lunes, 7 de mayo de 2018

La falsa historia del hombre que quemó unos colchones a una familia de inmigrantes sin techo.

La falsa historia del hombre que quemó unos colchones a una familia de inmigrantes sin techo.

Francisco Zamora Soria, abril de 2018.

De la serie "Que me quede muerto."

Hace ya unos quince años, quizás más. Un hombre de unos cuarenta tenía una madrina ya mayor, con ochenta y tantos. Un día, la madrina, que era su tía abuela, lo llamó por teléfono. Era además de sobrino, uno más, su ahijado:
-Paco, te voy a dejar la cocina y el comedor de Fuentes de Macho para ti. Me lo han querido comprar varias veces pero yo había pensado que, como te gusta tanto el campo, te lo dejo a tí. A mi sobrina carnal ya le dejo los plantíos y olivares y ella no va a venir aquí, desde Madrid.
-¡Tía, muchas gracias, de verdad!
-Te pongo una condición, bueno, dos. Todos los gastos los tienes que pagar tú. Y la segunda condición es que lo tienes que tener aquello arreglao, jalbegao, limpio, curioso, ¡vamos!, ¡que se dice pronto! Que yo que no vivo allí, que no tengo coche, que cada vez que voy me cuesta el dinero porque tengo que coger un "tasi", que soy la mayor, que no tengo a nadie ¡y que tenga que ser yo la única que tiene aquello bien!
-Llevas razón, ¿a qué gastos te refieres, tía?
-Lo vamos a hacer todo legal, para que no tengas problemas en el futuro. Va a ser una donación y tenemos que hacer el papeleo, la notaría y el registro de la propiedad. Ya preguntaré yo…Ya te llamaré yo cuando lo sepa. Por cierto, díselo a tu madre, que se va a alegrar ¡qué recuerdos!
-Sí tía, por supuesto que lo voy a tener bien. Se lo digo a mi madre esta noche, cuando me llame. ¡Qué alegría! ¡Muchas gracias, tía, de verdad!

El tiempo pasó muy deprisa. La esposa, los hijos, la madre, los hermanos y los suegros del agraciado se pusieron muy contentos. Ya tenían allí unas habitaciones pero efectivamente no estaban en buen estado. Era una finca que se había dividido en muchas partes y la parte construida, también. Una parte de las que le había tocado a otra tía suya en herencia se había hundido y otras eran objeto del vandalismo, del robo y de la destrucción. 
No viviendo allí, en el pueblo, ningún miembro de la familia, y yendo solo -y no siempre-en los períodos vacacionales, era imposible tener esa parte de casa medianamente decente. Cuando no abrían la puerta y rompían la cerradura o el candado se encontraban con los restos de una silla que había servido para hacer una lumbre o comprobaban cómo se habían llevado la mesa, una azada, un cubo de plástico o un barreño.
La penúltima vez ya fue desesperante, habían entrado por la ventana, rompiendo la reja con una herramienta a motor o eléctrica, según le explicaron. Se llevaron un buen número de herramientas. Puso la correspondiente denuncia, que no era la primera, en el cuartel de la Guardia Civil. 
La vez anterior se habían llevado la puerta, por lo que tuvieron que poner una de hierro. El tractorista le dijo que fuera al chalet y a la casa de un par de amigos y que alomejor reconocía algunos objetos de los que echaba en falta. ¡No lo quiso ni pensar! Fue como un pinchonazo que le dolió y que quiso olvidar rápidamente. No quería ni pensar, aunque sabía perfectamente qué amigos se acababan de construir sus propias casas…Sentía dolor pero tenía mucho por delante, muy importante y muy positivo. Estaban su mujer, sus hijos, su madre, sus suegros, sus hermanos, sus sobrinos, su trabajo, sus estudios, su vertiente creadora, sus creencias religiosas y sociales, su compromiso con determinadas causas, fundamentalmente ecologistas…No quería pensar.
En unas semanas firmó las escrituras, pagó y llevó a su tía unos dulces típicos y pudo ir a la cocina y al comedor recién recibidos a limpiar, aunque estaba todo limpio, y a empezar a utilizar ese espacio. Había mucho trabajo porque quería tener leña, unas herramientas, algunos objetos de cocina, algún arreglo de carpintería, tenían que limpiar el parador de hierbas y pajitos... Llevaba el parador desde el verano en que habían limpiado un poco, sin recibir más que alguna visita esporádica pero sin hacer tarea alguna de limpieza o mantenimiento.
Pero enseguida empezaron las complicaciones. Otra tía suya le había dicho que en sus habitaciones se metían unos chiquetes por las noches. Habían metido allí unos colchones y hacían lumbre y dejaban allí las botellas de bebidas alcohólicas y demás restos. Una patada a la puerta y ya estaba abierta.
-¡Bien me podías echar un ojo a mi vivienda y poner un candao nuevo y sacar los colchones, yo te lo pago!
-Si, tía, claro, el sábado que viene. Yo compro el candao y las delgas y luego me lo pagas.

Ese sábado sacó los dos colchones de la cocina de su tía y los dejó en el parador, al lado del plantío contiguo, en lo que en su tiempo fue el basurero, pero que era ya indistinguible, bajo la noguera, y puso un nuevo candado.
Siguieron él y su familia con los pequeños cambios. Trajeron unos barreños de plástico, unos cuantos productos de limpieza, una fregona…
Pero el siguiente fin de semana se llevaron la primera sorpresa desagradable. Los chiquetes esos de los que le habían hablado, "los Pitis", en esta ocasión habían metido los colchones en su casa, en su cocina, y habían echado lumbre y dejado allí unas botellas de cerveza vacías.
Tuvo que comprar un candado nuevo y ponerlo, sacar los colchones, limpiar y convencer a su familia de que no pasaba nada, que eran unos jóvenes que iban allí por las noches y nada más.
Pero ya había miedo y desconfianza y hasta cierto rechazo a ir en su familia. Esa violación del espacio familiar, ese allanamiento de morada, había hecho mella, mucho más allá del mero daño físico, material y puramente económico.

La semana siguiente "los allanadores" se metieron en la cocina de su tía otra vez, y vuelta a empezar. Y ya la siguiente semana, cuando se encontró los colchones en su casa  de nuevo no se lo pensó, los sacó y los quemó allí mismo.
Vio un par de motos con dos parejas de jóvenes que cruzaban por el camino y frenaban un poco, mirando la escena. Pensó en la posibilidad de que fueran ellos, pero no los reconoció. -¿Serían los Pitis?-pensó.

