021

Recuerdos de infancia y juventud, 6: El "Dálmata" y la simpatía variable.

  Muy pocas personas en este planeta saben de quién hablo. Más de siete mil millones de personas y el Dálmata es una especie de clave íntima a la infancia de menos de media docena de personas. Lo cierto es que era un trabajador en lo que hoy denominamos genéricamente "administración y servicios" en un internado religioso de los años setenta del siglo XX, en Madrid. En cuanto lo vi me vino a la mente la imagen de esos cánidos tan "lindos" pero que a mí me parecían, sinceramente, horribles y, sobre todo, horteras. Eran los ojos de un niño de diez años.

Aquel hombre me parecía un múltiple prisionero, perdido en ese traje y debajo de ese bigotillo tan lineal y de moda. Me trasmitía todo el servilismo -aunque yo no conocía ni la palabra ni el concepto- que precisamente veía en algunos perros, prestos a acudir a la llamada de sus amos. Digo múltiple porque creo que, como casi todo el mundo, tenía que obedecer a demasiados "dueños", superiores, jefes o personas de su entorno. 

 Además, yo creo que también tenía un olfato, un oído y una vista privilegiados. Adoptaba posturas que me recordaban a los "pointer". Era como un verdadero detector de travesuras e infracciones.

Me sorprendió mucho al ver cómo se sonrojaba cuando el padre prefecto lo llamaba. De pronto, me venía a la memoria su imagen super-simpática con las madres y los padres que, por cierto, le daban muchas veces una propina, que contrastaba con la del hombre ya maduro, quizás cuarenta y tantos, quizás cincuenta y pico, que mantenía una actitud seria y hasta grave y que, llegado el momento, se enfadaba, como Dios quiere y manda.

Lo cierto es que ahora, cuando observo, con y sin detenimiento, las actitudes de tantas otras personas, compruebo cómo se comportan. Y lo que me llama la atención es que algunas, calificadas socialmente como muy simpáticas muestran una cara de... pocos amigos, como mínimo, muy llamativa.

Me sorprende esa variabilidad que se me antoja un tanto canina. Por ejemplo, a las cinco, seriedad y distancia. A las nueve, delante de audiencia, simpatía y cariño, como si hubiera un premio, un aperitivo o una evaluación pendiente.

A veces me he planteado si no será un efecto, o defecto, de percepción del observador. Otras, si quizás se pueda tratar de una especie de síndrome, de complejo, de problema de algún tipo. Pero, finalmente pienso en la posibilidad de que se trate de una conducta generalizada que nos ataña a prácticamente todo el mundo. 

Dicho así, el Dálmata, de quien no recuerdo el nombre, creo que no era mala persona sino que tuvo que lidiar con situaciones para las que quizás no estaba preparado. Pero eso nos pasa a la inmensa mayoría.

viernes, 2 de julio de 2021

La diferencia entre la anécdota, el secreto profesional y el derecho a la intimidad.

 ¿Qué diferencia hay entre una anécdota, el secreto profesional y el derecho a la intimidad? Seguro que hay personas que han trabajado estos temas y que lo tienen claro. De entrada no parece fácil marcar las líneas que pueden separar, de una manera clara, estos conceptos. 

Una persona que acude a un profesional está protegido en todo lo que le pueda ocurrir por la discreción, el secreto profesional y el derecho a la intimidad. ¿Es así? Parece lógico pero si echamos un vistazo a todo tipo de mensajes nos damos cuenta que la realidad es mucho más compleja. Hemos escuchado y leído cientos de veces "casos" acaecidos a diferentes trabajadores. En la mayoría de las ocasiones se les intenta dar un toque de humor pero otras muchas, en realidad, lo que aparece es la crítica, el deseo de poner a algunas personas, actitudes o conductas en su sitio, o la simple puya; vengancillas, de alguna manera, incluso sin diminutivo.

Se suele recurrir a la omisión de datos o al cambio de los mismos. También se manejan fuentes ajenas para alejar la posibilidad de la identificación de los protagonistas. 

Pero, ¿qué ocurre cuando lees, escuchas o ves que están hablando de tí, de una persona cercana a tí, de un ser querido?¿Dónde queda la intimidad?¿Es profesional ese traspaso de información totalmente privada de una esfera íntima a otra pública? 