A la semana siguiente volvió con cierto miedo, tenía un mal presentimiento. Intentaba convencerse de que nada iba a pasar. Pero al llegar, su corazón parecía que se le salía del pecho. ¡No podía ser! ¡Lo habían hecho! ¿Cómo podían haber hecho algo así? ¿Quién lo había hecho? ¡Era totalmente desproporcionado! ¡Sintió un profundo dolor y deseos de no volver por allí jamás!
Dos colchones viejos y sucios quemados por meterlos en una propiedad privada reiteradamente frente al incendio intencionado para hundir una casa en el campo…¡No podía ser!.
El fuego debió ser impresionante. Habían llenado la habitación de sarmientos, de palos y de ventanas y puertas de todas las dependencias de aquella casa. Como les debió parecer poco, arrancaron una parra centenaria con porte arbóreo, la más grande con mucha diferencia, de todo el pueblo y de toda la provincia y, quizás, de toda España. Tenía un grosor de más de un metro y medio. La metieron también dentro de la cocina. Prendieron fuego desde fuera, usando algún líquido muy inflamable, y trapos. Se apreciaban los restos y las huellas en el suelo de la entrada.
El tejado, la chimenea y las paredes de separación con una despensa se hundieron parcialmente. En el tejado quedó un agujero enorme.
La Guardia Civil vino a decir algo así como que tenían otras prioridades, cuando vigilaban por el campo. En el pueblo estaban los bancos los días de diario y en horario de oficina y en el campo, los chalés y los motores y las bombas de riego…estas casas de campo no tienen…

El costo de arreglar el tejado y el resto de desperfectos abrumaba al nuevo propietario, que había disfrutado de su herencia poco más de un mes. No se lo podía permitir. Una cosa era pagar los gastos de la adquisición y otra, meterse de albañiles, con el miedo y casi la certeza, de que se lo volverían a hacer. 
La parra, verdadera joya, árbol singular, era ya irrecuperable. Quedaba la memoria y alguna que otra fotografía. Con el tiempo descubrió que un vecino se trajo a un fotógrafo del pueblo, posó junto a la parra, y con la foto, se hizo unas etiquetas para envasar vino con el nombre de “Las parras centenarias”.
Donde había ilusión, deseo de conservar esa pequeña construcción típica, ganas de trasmitir a sus hijos el amor por el campo, por los animales, las plantas, las piedras, las construcciones tradicionales, …quedó desolación y dolor.
Una denuncia, unas fotos del atentado sufrido y algún que otro comentario poco afortunado, fue lo que vino después, aparentemente.
-¿Qué te crees tú? ¿Qué ibas a poner orden? El que a yerro mata…
-¡Vale, vale, déjalo ahí! Yo no he matao a nadie…¡Encima!
-¿Los Pitis? No, si los Pitis no son nadie concreto, es como decir...

Pero por si fuera poco, parece ser que hubo personas que contaron lo ocurrido de forma tan grotesca y, sobre todo, tan desfigurada, como para que trascendiera una versión aberrante que en nada se parecía a la realidad. ¡El propietario al que habían quemado su casa recién heredada había pasado a ser una mala persona, sin conciencia, que había quemado unos colchones a una pobre familia de inmigrantes que se estaban refugiando en una de sus propiedades!

Y así se dijo en un foro en internet, "Villarrubiadelosojospuntocom", con motivo de un intenso pero muy respetuoso debate sobre la destrucción del Patrimonio histórico-artístico y urbanístico en el pueblo. Era la polémica por la destrucción de la conocida como “Casa de don Bernardo”, cuando ya contaba con la protección oficial correspondiente, cuando había un mínimo de mil doscientas firmas de los vecinos y vecinas a favor y el respaldo de técnicos y políticos de la provincia e incluso el compromiso del alcalde hecho público en los medios de comunicación.
Era una buena forma de taparle la boca a esa persona que tanto escribía, con razones, con datos y sin faltar el respeto a nadie. Era evidente que se trataba de alguien que tenía esa información y que, además, era muy cercana al alcalde de aquellos años, del PSOE, Fernando García Santos. Incluso se dijo que podía tratarse de un amigo muy cercano.
Tras expresar su disconformidad con lo expresado de forma anónima al administrador de ese espacio de diálogo (¿diálogo un lugar virtual en el que uno habla con su nombre y apellidos y otro acusa de falsedades y calumnias escondiéndose detrás de un pseudónimo?) decidió no volver a participar en el mencionado foro virtual.
El tiempo pasó y el tejado se desplomó por completo. Nadie nunca supo nada ni dijo nada sobre los autores. Ante las incipientes preguntas por “Los Pitis” nadie sabía nada…nada se dijo, muy probablemente, faltando a la verdad. Al sargento de la Guardia Civil, de vez en cuando, le preguntaba…pero nada.
Siguieron el vandalismo, la rapiña, el abandono, el expolio y la destrucción. Y por supuesto el guarda del campo, los agentes medioambientales, la Guardia Civil, la Policía Municipal nunca vieron nada.

Un buen día el propietario decidió reconstruir las habitaciones dañadas. Ya habían pasado muchos años. Empezó por desescombrar. Iban allí él, su hermano, sus hijos y sobrinos y pasaban unas horas sacando espuertas, carretillas y brazaos de tejas, de yesones y ladrillos. Tardaron un tiempo, bastante tiempo, iban despacio, algunos fines de semana, unas horas.
Después llevó a dos albañiles,que junto a sus hijos y él mismo echaban también una mano. El segundo día se llevó una gran -y nada grata- sorpresa. Mientras estaban almorzando llegó un coche, un todo-terreno. Se bajaron dos personas y se dirigieron a ellos. Uno de los albañiles, el oficial de primera, hizo un comentario que le resultó extraño:

-¡Poah! ¡Ya tan denunciao!-dijo el oficial de primera, con naturalidad.
Y empezó una conversación muy breve y para él, verdaderamente molesta.
-¡Buenos días!
-¡Buenos días!
-¿Tienen permiso de obras?
-¿Cómo?
-Sí, soy el aparejador y éste es el guarda, ¿Qué si tienen permiso de obras?
-¿Permiso? No, yo no sabía que…
-Pues es que por lo que veo…
-Estamos arreglando un poco y jalbegando…
-Ya, pero están tocando la estructura, tienen que pedir permiso al ayuntamiento, ¿me da sus datos?
-Sí, pero es que esto me lo quemaron, me lo hundieron, lo estoy arreglando…
-Sí, eso lo puede usté hablar con el concejal o con el alcalde, pero tiene que pedir permiso. Pueden seguir trabajando porque no lo van a terminar mañana, por lo que se ve.