Una vez una persona leyó una anécdota en un libro que le resultó extraordinariamente cercana. Además, recordó que otro hecho vivido por él se lo había reprochado una tercera persona, muy cercana a la única que podía haberla revelado, contraviniendo abierta y claramente su supuesta profesionalidad. Era curioso porque, a pesar del nivel supuestamente muy alto de responsabilidad, ambos habían caído en una falta cercana quizás, incluso, al delito. Por supuesto era de una falta de profesionalidad tan alta que dejaba al descubierto la bajeza de ambos. No eran, por otra parte, esas supuestas anécdotas algo gracioso sino muestra de algún problema y de la dificultad para solucionarlos. Le surgieron dudas sobre la forma de proceder y optó por el silencio. Dónde hubo confianza se instaló un distanciamiento creciente, desde la aceptación del malestar o dolor. A veces lo recordaba con cierta incomodidad. También pensó en la posibilidad de aclararlo abiertamente o en, siguiendo el ejemplo, soltar lastre, contar algunas interioridades nada positivas de los dos personajes públicos...pero optó por pasar página y, desde la lealtad y algo que quería ser nobleza, retomar el camino de la amistad.

Pero, la cuestión es que no tenemos, en general, una visión clara entre el anecdotario y el secreto profesional.

Por dar una pincelada de humor literario Italo Calvino escribió un cuento muy gracioso en su libro "Las cosmicómicas" sobre un mensaje leído en el espacio, en un cuerpo celeste situado a años luz, en el que se podía leer el mensaje "¡te he visto!"... 

Imaginemos lo que podría pasar si todos, o muchos, mortales fuéramos contando anécdotas intrascendentes o no de determinadas personas que hemos conocido, como aquel barbero del Callejón del Patacón (Penny Lane) que hacía fotos de cada cabeza que había visto. 




martes, 1 de junio de 2021

Penosas declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha...en la línea de Bono y Cospedal, al son de la tractorada de Asaja...

 Penosas declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha...Emiliano García Page, en la línea de Bono y Cospedal, al son de la tractorada de Asaja...Con una Mancha Húmeda prácticamente desaparecida, con un parque Nacional de las Tablas de Daimiel agonizante, con unos ríos prácticamente destruidos...el presidente de Castilla- la Mancha dice al presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana que no deben darse tanta prisa en gestionar las multas por los riegos ilegales. Los zorros haciendo la ley de caza...Penoso espectáculo, una vez más. 

Las Tablas se mueren, los ríos son cicatrices, verdean los cultivos y la Naturaleza es sólo una coartada para conseguir fondos y votos. 



Pedro Sánchez se volvió a equivocar. Rajoy no es España.

 Hace unos días el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en el Congreso de los Diputados, dijo que a quién le habían hecho un referéndum de autodeterminación era al entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy Brey. Craso error, señor presidente. Ese macro evento no se lo hicieron a un presidente de gobierno sino a toda España. No se debería banalizar ni partidizar con cuestiones tan importantes.

martes, 27 de abril de 2021

¡Demasiado revuelo por unos anónimos y una navaja!

 Sí, definitivamente, y sin paliativos, el que estas palabras escribe, está totalmente en contra de cualquier tipo de violencia y de amenazas. Sin embargo no entiendo qué tipo de políticos prefieren hablar de algo tan, lamentablemente, cotidiano, como unas amenazas por carta, anónimas, en lugar de ceñirse a sus obligaciones presentes y, sobre todo, futuras. Ya se ha dicho hasta la saciedad quiénes eran los culpables, e incluso, los responsables: determinado partido político al que se identifica con el fascismo. No había pruebas pero se insinuaba o afirmaba abiertamente que ese grupo estaba detrás. 

Cuando se descubre que uno de esos envíos tan desafortunados e improcedentes provienen de una persona con problemas mentales, se argumenta que en realidad son el fruto de unas semillas previamente plantadas. Curiosa explicación de esa actitud delictiva. Ya se ha trazado la trayectoria completa, la genealogía, de unas formas concretas de hacer política...

¿No será que, a falta de argumentos sólidos, de un discurso bien elaborado con datos fiables, creíbles y proyectos, se recurre a estas estrategias de distracción? ¿No es añadir más leña al fuego? ¿No se producen, a diario, amenazas, por desgracia? 

A mí, sin ir más lejos, el verano pasado, un agricultor de Villarrubia de los Ojos me amenazó con un tractor, arremetiendo a toda velocidad contra mí, dentro de una finca de mi propiedad, frenando de golpe y quedándose a escasos cinco centímetros de mi cuerpo. La Guardia Civil, es decir, un cabo y un guardia, cuando llegaron, no me hicieron ni caso. Lo peor es que la jueza de Daimiel, tampoco. Archivó mi denuncia. Eso es más grave que el envío de una navaja con sangre en una carta. Pero, me alejo un poco en el tiempo. En Navas de Estena tirotearon la casa del alcalde, de noche, mientras dormía con su familia. No pasó nada. Claro, era de Izquierda Unida. Hace poco le prendieron fuego a los exteriores de la casa rural que tiene...Tampoco pasa nada.

Como decía, amenazas, por desgracia, se producen a diario. Hay quiénes tienen una seguridad extraordinaria, de manera que no parece que haya que darle tanta importancia. ¿Lo estoy justificando o legitimando? De ninguna manera. ¿Lo estoy normalizando? Falso.

Contaré otro caso. Acaban los procesos selectivos para el acceso al Cuerpo de Maestros. A algunos miembros de un tribunal les llega una carta sin remitente. Son amenazas de muerte. Les dicen que, lógicamente, tienen sus direcciones. A una de las profesoras, embarazada de casi ocho meses, le dicen que le van a pegar una patada en la barriga para que aborte. A otro, que lo van a matar...Nada, no pasa nada. El entonces delegado provincial en funciones, concretamente, el secretario general, no hace nada. Casi se podría decir que ni se inmutó. Se interpusieron denuncias. Nada. Se sabía quién había sido pero...

Yo creo que habría que serenarse, respirar profundo, pensar en lo que verdaderamente importa a las personas para estos cuatro años y dejar de insultarse y descalificarse unos a otros.

Y, por supuesto, investíguese y persígase a los culpables y a los responsables, pero que haya un juicio justo y no un aluvión de acusaciones en falso y de justificaciones sin sentido.

Y, como decía al principio ¿cómo no voy a empatizar con las personas que han sufrido amenazas, si las he sufrido en mis carnes? 

Por último, sería curioso que los políticos hablaran abiertamente de este oscuro tema de las amenazas. Los políticos y quiénes no lo son. Podrían hablar los policías, los jueces y todas las personas, hombres y mujeres que las vienen sufriendo, más o menos en silencio. Quizás entonces merecería la pena que los ministros y ministras y la clase política y judicial hablaran en voz alta y clara, preferiblemente, en período no electoral.

Se cazan más moscas con miel que con hiel, dice un refrán español.

 Se cazan más moscas con miel que con hiel, dice un refrán español. Pienso que es aplicable a lo que está pasando en la política española, en particular en lo concerniente a las elecciones municipales de la Comunidad de Madrid. 

El uso de palabras tan fuertes como "odio", "delito" y similares no está, a mi modesto entender, justificado y puede suponer que se generen efectos negativos añadidos.

La instalación de unos carteles de grandes dimensiones sobre el supuesto coste del mantenimiento de los llamados "menas", menores no acompañados, y la retahíla de críticas, comentarios y acusaciones de todo tipo van en esa dirección. No me parece adecuada dicha forma de hacer política pero tampoco el enfoque y las maneras de rebatirla.


viernes, 23 de abril de 2021

La maillotización, una moda que se está implantando rápidamente...

 La maillotización, vaya palabro, podría ser definida como la utilización de prendas de vestir elásticas, muy ceñidas al cuerpo, especialmente como pantalones. Parece ser que se ha extendido mucho su uso en los últimos años, coincidiendo con un período económico de crisis económica y laboral y de proliferación del deporte también entre las mujeres.

De un tiempo a esta parte, al salir una tarde de paseo, a trabajar, a pasear al perro (otra moda generalizada bastante reciente), de compras o a tomar algo, lo que podemos ver es a un número creciente de hombres y mujeres que van y vienen con esos atuendos, supongo que deportivos. ¿Qué tienen de particular? Pues nada, que son sintéticos, que son elásticos, que se ajustan al cuerpo de manera muy precisa, que predominan los negros con coloraciones bastante llamativas, con aspecto brillante...y nada más.