Tras su asombro y desconcierto preparó la solicitud, incluyendo la descripción de lo ocurrido, con copia de la denuncia y de las fotografías de aquellos luctuosos momentos en los que le habían quemado la casa, y habló con la concejala que estaba sustituyendo al alcalde. Le explicó lo ocurrido. Ella, agradable y aceptando la escucha del relato, le dijo que, sinceramente, no creía que le eximieran del pago, pero que podía seguir con la obra, que de todas formas era poco dinero lo que tendría que pagar. Así fue. Tuvo que pagar un impuesto por reconstruir el tejado y poner unas puertas de hierro. Por jalbegar no pasaba nada, aunque tuviera un andamio puesto. Le costaba entender que en tantos años de conductas delictivas fuera él el único denunciado. No entendía que tuviera que pagar por poner el tejado que le habían quemado delictiva e intencionadamente y por poner una puerta que también se utilizó en el incendio.

Pasaron unos años y llegó un nuevo propietario del plantío adyacente a la casa. Tras varias conversaciones no exentas de tensión y de extrañas acusaciones, pretensiones y demostración de intenciones de apropiarse de zonas de uso común, le amenazó con tirarle la casa porque, supuestamente, era suya.
Le dijo el propietario que hiciera lo que quisiera pero que tenía sus escrituras y que lo denunciaría. Siguieron en esa tónica hasta que empezaron a causar daños a otras propiedades de la misma finca, con el expreso deseo de adueñarse de unos picos de una parcela. Y el expreso deseo quiere decir que le dijeron abiertamente que se iban a quedar con esos picos de tierra porque eran de una tía suya, ya mayor, que no venía nunca, y que a él qué más le daba, si no era suyo...
Los conflictos, tras unos tres años de denuncias, juicios y demás, siguen en el juzgado. La abogada, el abogado, la procuradora hacen su trabajo, que consiste en este caso en mentir, en justificar lo injustificable y en lanzar acusaciones hacia el propietario que solo defiende lo suyo. Algún juez se lava las manos, como el resto de autoridades. Un perito agrícola le dijo que le iba a costar más el ajo que el pescao, que en estos casos es mejor dejarlo pasar...que te quiten unos metros, en vez de encargar un estudio, de pleitear y defender lo tuyo. El agricultor en cuestión es de los más acaudalados del municipio y, sin embargo, araña unos cuantas decenas de metros de una mujer ya jubilada.
¡Todo sorpresas de cómo funciona el mundo! Entre medias, también maledicencia, provocaciones, malmeter contra personas conocidas y queridas, que si fulanito -una persona muy cercana y respetada y en su momento querida-dijo que cuando tu madre se muera te va a decir cuatro cosas, que si menganito me advirtió de que sois unos rascas, que si lo querís to pa vosotros, que si te crees que las cosas, los arroyos, las sendas, los sendones son pa to la vida, que si en las fotos aéreas se ven las parras, que si tengo que ir andando hasta el tractor y tu coche está más cerca, que si tú ya habrás comío y yo no...

Pero por si era poco, un buen día se encuentra con un amigo al que hacía muchos años que no veía.  Escritor y poeta de profesión, se profesan mutuo cariño y admiración. Se saludaron y tras varios encuentros, se enteró de algo más sorprendente todavía. De ese curioso “capítulo” de su vida tan doloroso y que tantas consecuencias le trajo, el escritor había publicado un cuento en uno de sus libros.
Le dijo que cuando un amigo común le contó que quemó unos colchones de una familia de inmigrantes, se rieron y, por compasión, por cercanía, por amistad y cariño, lo había transformado en una acción positiva, en un cuento de su libro “Donde no llega nuestro grito”. Fue de agradecer ese sentimiento y ese intento de perdonar pero, a la vez, le resultaba curioso que de una vida, de toda una vida en esos momentos de unos cuarenta años, se eligiera ese supuesto capítulo con un toque negativo.
Era un cuento breve, un relato corto, como los del resto del libro, basado en lo que supuesta y muy diferentemente, había pasado. Ese capítulo, titulado "Un mal día" era la caricatura, la deformación y la maniobra literaria de algo que en nada se parecía a la realidad, una verdadera farsa.
La sorpresa del protagonista fue impresionante pero no lo manifestó. Escuchó esa argumentación, que se le estaba haciendo hueca y vacía, histriónica y justificadora -y que le permitía, de golpe, entender algunas cosas-y le contó la historia, la real, la que ocurrió y que, de alguna manera, seguía dándole tanto dolor pero también tantas alegrías.
-Allí, -dijo a su amigo, el escritor-, soy feliz. Llego, echo una lumbre, me tumbo en el suelo y hago fotos de una florecilla o de cualquier bichejo y no necesito más.
Le contó lo ocurrido de forma muy breve. Es, -y le cogió con la mano el brazo suavemente, para pasársela después por el hombro y la espalda- el lugar del mundo que más me gusta... pero también el que más me ha hecho sufrir, y con esas sigo, el mes que viene, sí, en abril, tengo otro juicio. Pero vamos, eso es, resumido, lo que pasó. Después lo usaron contra mí, para taparme la boca, pero bueno, esa es otra historia...
Y surgen las dudas: ¿se debe denunciar formalmente lo ocurrido y la gran falsedad literaria? ¿Será mejor, por el contrario, guardar silencio? ¿Merece la pena decirle al escritor y a su editorial que retire sus libros y que rectifique públicamente su relato? ¿Cómo se puede una persona resarcir de estos daños?¿Cuántas personas habrán leído ese capítulo y habrán descubierto la identidad del protagonista (o antagonista)?¿No es curioso que sea un ecologista el malo de la película? ¿Qué pasaría si fuera o hubiera sido al revés? ¿No debería yo, ahora, difundir hechos, fechas, nombres y apellidos? La gran diferencia es que esa información sería totalmente verídica y lo publicado es totalmente falso.
Y de ahí surge mi convencimiento de que la literatura de verdad tiene que estar respaldada por lo que yo llamo "el patrón carne".Y en este libro, no la hay, al menos, en mi caso.

martes, 24 de abril de 2018

Sobre un comentario poco afortunado del blog de Arroba de los Montes.

El 9 de febrero de 2013 apareció una entrada en el blog arrobamontes.blogspot.com.es que me pareció muy poco afortunado. Se titulaba "Somos de los Montes de Toledo y no somos Montes Norte ni Montes de Ciudad Real". Como conozco, valoro y aprecio al autor no quiero entrar en polémicas estériles pero me sorprendió mucho su texto y los comentarios negativos vertidos hacia personas que habían trabajando en el pueblo. Lo enlazaba el autor con un comentario del siglo XVIII del sacerdote que escribió las contestaciones del cardenal Lorenzana.
Viene a decir que el funcionariado que por allí ha pasado lo ha hecho por tener pocos puntos, dando a entender que se trata de personas con poca o nula experiencia o que no obtuvieron buenas calificaciones. Añade que esas personas hablaban mal de la gente de allí, los arrobeños y arrobeñas, y de los demás habitantes de los Montes. Desde luego las muchas personas que he conocido no cuadran con esa descripción. Más bien, al contrario, siempre he notado admiración, aprecio y mucho respeto.