Al tacto son suaves, como deslizantes. Parece que son cómodos, ligeros, agradables de llevar...Personalmente no les encuentro ningún atractivo pero, lógicamente, nada tengo que objetar. 

lunes, 11 de enero de 2021

"La mili se está poniendo imposible, no va a haber quién vaya", curiosa expresión de los años cuarenta y cincuenta.

 Corrían los años de la posguerra. El Servicio Militar Obligatorio suponía entre dos y tres años de permanencia en los ejércitos españoles. Había quiénes, con mucho humor, decían "la mili se está poniendo imposible, no va a haber quién vaya".

Es curioso que durante tanto tiempo se dijera que la mili eran las vacaciones de los pobres. Lo cierto es que los soldados que habían estado en la guerra y, al finalizar, tuvieron que hacer la mili, no se reían mucho con este chiste, basado en lo que se decía sobre el servicio doméstico.

sábado, 9 de enero de 2021

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 5: "Ojo pocho", con todo respeto.

 Era el año 1973, aproximadamente. Yo era un niño de unos once años. Lo digo así, con cierta duda, porque no me acuerdo bien, podría tener un año más. Estaba en un internado de los padres escolapios, el "San Fernando" (1) , de Madrid. Aquel colegio era impresionante en todos los aspectos. 

Cuando conté, hace ya una década, a mis alumnas y alumnos de sexto de Primaria, que yo había estado interno me miraron con cara de compasión y gran asombro,  expresándome poco menos que sus condolencias y temores. Por aquellas fechas había una serie de televisión que hacía furor, y de la que no soporté más de cinco minutos. Esos chicos y chicas pensaban que un internado era algo tenebroso, lleno de peligros y desgracias, incluyendo los asesinatos y cosas por el estilo. Aunque no dediqué mucho tiempo a aclarar algunos conceptos históricos sí recuerdo que intenté hacerles ver que, en aquella época de la que hablo, los internados no se parecían absolutamente (se podría decir, enfatizando y marcando mucho las sílabas"ab-so-lu-ta-men-te") nada a lo que se presentaba en el programa mencionado.

Como decía, aquel colegio era extraordinariamente bueno y todavía hoy, cuarenta y tantos años después, como alumno y como profesional de la Educación, sigo pensando que fue una gran suerte haber estado allí tres años de mi vida. Fue duro, pero mereció la pena. 

Hoy he recordado una anécdota que me ha hecho reír como hacía tiempo. Quiero dejar dicho que lo que cuento es totalmente real y que no hay lo más mínimo de maldad, desprecio, burla o humillación en mis palabras.

Lo cierto es que, entre las personas que vivían en el colegio, además de los más de 250 alumnos internos y la comunidad de padres escolapios, había un señor que en aquellos tiempos nos parecía muy mayor. Yo diría que estaba muy cerca de los noventa, pero aclaro que los ojos de un niño no son los más adecuados para "calibrar" o estimar la edad de los adultos. Lo cierto es que estaba jubilado y vivía allí, supongo que como antiguo fiel empleado. Solía vestir con un mono azul, arrastrar un poco los pies, que soportaban ya un cuerpo grueso y un tanto temblón. Además, usaba gafas y al menos un ojo lo tenía algo dañado. Era como si el párpado inferior estuviera caído mostrando un color rojizo. Uno de mis mejores amigos, rápidamente, lo bautizó con el expresivo nombre de "Ojo pocho". Y entre nuestro grupillo así se quedó el buen hombre. Nos saludaba, lo saludábamos pero, a solas, hablábamos de él con ese apodo que no tenía malicia alguna.

Un buen día me dijo que qué pasaba con las venticinco pesetas. Creo que no le supe contestar. Y ya, cada vez que me veía, me decía algo al respecto, sin que yo intuyera siquiera el significado. Un día le dije que quizás me confundiera con otra persona. Pero un poco después me dijo que yo no le había devuelto dicha suma. Me sorprendió mucho porque yo ya era para él "el de las veinticinco pesetas", sin haberlo sabido hasta ese momento. Le pedí que me lo explicara y era muy sencillo. Me aclaró que me había dejado veinticinco pesetas y que yo no se las había devuelto. 