Pero además añade que esos personas se llevan más de lo que dejan y que vienen de "salvadores de nuestra tierra". En fin...creo que no se corresponde con la realidad desde ningún punto de vista. Me resulta llamativo y, de alguna manera, hasta humillante, lo expresado. Pero lo más curioso es que envié dos o quizás tres comentarios que no fueron publicados. Por cierto, algo así le ocurrió a un amigo que, habiéndole enviado una corrección, modificó la entrada sin mencionar la fuente ni publicar el comentario. En fin, gente que va por allí y da sin pedir nada a cambio la hubo, seguro que la hay y la seguirá habiendo, aunque le pese a quién le pese. Desconozco a quiénes se refiere cuando habla del poco conocimiento por parte de la Universidad. Se podría haber sido más explícito.
Yo sigo pensando que es de sabios rectificar y que es muy importante reconocer lo que otras personas nos enseñan, nos aportan o nos dan, aunque no sean de una comarca tan hermosa y tan interesante como la de Los Montes de Toledo. 

Juan Carlos Monedero, Franco, la Historia de España y la mediocridad estructuralizante.

El pasado cuatro de abril de 2018 el político defenestrado por su propio partido político, Podemos, por una cuestioncilla de poco más de cuatrocientos mil euros, que recibió en pago por no sabemos qué del gobierno de Venezuela, escribió un artículo, "Franco o el hombre que odiaba a los españoles" en el espacio virtual del diario Público -y ya hemos dicho que es dudoso que se pueda clasificar así tal cúmulo de falsedades y exbruptos- en el que parece reflejarse bastante bien. Habla supuestamente de Franco pero se retrata, con un estilo expresionista delirante de nula calidad literaria o política.
Y ya un poco más en serio, -que no es que lo anterior fuera en broma-, parece mentira que una persona con su formación académica, que es doctor y que es profesor universitario, pueda expresarse así, por escrito y en público. Tal cúmulo de falsedades no son admitibles. Son, sencillamente, un insulto y una provocación, que es lo que verdaderamente viene buscando. Resulta penoso pensar que una persona de su nivel pueda plantear temas tan complejos de la Historia de España de manera tan aberrante, tan disparatada, tan carente del más mínimo rigor y sin que le de vergüenza alguna.
Las afirmaciones que hace el profesor, doctor Juan Carlos Monedero, carecen del más mínimo soporte científico y se adentran en su insultario personal, en su intento de contagiar a otras personas desde el pedestal que le confiere su posición académica. Es como el doctor en medicina que estuviera recetando beber dos litros de anís al día como terapia curativa. 
Dudo que un texto así aprobara un simple examen de Historia de España en cualquier instituto de España, salvo que chocara con algún personaje como él.
Desde luego es una pena que una persona pueda expresarse así pero lo más preocupante es que haya medios de comunicación (¿comunicación?) que puedan prestarle sus espacios para difundir semejante sarta de mentiras.
La vida no empezó el 14 de abril...y la Historia de España, tampoco. Pero Juan Carlos Monedero, el doctor que no hace honor a su titulación y cualificación profesional, disfrazándose de analfabeto envenenado de odio y mentira, lanza sus frases como si fueran armas que explotarán en las caras de sus supuestos enemigos. Así, lo que en realidad hacía, era calentar motores para ese aniversario que pasó sin pena ni gloria. Cualquier día podríamos hablar de las diez o quince macrofalacias que vierte en su texto -pócima ponzoñosa- el doctor Monedero y que parecen ser máximas o verdades irrefutables de cada vez más personas en España.

El presentador y actor Wyoming no aporta nada positivo al tema difícil de la Memoria Histórica.

Ayer, 23 de abril de 2018, lunes, pude comprobar, sin asombro, por cierto, como Wyoming, (José Miguel Monzón Navarro, Madrid, 1955) en el programa "El Intermedio" de la cadena de televisión La Sexta, el presentador y actor cómico, hacía sus chistecitos y gracias sobre un tema tan delicado, difícil y para muchas personas doloroso, de la Memoria Histórica.
Su uso político, pero, sobre todo, partidista, me parece lamentable y muy criticable. Pero es lo que hay. Resultó llamativo que se dijera la causa de la muerte de dos republicanos, por fusilamiento de falangistas al empezar la guerra civil y que no se dijera en ningún momento la de los dos muertos del bando nacional o franquista. (Lo de "nacional" queda dicho como expresión muy utilizada y no como valoración o exclusión de ningún tipo). Es de suponer que también debieron morir de forma violenta a manos de los enemigos, pero el silencio nos recordó al chiste sobre el racismo en el que un hombre de color tenía que decir el nombre y los apellidos de todos los muertos en el ataque atómico de Hiroshima...
Decía el actor, con muy poco acierto, que el presidente Rajoy y otros políticos del Partido Popular no estaban contribuyendo a cerrar heridas y a la reconciliación. No es fácil tampoco abordar esa idea que, planteada así, resulta simplista e intencionada, aunque no se descarte que pueda llevar razón. Desde luego su actitud, sus comentarios, sus chistes y burlas y disimétrica actitud no ayudan nada. Es de suponer que Wyoming es un busto parlante y gesticulante y que se limita a reproducir el guión. De manera que estas líneas de crítica van dirigidas a quiénes hacen ese tipo de trabajo tan poco acertado.
Y es que la Memoria Histórica puede ser un gran acierto o todo lo contrario, pero se trata de la muerte de personas en una guerra civil muy, muy violenta y traumática, o en una posguerra también muy dura. Ya ha pasado mucho tiempo pero, a juzgar por lo que está ocurriendo, no el suficiente como para que se pueda hablar con un mínimo de objetividad, desapasionamiento y posicionamientos personales. Por cierto que han pasado más de ochenta años, y no cuarenta, como dijo Wyoming, queriendo hacer otro chistecito que se le fue al tópico de siempre, los cuarenta años de Franco, mal contados.
Sinceramente, tanto si se está a favor de este proceso de recuperación de los restos mortales de personas que murieron en la guerra civil o en los años siguientes, como si no, como si se es indiferente, o si se tiene un criterio diferente, creo que el punto de partida tiene que ser el más absoluto respeto. No hay cabida ni al chiste de un lado ni del otro, ni a la descalificación ni al insulto, ni a la verdad a medias -a unos los fusilaron unos falangistas y los otros murieron-, ni a la utilización partidista.
Desde luego ya han pasado tantos años desde que acabó la guerra hasta la muerte de Franco como desde esa fecha al presente, pero parece como si estuviéramos empezando la llamada Transición, como si unos hubieran estado casi cuatro décadas en el poder y los otros acabaran de llegar, con planteamientos de lo más subjetivos y desfigurantes, generalizantes o particularizantes, olvidadizos, y nada ceñidos a la realidad.
Y así no se cierran heridas sino que se abren o se generan otras nuevas. Así no se propicia el entendimiento entre personas ni de lo que ocurrió. Así se polariza a la sociedad en buenos y malos, en rojos y azules, en víctimas y verdugos, en republicanos y nacionales, y se olvida que se trató de una guerra civil atroz, en un contexto de profunda crisis económica y política y social, con fuertes implicaciones internacionales, en un tiempo extraordinariamente violento en el que, por cierto, las palabras que usamos hoy con unos valores o significados concretos en aquellos tiempos significaban otras cosas...
Así, para hablar de muertos o víctimas de la guerra civil española de 1936-1939 y de la posguerra, en la que también hubo víctimas del bando ganador, y parece que siempre se olvida, hay que partir del sosiego, del conocimiento, del intento de llegar a la verdad, del contexto, del intento de comprensión y no de la confrontación burda, tosca, mediocre, y muy interesada, de los que, en realidad buscan audiencia, o votos. Como muestra diferente a la tratada se puede leer el artículo -dudo que sea algo más que un listado de falsedades y exabruptos- de Juan Carlos Monedero titulado "Franco o el hombre que odiaba a los españoles". En realidad es un reflejo muy fiel del célebre político defenestrado por su propio partido y eso es lo que brota de su docta pluma, un autorretrato con el nombre de otro. Parece esforzarse mucho en sacar lo peor de si mismo para demostrar su fiereza y radicalidad (pseudo-radicalidad), ¡aposematismo barato!.
No pasa nada por repetir: con la Memoria Histórica, respeto, todo el respeto.