Lo cierto es que nunca le pedí dinero prestado ni me lo ofreció. En el internado, además del dinerillo que pudiéramos tener de la última vez que hubiéramos ido a nuestra casa, o de haber recibido la visita de nuestros padres o familiares, solíamos disponer de una cantidad que nos custodiaba uno de los padres (¿seminarista en algún caso?) que estaban como responsables de nuestra sección (o dormitorio)(2). Así, podías tener, por ejemplo, quinientas pesetas, que le habían dado nuestros padres o nosotros mismos. Cuando te hacía falta, ibas a su habitación, hacías cola, y le pedías al padre Javier, lo que te hiciera falta.

Este señor me confundía y siguió diciéndome siempre, como saludo "el de las veinticinco pesetas". Y yo, con mi hermano, he mantenido esa peculiar forma de autodenominarme o de hacer mención a otras personas o situaciones un tanto indeferenciadas, más como saludo, como simple interjección, con función fática o de contactoentre nosotros. Con el tiempo, y de forma inconsciente, fuímos aumentando la cantidad. Así, podíamos decir. ¡hola, el de las cien pesetas!

En aquellos tiempos, el metro de Madrid, que cogíamos solos, costaba tres pesetas. Una caña de cerveza, seis o siete, un bocadillo de calamares, en el mítico y emblemático bar de los calamares de la calle ¿Gaztambide?, nueve. Allí, a regañadientes, nos obligaban a ir los mayores, a comprarles un bocadillo, cuando les apetecía. Los mayores eran los alumnos de COU o de tercerro de bachiller. ¡Gigantes para nosotros¡ Lo bueno era que alguno, generoso, nos daba una propina o nos decía que nos tomáramos otro. Así que, pronto, empezamos a ir cuando nos apetecía y disponíamos de dinero. Ese bar era, entre otras cosas, un punto estratégico al que acudían muchos legionarios, personajes también de los más curiosos que veíamos por el centro de Madrid en esos años. Altos, fuertes, descamisados, barbudos, con hambre y sed y metidos en sus propias burbujas, como casi todo el mundo. Alguna vez alguno nos saludaba, pero eran las menos veces.

No sé si ya en los últimos meses de mi estancia en aquel internado, ya con trece años, dejó aquel hombre, del que no recuerdo su nombre, de llamarme "el de las veinticinco pesetas". Por allí estaban, además, "el Dálmata", los cocineros, las señoras de la limpieza y del comedor, -especialmente la señora Isabel, con su paciencia y bondad natural-, y algunos más.

Fueron años muy intensos de los que podría contar muchas historias. Algunas divertidas o curiosas, otras, atroces, otras, cargadas de significación, educativa o sociológicamente. Por el momento me quedo con ese mote tan ocurrente y descriptivo que sólo usábamos Fernando, José Juan, Manolo, Jacinto, Gonzalo y algunos más (3).

Recuerdo, por ejemplo, el día que asesinaron a Carrero Blanco, un 20 de diciembre de 1973, nada más y nada menos que el presidente del gobierno de España. O cuando paseó, en coche, por Madrid, el presidente de Estados Unidos, Gerald Ford. Y cuando se produjo un impresionante socavón en las calles de Andrés Mellado y Joaquín María López y la fotografía fue la portada del ABC. O cómo había colas interminables en un cine muy cercano al colegio, en la calle Andrés Mellado, sobre todo de jóvenes melenudos y barbudos y chicas con minifalda, con aspecto de "jipis"(hippies), para ver la película "Tocata y fuga de Lolita". Por mi colegio pasaron, entre otros, Félix Rodríguez de la Fuente, Pelé y Kiko Ledgard, padre de varios alumnos, de los muchos hijos que tenía. Allí conocí a gente maravillosa y aprendí mucho en todos los sentidos. Los padres escolapios y el profesorado eran, sencillamente, extraordinarios. Del señor que me llamaba "el de las veinticinco pesetas" guardo también un recuerdo entrañable.

El año 1974 o 1975 supimos que los escolapios habían vendido el colegio y estaban contruyendo otro, muy moderno, en Pozuelo de Alarcón. Allí ya no habría internado. Los tiempos estaban cambiando. Hubo algunas protestas y se hizo una presentación oficial, que apareció en la prensa. Se mostró la maqueta del nuevo proyecto. Los últimos días del curso algunos padres del colegio de Getafe estuvieron allí eligiendo los muebles que se llevarían. Estaba previsto demoler el edificio pero al final no fue posible.

Los internos, algunos, fuímos a Getafe y otros al Calasancio. Visitamos varias veces el lugar en el que estaba nuestro colegio. Hubo ocasiones en las que quedábamos unos antiguos compañeros y recorríamos esas cuatro calles, con una mezcla de emoción y, en algún caso, de cierto dolor.


Mis primeras fotografías en un "fotomatón". No las pude entregar porque me parecía que, con esa cara, muerto de risa, no procedía. Ahora me alegro mucho de tenerlas. Son de septiembre u octubre de 1972.

Mural realizado en 1973, cuando estaba en quinto de E.G.B. El tema era uno de mis favoritos, con diferencia...y lo sigue siendo.


(1) El "San Fernando" se encontraba en el barrio de Argüelles y se encontraba entre las calles Donoso Cortés nº 80, Andrés Mellado, Joaquín María López y Gaztambide. Su historia se puede leer en este enlace, correspondiente al llamado "cuarta época".

(2) Había tres secciones, la de los mayores, en la cuarta planta. La nuestra, en la quinta planta, y la de los pequeños, en la sexta planta. 

(3) No escribo apellidos ya que hace muchos años desde que no tengo contacto con ellos.

jueves, 7 de enero de 2021

"Padre no peca", dicho que no conoce el vicepresidente del gobierno de España, Pablo Iglesias Turrión.

      Hoy, 7 de enero de 2021, jueves, el vicepresidente del gobierno de España, Pablo Iglesias Turrión, ha dicho lo que debemos opinar, si no queremos ser tachados de "cómplices de la ultraderecha". Parece ser que si se compara lo ocurrido ayer en el Capitolio, en Estados Unidos, con las movilizaciones llamadas "Rodea el Congreso" o las del parlamento catalán se está haciendo algo indebido y reprobable. Me recuerda a ese dicho que no conoce, o no se aplica, Pablo Iglesias: "Padre no peca".

Yo pensaba que la Libertad era muy importante para la gente que se autocalifica de izquierdista y progresista. Y dentro de ese concepto tan amplio creo que se incluyen la libertad de expresión, el juicio crítico y hasta la autocrítica.

Parece que las cosas se están poniendo muy feas. Ya el gobierno nos dice lo que debemos opinar y expresar. Y hay muchas personas que tampoco admiten ni las diferencias ni las opiniones contrarias. Una pena y un verdadero peligro. ¿Hay un proceso creciente de polarización, radicalización y crispación también en nuestra sociedad? Yo creo que sí.

sábado, 2 de enero de 2021

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 4: Los despachos de vino.

 Cuando yo era pequeño, en mi pueblo, había varios despachos de vino. Eran establecimientos con una disposición de mobiliario y decoración prácticamente nula. Se vendía vino a granel y, en algunos, se podía beber allí. Lo que más abundaba y se vendía era vino blanco en rama, es decir, del año. El precio era extraordinariamente bajo. Si no recuerdo mal, también había otras bebidas, tipo licor, pero tendría que preguntar a algunas personas mayores.

Justo enfrente de mi casa, unos metros más abajo, había uno, el de Rafael Villegas (aunque quizás fuera de su esposa, Mari Paz Díaz. Había otro cerca, el del Espartero. 

Lo que mejor recuerdo era ese olor tan fuerte a vino, tan característico. El término "despacho" se usaba bastante, así como "despachar" o "espachar" /ehpachar/. Era típico llegar a una tienda u otros establecimientos y decir, para que salieran a atenderte: ¡a ehpachar!

Estoy hablando de los últimos años sesenta del siglo XX y los primeros setenta.

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 3: Timidez hasta en los exámenes de Matemáticas.