lunes, 23 de abril de 2018

"Isla de perros". Algo más que dibujos.

"Isla de perros". Algo más que dibujos.
Francisco Zamora Soria, 22 abril 2018.

Acabo de ver la película “Isla de perros” de Wes Anderson. La primera idea que saco es que se trata de una obra maestra que, casi con seguridad, no será ni entendida, ni valorada ni vista en su justa medida. Ojalá me equivoque. La segunda es que no se trata, como a primera vista puede parecer, de una película infantil, aunque también pueda serlo. La tercera, que, como buena obra de arte, contiene muchos valores que exceden los puramente cinematográficos y que quizás no sean fáciles de captar en una primera sesión.
Desde luego se trata de una película profunda, cargada de valores y de una estética en muchos momentos muy interesante y sugerente. Aborda temas de actualidad como la destrucción de la naturaleza, la libertad de expresión, la manipulación mediática y de los poderes establecidos, la marginación, la eutanasia, la lealtad, el valor, la disimétrica relación de los humanos con sus mascotas –para bien y para mal- o la sociedad de consumo en masa y su tendencia creciente a alejar los problemas para ignorarlos.
De un realismo atroz mezclado con estéticas muy eclécticas hay un gran número de imágenes que me atrevo a calificar de épicas. Se trata de la denominada "animación artesanal" o "stop motion" pero recurriendo a otras técnicas y soportes, incluyendo el dibujo japonés clásico...pero con escenas que nos recuerdan igualmente el "Art Brut" el "Junk Art", "Trash Art", el Fluxus, el arte encontrado o el basurarte...y la estética de la basura. Así, especialmente me sorprendieron las escenas del vertedero y, sobre todo, la de la "cabaña" de plásticos o cristales...Si a eso unimos el sonido, de gran riqueza, y he dicho “sonido” para ampliar la noción de la mera música, obtenemos un resultado extraordinario.
¿Es fácil de ver? ¿Es un producto de masas? ¿Tendrá éxito de taquilla? Me parece que ya está dicho.

Hay sentimiento, mucho sentimiento. Hay emoción. Hay sentido del humor pero también sentido del dolor. Hay un realismo no edulcorado que enriquece considerablemente la historia. Entiendo que hay política pero sobre todo, valores universales. En mi modesta opinión se trata de un gran trabajo que merece la pena ser visto. 
En el portal de internet Filmaffinity, a fecha del 23 de abril de 2018, se le da una valoración de 7´7 con 886 votos.

El crimen de Puerto Lápice, treinta años después, sigue impune.

Ayer crucé por Puerto Lápice, pequeño municipio de la provincia de Ciudad Real. Siempre que paso por allí me acuerdo de aquel crimen que, hace ya treinta años, quedó impune. Supongo que habrá prescrito y, si se consiguiera detener a la persona responsable, quedaría en libertad.
Lo cierto es que ayer, 22 de abril de 2018, domingo, pasé por la fachada y paré. Hice un par de fotos con el móvil. Se veía el edificio abandonado y la oficina en la el único empleado de la Caja de Ronda murió, ya desmontada. El cielo estaba ligeramente gris y el sentimiento que me produjo no pudo ser más frío. Allí, quizás por eso también lo recuerdo más, había trabajado mi padre, bastantes años antes.
Lo cierto es que un hombre murió con una lezna clavada en la cabeza. Según el diario ABC de entonces, el juez, tras detener e interrogar a la hija, la dejó en libertad.
Ni en El País ni en el ABC se daba demasiada información. Por cierto algunos datos eran erróneos y otros no coincidían entre sí.
Se decía que era muy extraño que hubiera sido una persona forastera la que mató al empleado ya que la carretera nacional pasaba por allí y en aquellos tiempos, 1988, ya tenían cerrado y con mamparas de cristal, de manera que se conjeturaba que debió ser alguien conocido para que le abriera ambas puertas, la de la calle y la de "la pecera", por decirlo de alguna manera. 
Por otra parte, el hecho de que se tratara de una lezna introducía un toque peculiar. No parece un arma especialmente aconsejable para nadie pero menos para un simple robo de un banco. El País hablaba de punzón y el ABC de destornillador. A mí, la persona que me contó algunos detalles unos meses después, me habló de "lezna". 
Por otra parte, si no había cámaras de televisión ¿qué sentido podía tener matar a aquel hombre una vez conseguido el botín, si se era de fuera y se iba a huir inmediatamente? Aunque la lógica no es siempre aplicable.
Lo cierto es que la vida de un ser humano acabó de forma violenta e inesperada, que otras personas sufrieron la pérdida y que la persona culpable está  y ha estado todo este tiempo en libertad.


lunes, 9 de abril de 2018

La literatura y la realidad, serias dudas y certezas o el patrón "carne humana".