Yo era muy tímido. No me he considerado nunca un chico listo, como se solía decir. Y no era, ni el primero (ni en segundo, tercero, cuarto...) de mi clase -nunca lo he sido-, ni muy estudioso, ni lo que se suele denominar "empollón". Cuando llegué al internado de Madrid, el Real Colegio de san Fernando de los padres escolapios, esa timidez se vió multiplicada considerablemente. Me sentía diferente en todo, y, especialmente, en mi forma de hablar. Me daba corte y mis compañeros de clase, unos cuarenta y siete o cuarenta y ocho, me miraban con sorpresa. Alguno me decía que yo tenía acento andaluz. Era nuevo y, salvo otro alumno de mi pueblo un poco mayor que yo, Pedro (1), de Villarrubia de los Ojos, yo no conocía a nadie en aquel centro de unos dos mil alumnos.
Cuando empezamos las clases, aquel 19 de septiembre de 1972, mi sensación era de extraordianria soledad. Yo no quería, bajo ningún concepto, sobresalir ni destacar. En unos exámenes de Matemáticas hice unos ejercicios complicados con lo que llamábamos "quebrados", es decir, fracciones. Cuando ya los tenía, me parecía que era todo demasiado complicado y los borré. Mi profesor, el muy buen profesor don Víctor, detectó algo extraño. En la segunda ocasión, sencillamente, ya no  quise resolver las mismas operaciones, por esa timidez atroz. Así, podría contar otras anécdotas de mi vida. Lo cierto es que lo fui superando, espero, poco a poco. Ahora, cuando lo recuerdo, me sorprendo enormemente.
Después, como maestro, a veces he detectado algunas situaciones parecidas y he intentado darles el tratamiento adecuado.
(1) No aporto sus apellidos ya que hace muchos años que no lo veo y no quiero hacerlo, sin su consentimiento.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 2: Un rayito de luz de la Inmaculada.

 Yo estaba interno. Tenía diez años. La primera noche me costó mucho trabajo dormirme. Me asombró y alegró comprobar como, ya con las luces apagadas, a las once de la noche, de aquel inolvidable 17 de septiembre de 1972, un rayito de luz que partía de la corona de la Virgen Inmaculada que lucía en el centro del dormitorio. Pensé que cuando se lo contara a mi madre le encantaría. Lo cierto es que cada noche, antes de dormir, ya apagados los tubos fluorescentes, miraba a la Virgen y me sentía protegido e iluminado por esa lucecilla que, se antojaba, estaba dirigido a mí. Mis oraciones y a dormir.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud. Los bocadillos de tortilla con cebolla de Grao.

 Han pasado casi cincuenta años. Quizás este breve relato no se entienda por nadie o, quizás, por muy muy pocas personas. Pero me da un poco igual. Yo siento la necesidad de contarlo. Hoy, en el cine, de pronto me he acordado de una anécdota de mi infancia. Yo tenía diez años. Era uno de los más de doscientos alumnos internos de un colegio escolapio de Madrid. Los lunes tenían una mezcla de duros y reconfortantes. No sé si lo sabré expresar en su justa dimensión y con la profundidad que suponía para mí. El lunes era la vuelta a la rutina, a la normalidad muy entrecomillable. Es decir, a la normalidad dentro de toda una excepcionalidad que nos había sobrevenido de una forma un tanto repentina. El lunes era otra vez el madrugón con esa música que se me clavaba y me hacía sentir mi soledad más profundamente que en ningún otro momento. Todavía hoy, al pensar en aquellos momentos me emociono y afloran las lágrimas, que consigo contener, como entonces.