A estas alturas, abril de 2018, casi cumplidos 56 años, ya no sé muy bien lo que se considera Literatura con mayúsculas. Me pasa lo mismo con el Arte, con la Historia, con la Geografía...por citar unos ejemplos. Estas dudas o desconfianzas llegan más allá: Educación, Justicia, Democracia,...
Decía una profesora mía de la Universidad, María José Cuesta, citando a alguien, que "Arte es todo lo que el Hombre dice que es Arte".
Así, ¿Literatura es todo lo que se dice que es Literatura? Y, si fuera así, ¿qué valor tiene? ¿qué equivalencia, como el dinero con el patrón oro, tiene con la realidad, cuando se trata o se erige en eso, en realidad?
¿Qué pasa cuando se sabe positivamente que lo escrito es falso? ¿Qué se puede pensar de ese escritor si, por error o por expreso deseo, tergiversa la realidad? Yo ya llevo muchos años afirmando que no sé si el cuento de la Cenicienta es cierto, yo no estaba allí.
¿Qué ocurre cuando un escritor confiesa, pasados ya unos años, que escribió algo sobre una persona y lo que le ocurrió y rersulta que todo era falso? ¿Tiene el artista la obligación moral o profesional o simplemente literaria de rectificar? ¿Rectificará? ¿Cómo asegurarse de que las personas que leyeron la mentira leerán ahora la verdad? Y el calumniado, tergiversado o transformado en personaje literario detrás del cual se oculta o se transparenta una persona real, ¿qué puede hacer?
¿Nos podemos imaginar a una mujer de cincuenta años (o de la edad que sea)  escribiendo una carta al director de un periódico diciéndole que los supuestos goces con no sé qué poeta fueron más bien sombríos? ¿Y si hablaran los personajes de la novela, como en algún trabajo de Unamuno, y hasta se revelaran contra el autor? ¿No sería curioso verdaderamente ver las defensas y los ataques de esos miles de seres contra las mentes que los crearon? ¿Y si Alonso Quijano hubiera sido el prototipo de hombre cabal, recto, cuerdo y sin veleidades de  ningún tipo y el que tenía volcada la cabeza era un tal Cervantes o un Saavedra? (¡Oye Miguel, que te has pasado mucho!, podría decirle algún coetáneo, sabiendo lo que sabía...)
Y un poco más en serio, los escritos con vocación de traspasar el mero mercadeo, la frontera de lo efímero, y de alcanzar una categoría importante, como para ser considerada como verdaderamente Literatura digna de ser conocida y conservada y leída, o tiene un patrón "carne humana", un patrón de realidad, o es pura bagatela, baratija, imitación, ficción o vengancilla.
Y cuando se descubre que se cayó en el error, que se dió crédito al rumor o a la maledicencia...¡algo habrá que hacer! Si un escritor descubre que, tras quince años, por ejemplo, uno de sus relatos es falso y lo descubre al contarlo al protagonista, quién, con sorpresa, se lo explica...¿no se deberá disculpar o rectificar? Si ese personaje supuestamente de ficción es o fuera reconocible, ¿debe permanecer esa falacia envuelta en palabras más o menos bellas para el resto de la vida no de esa persona sino de sus descendientes?

Es posible y quizás muy conveniente que algún día contemos el verdadero relato que subyace detrás de esta entrada de un modesto "blog", un cuaderno de escritos sin grandes pretensiones, y que se pueda comparar con el cuento en cuestión, para valorar hasta qué punto la realidad quedó completamente desfigurada y, por otra parte, cómo se podría llegar a saber de quién se habla en tan literaria como irreal historia. Curiosamente, lo ocurrido en la realidad, sirvió para "despellejar" por escrito en las llamadas "redes sociales" al protagonista, hasta hacerle callar en una polémica muy interesante e importante.
No sabemos hasta dónde pudo llegar ese falso testimonio en boca de las personas a las que llegó. Así, por un lado, pongo en duda el valor de la Literatura si no es avalada por el patrón "carne humana", por una realidad incuestionable, por algo demostrable, por la experiencia, por la verdad, a pesar de los pesares. Y no me refiero solo a este caso sino a las personas en general que escriben o escribimos, -yo me incluyo, en la justa medida- Por otro, me pregunto qué extraña actitud subyace detrás del cinismo de quiénes mienten a sabiendas de lo que hacen y de conocer bastante bien a los sujetos objeto de sus falsas palabras.




miércoles, 21 de marzo de 2018

El anzuelo.

El anzuelo tiene forma de interrogación.
Con cebo.
Sin cebo.
Está pensado para pescar.
Se disimula.
Se recubre.
Se adorna.
Se mueve.
Baila.
Te gusta.
Te atrae.
Te engatusa.
Te engaña.
¡Y te atrapa!

Pero a veces el anzuelo falla.
Hay quiénes lo llevan escrito en su cara.
Otros en sus labios.
En los ojos.
En un girarse para simular no ver o no ser visto.

A veces el anzuelo es tosco.
Se ve a la legua.
Salta a la vista.
Brilla.
Espejea las intenciones...
¡malas intenciones!

El anzuelo canta,
grita,
susurra,
miente,
exagera,
generaliza,
particulariza,
insulta,
señala,
falta al respeto,
pone en duda,
lo siembra todo
con esa semilla de la desconfianza,
tira por tierra,
se blinda
para erguirse
y golpear
fuerte,
se aposematiza,
y dibuja
a la perfección
la cara de la envidia,
de la soberbia,
del egoísmo
y del odio.

El anzuelo tiene identidad,
nombre y apellidos,
carnet de identidad,
domicilio propio
y social
o laboral.

Se esconde quizás detrás de la fama,
del prestigio,
del clan,
del grupo,
de la familia,
del apellido
o de lo que sea.

El anzuelo
es esa figura
con pinta
de interrogante
y punta
punzante.

jueves, 22 de febrero de 2018

ARCO 2018: este año con censura no contarán con mi presencia.

Ayer supimos que los responsables de IFEMA de Madrid habían solicitado a la Galería de Arte Carmen de Alvear la retirada de una obra. La galerista (y fundadora de la feria del Arte Contemporáneo) accedió.
Si entrar en más detalles, sencillamente este año no visitaré la feria. El año que viene ya veremos. Me resulta curioso que con la cantidad de obras "provocadoras" que se han expuesto de temas políticos, casi siempre "anti-derecha", por cierto, y anti-religión católica, ahora se venga con esta censura por exponer unas fotografías de unos supuestos presos políticos que, en realidad, habrían podido pasar inadvertidas.
En fin, ARCO 2018, ¡no con censura!









viernes, 2 de febrero de 2018

Listado de ínclitos y ubérrimos atacantes al sistema educativo español.

Hace ya mucho tiempo desde que vengo leyendo o escuchando ataques al sistema educativo español por parte de los denominados "famosos", personas que por diferentes causas han adquirido una notoriedad mediática, de forma más o menos justificada. Como iremnos viendo hay de todo, desde escritores de reconocido prestigio a cantantes, y lo curioso es que hablan desde el más absoluto desconocimiento de la realidad, como si estuviesen investidos de la razón absoluta. La mayoría de las veces no obtienen réplica o, desde luego, no el momento correspondiente. Los hay que escriben por lo que las respuestas son más complicadas de hacérselas llegar. Estaría bien que estas líneas se fueran enriqueciendo poco a poco y pudieran llegar a sus verdaderos destinatarios, esos creadores de opinión sin un verdadero conocimiento sobre el tema.

Por orden alfabético del primer apellido.

Gala Velasco, Antonio. (Brazatortas, Ciudad Real, 1930):

Desconozco la cantidad de veces que ha podido hablar o escribir en público sobre el sistema educativo. En un diario nacional, El Mundo, en el que tenía un pequeño espacio de opinión, habló sobre el Informe Pisa como lo ha hecho la inmensa mayoría de personas, sin tener ni idea de lo que estaba diciendo, dejándose llevar por la corriente actual y apuntándose al bombardeo. ¿Qué información ha manejado Antonio Gala para decir lo que decía? ¿Podría nombrar dos o tres autores de reconocido prestigio nacional o internacional que hayan estudiado el tema?¿Se basa en el conocimiento de la situación real de nuestros centros educativos o en el contenido, más que dudoso e interesado, de la inmensa mayoría de noticias que salen a diario en los llamados medios de comuniciación social? Como a tantos otros, le recomiendo la lectura detenida del libro del ya fallecido catedrático de Didáctica, el doctor José Manuel ESTEVE, de la Universdidad de Sevilla. "La tercera revolución educativa".

Muñoz Molina, Antonio. (Úbeda, Jaén, 1956):

En el prólogo de un libro sobre Educación, en realidad, contra la Educación y el sistema educativo español, vierte una serie de exabruptos sin fundamento alguno. Se puede detectar en su breve discurso, con aire de arenga, el influjo maléfico de las líneas de los periódicos, que debe estudiar a diario, mezclado con las sintonías de ddiferentes emisoras de radio, con su publicidad incluída. No se entiende desde otro punto de vista lo que afirma abiertamente contra, por ejemplo, la Psicopedagogía y el sistema educativo español. El breve texto es una reafirmación de algo que ya dijo en otra ocasión. Tiene cierto aire de sabio de taberna, pasadas unas horas de ingesta, con algún que otro oyente ensimismado por la valía del personaje en otros ámbitos. El libro en cuestión es:

ROYO, Alberto (2017)(3ª edición)  "Contra la nueva Educación". Plataforma Editorial. Barcelona, 206 págs.
.

Osborne, Bertín (Ortiz Osborne,Norberto Juan  Madrid, 1954):

Lo primero que llama la atención es que un cantante se atreva a hablar de la Educación, aunque fuera del profesor de una hija suya, demostrando su cercanía al analfabetismo pedagógico. Contó una anécdota en un programa de televisión de gran audiencia en el que desvelaba que tuvo que ir a hablar con el tutor de su hija..."¿qué demonios es eso del tutor?" vino a decir, en sus tiempos había profesores y punto. Muy revelador y muy sincero, eso no se le puede negar.
Continuará..

miércoles, 31 de enero de 2018

¿Cuánto carnaval es necesario en el colegio?

Se acerca el carnaval.  En los colegios se celebra, según los casos. Como es habitual, tienen peso en las decisiones el profesorado, el equipo directivo y las madres y padres. La administración, en general, ve con buenos ojos que "se trabaje el tema" y, además, hay dos días de fiesta. Hace unos veinticinco años, en la provincia de Ciudad Real, eran tres. Después se dijo que ese tercer día se podía cambiar por otras celebraciones y se quedó reducido a dos.
Lo cierto es que la administración educativa, en su tradicional laconismo, dice poco al respecto, por no decir nada. Hay una situación de indefinición y de algo muy parecido a la libertad absoluta. Así, hay colegios que pasan el carnaval sin pena ni gloria y los hay que, muy al contrario, lo convierten poco menos que en el acontecimiento escolar del año. He dicho "escolar" deliberadamente. Podría haber dicho "educativo" o "formativo" pero se me plantean serias dudas. Sí, todo educa...pero también desesduca o contraeduca y no solemos tenerlo en cuenta.
Así las cosas parece lógico que nos hagamos preguntas y que intentemos acotar, delimitar o esclarecer una celebración que, mejor o peor, se mete en la vida del colegio, modificándola, enriqueciéndola o empobreciéndola, según se plantee y, sobre todo, según sea valorada.
Entonces ¿hay alguna forma de saber hasta dónde parece lógico que se llegue con el carnaval escolar? Ciertamente es muy complicado. Siempre habrá quiénes lo denosten y quiénes lo defiendan a ultranza. Es evidente que el carnaval, como casi cualquier actividad humana, es susceptible de ser trabajado escolar y educativamente en el colegio y que dependerá mucho del enfoque, del planteamiento, de lo que se quiera conseguir y de cómo se haga. Pero sí parece lógico hacer unas reflexiones que nos puedan orientar.
En primer lugar están las cuestiones educativas y formativas en un sentido amplio y en un segundo plano podríamos poner las ideológicas, religiosas, económicas e incluso ambientales.
Desde luego si el carnaval escolar no conlleva una buena dosis educativa en el aula y en el centro no le encuentro sentido alguno. Y dicho esto, con un currículum ya de por sí raquítico en cuestiones musicales, artísticas, motrices, creativas y expresivas, sí parece necesario que se pueda abordar con esas intencionalidades. Sin embargo este planteamiento choca o puede chocar con la legislación, con la organización, con la distribución de tiempos por áreas, con la programación...Cantar, bailar, escuchar música, desfilar, diseñar un disfraz, hacerlo, vestirse...puede ser muy educativo y enriquecedor pero colisiona frontalmente con el quehacer cotidiano.
Por otra parte, ¿a quién le corresponde esa organización? ¿al profesorado de Música? ¿al de Educación Física? ¿al de Inglés? ¿al de Plástica?...Pueden ser la misma persona pero también pueden ser dos, tres cuatro, cinco...
Pero hay más preguntas. Lo normal es que tengamos dos días de fiesta y que la actividad final de nuestro carnaval escolar dure dos o tres horas. Así, un desfile, una salida, un concurso de disfraces, unas actuaciones, una "fiesta"...suele durar un par de horas o tres...entonces ¿cuántas horas parecen lógicas para su preparación? Sería muy aconsejable hacer una cuantificación lo más aproximada posible. Desde luego, el exceso, dónde quiera que esté, no es recomendable e irá con seguridad en detrimento de otras áreas, competencias, objetivos, actividades, aprendizajes...