La música que más me dolía era la del cóndor pasa, pero no estoy seguro del todo. Quizás fuera una sintonía radiofónica del momento. Era 1972. Lo cierto es que había algo de alivio también porque suponía una semana menos, porque veíamos a nuestros compañeros de clase y a  nuestros profesores. Además, volvíamos a vera los internos que se habían ido de fin de semana. Era también un sentimiento poliédrico y contradictorio. Pero bueno, el recreo era ya el momento estelar. Allí apenas si recuerdo a un interno que se iba casi todos los fines de semana. Era del norte y tenía a algún familiar en el extranjero. Aparecía con un bocadillo de tortilla de patatas impresionante. Era sencillamente espectacular. Grande, jugoso y con un grosor nada común. Alguna vez me lo dió a probar. Para mí fue una experiencia confusa. A pesar de mi apetito y mis muchas ganas aquella tortilla era diferente a la que yo había probado. Tenía un sabor que me resultaba muy raro, casi como picante, pero no era eso. Me dijeron que era la cebolla. Para mí, con esa edad, algo incomprensible. ¿Existían bocadillos de tortilla de patata con cebolla? Evidentemente la respuesta era afirmativa, ante mi confusión. Grao se comía su bocadillo cada lunes como si fuera un trofeo que otros no habíamos conseguido. A veces compartía un bocao, pero poco más. A mí, ese sabor, me disgustaba. Años más tarde, cuando empecé a cogerle el gustillo a esa forma de hacer la tortilla, me venía a la cabeza aquellos tiempos mágicos, preciosos y atroces. Después empecé a cocinar y la cebolla ya estaba presente en casi todas mis comidas. Hice tortillas casi por devoción. Las hice de todos los tamaños, grosores y sabores. Las hice como peculiar forma de despedir el año escolar cada mes de diciembre, con mi alumnado y mis compañeros y compañeras de colegio.

Cada cierto tiempo recuerdo aquellos impresionates bocadillos de Grao, un chico que se iba casi todos los fines de semana.

Tortillas de patata sin cebolla hechas en un campamento de verano.


lunes, 23 de noviembre de 2020

Relatillos de espinas y guiños, 2: una tarde feliz.

 Luce un sol precioso y la temperatura ha subido hasta los quince grados. Desde el grado casi gélido de esta mañana el cambio hace que nos sintamos a gusto al sol. Las siembras ya han nacido y las aceitunas, verdes, y las bellotas, alegran las ramas. Una garcilla bueyera, muy muy cerca del camino, se ha asociado a dos caballos, en un pequeño vallado, pero no espera a que apriete el disparador de mi cámara. No importa. ¡Qué ojazos!¡Qué color blanco tan precioso! La hemos visto muy bien, a escasos dos metros de nuestro coche, antes de salir volando.

Un pequeño paseo, la cálida luz del rápido atardecer, la vida que sigue apareciendo y desapareciendo...Un tractor pasa el rulo (rodillo enorme) sobre la recién sembrada tierra negra, en las inmediaciones del volcán de la Arzollosa. Se ven algunos grupillos o parejas paseando, con sus mascarillas. En un charco también bulle esa fauna tan poco conocida. Algunos mamíferos y aves han firmado en el suelo, atestiguando su presencia. Se cruza una urraca, que carraspea detrás de un chaparro. Allí, un tordo, a lo lejos, una rapaz mediana o grande. Nosotros, volvemos a los quehaceres, después de un agradable paseo, en esta tarde feliz.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Relatillos de espinas y guiños, 1. ¿A qué hora comían los señoritos?

 Hace ya más de treinta años. Son las tres del medio día. Un joven llega al bar de costumbre. Ha quedado con sus amigos para salir a dar una vuelta al campo. Casi seguro que irán a ver pájaros, sin desdeñar cualquier otro ser vivo, material inerte, paisaje, fenómeno natural o pieza del patrimono. Allí hay todavía algunos conocidos y amigos que están terminando ya las cañas. 

Uno de ellos, que ya se iba, dice:

-Me voy a comer, que ya es hora. Bueno, los señoritos es que coméis a las tres, es verdad, oye, tenéis esa costumbre. El recién llegado se queda un poco sorprendido y sólo añade:

-Yo ya he comido, vengo a tomer café.

Un tercero, quitando hierro a la embarazosa y torpe situación creada, cambia de tema. Pero el joven que ya se iba vuelve a terciar con alguna tontería improcedente. Recibe una respuesta bastante precisa por parte de su compañero de cañas.

-Bueno, a veces, cuando hablamos, demostramos que nos falta un hervor, o que ya estamos en nuestro punto.

Un rato más tarde, ya sin la presencia de tan agudo comentarista, calificador y clasificador de personas y conductas, alguien añade:

-Lo de las horas de comer, en realidad, tiene mucho que ver con los trabajos. Sin ir más lejos, el camarero que nos está sirviendo debe estar deseando de tener un rato libre para poder comer, en la cocina, con un ojo puesto en la barra, como todos los días. Los albañiles comen a la una, aquí en el pueblo, y vuelven a las tres al corte. Los de los bancos y los funcionarios, cuando salen, a las tres y pico...