Hay también preguntas que deberían ser contestadas. Así, una de las más elementales sería: ¿pero, qué pasaría si no lo celebrásemos así? Es decir, ¿hemos valorado la opción de dedicar el tiempo y el esfuerzo, -también el económico y el ambiental- imprescindible, osea mínimo?
El Carnaval tiene un potencial motivador considerable pero no de forma homogénea. Así, hay alumnas y alumnos que lo viven muy intensamente pero también los hay que, incluso, lo temen...¿Lo hemos pensado alguna vez? ¿Hemos arbitrado algún tipo de medidas, de alternativas, de protocolos de actuación?...Por otra parte, ese potencial se debe transformar en efectos positivos pero ¿es así o se queda en un mero capricho, un juego, algo para pasar el tiempo de forma diferente y supuestamente más divertida?
Pero aún más complejo es dirimir si se trata de actividades que tengan "significatividad"....Dicho de otra manera ¿porqué lo estamos haciendo? ¿para qué? ¿se le puede dar un contenido y una intencionalidad verdaderamente didácticas?

Hay colegios en los que se elige un tema y sobre el mismo se trabaja, se investiga, se crean unos personajes, unos disfraces, unas letras de canciones, una coreografía, una actuación...¿Hay creación por parte del alumnado? ¿Hay colaboración en esos procesos que deberían ser, de alguna manera, abiertos, participativos, y democráticos, hasta dónde se pueda?¿Y el papel de las familias en qué queda?¿Son los padres meros compradores o consumidores de productos elaborados? ¿Son costureras a destajo las madres o abuelas? ¿Hemos "exprimido" el ingenio, la chispa, la gracia, la crítica, la mirada cómplice...?¿Tiene sentido el sistema actual de compra de disfraces sin más? ¿No sería más interesante hacer talleres de ...lo que sea necesario? Hay formas de celebrar el carnaval ambiental y económicamente sostenibles y otras, eminentemente consumistas. Como hay unas formas carnavaleras que enraizan con nuestra tradición y nuestro pasado y otras que se basan en el consumo en masa, en el capitalismo galopante, en el derroche, en el usar y tirar, en la imitación, por burdo y hortera que sea lo imitado.
Hay una forma consecuente de celebrar el carnaval...¿no era el momento en el que se permitían las críticas incluso por los poderes establecidos? ¿No salía a relucir el balance del año pasado, con sus alegrías y sus penas? ¿Era la uniformidad la tónica o era precisamente lo contrario, la disconformidad?

Lo curioso es que lo más normal es que el carnaval escolar es solo el preludio de unos fastos que pueden durar varios días y, en algunos casos, llegar hasta una quincena después, si se participa en peñas o comparsas. Es algo así como la requetecelebración navideña...Quizás tendría sentido el Carnaval en la escuela si luego ya no se se fuera a volver a celebrar, pero no suele ser el caso. Curiosamente, unos días o semanas antes, dependiendo, tenemos el Día Escolar de la Paz y la No Violencia y ese sí que no se trabaja fuera del colegio. ¿Le dedicamos el mismo esfuerzo? ¿Cuánto tiempo dedicamos a uno y a otro?
Por otra parte el Carnaval puede entrar en conflicto con algunos planteamientos morales pero, sobre todo, religiosos. Se suele argumentar que se trata de una fiesta pagana aunque ha estado y está "entretejida" con la religión católica de forma importante. ¿Qué es el entierro de la sardina? ¿La Cuaresma? ¿El Miércoles de Ceniza? pero ¿Y en el caso de religiones como los Testigos de Jehová? He vivido una situación curiosa: unos cuatrocientos alumnos y alumnas, con el profesorado y con las familias, en un patio de un colegio, con los diferentes disfraces y representaciones varias, canciones y bailes y un par de alumnas, en clase, con un profesor, mirando con un sentimiento difícil de conocer, por la ventana...Son opciones personales y familiares muy respetables pero que no cuadran, de alguna manera, con el planteamiento general de una fiesta en plena jornada laboral...Sería curioso el resultado de una denuncia por vía judicial...No olvidemos que, por esta vía, a los profesores se nos despojó del derecho a asistir a las tutorías de nuestros hijos, y no parece haber pasado nada, sencillamente que los profesionales que luchan y vienen luchando por la implicación de padres y madres en el proceso escolar de sus hijos e hijas han sido desposeídos de ese derecho que parecía inalienable...
El Carnaval supone educativamente muchas más "cosas" de las que se pueden imaginar de forma rápida. ¿Qué ocurre con el rendimiento escolar? ¿Aumenta, se mantiene o disminuye? ¿Depende del planteamiento que se dé en cada centro o aula? ¿El grado de expectación, de excitación, de emoción...es positivo? ¿Es evaluable? ¿Se ha estudiado alguna vez? ¿Se imaginan una clase de Matemáticas con chicos y chicas de primero de Primaria, con cinco y seis años, vestidos de todo...menos de alumnos?
-Fulanito, por favor, deja la espada en la percha, que así no puedes trabajar.
-Menganita, luego te pones el sombrero de hada y tú, con tus alas, tapas el libro de tu compañero...
-Zutano, lo siento, te tienes que quitar la careta, estamos en clase de Lengua... ¿Se puede dar una clase si se está pendiente del gracioso disfraz del vecino?
Para las personas que solo dedican una hora o incluso menos al carnaval es posible que todas estas cuestiones le puedan sonar extrañas pero la realidad es muy diversa. 
Desde luego si la importancia que le damos al carnaval es alta o muy alta es casi seguro que irá en detrimento de otros aprendizajes. Legalmente no parece que tenga o pueda tener una cobertura tal como para poder suponer que se desplacen las horas de las asignaturas alegremente, sin más planteamiento educativo que el de hacer algo "brillante" carnavalescamente hablando. Como suele ocurrir, hay una parte de inercias que deberían ser revisadas y evaluadas. Cuando se dice en un colegio público que algo se hace porque le gusta mucho a las madres, por ejemplo, o porque es tradición o costumbre...algo está pasando.
Así, la pregunta inicial, ¿cuánto carnaval es necesario en el colegio? merece una reflexión y, en algunos casos, un ajuste. La ilusión de los niños y niñas tomada como un sentimiento de alteración anímica provocada por cuestiones puramente materiales en el ámbito educativo, como una cuartada, es sinónimo de muy poca seriedad. Me recuerda a otras realidades que se zanjan con "es que es muy bonito".

Claro que es importante el carnaval, la alegría, la fiesta, el reírnos incluso de nosotros mismos y de las normas del día a día. Por supuesto que el baile, el ritmo, la coordinación, el superar el sentido de ridículo, son importantes...pero para eso no hace falta ir al colegio, ya hay cuatro días de fiesta, como mínimo, por delante. Ya hay actividades públicas y privadas de todo tipo en las que se hará prácticamente lo mismo...
Por cierto, es preocupante que luego se argumente tan alegremente la falta de tiempo en los colegios para tantas y tantas tareas que parecen no poderse celebrar...
Hubo y quizás siga habiendo un trasfondo, un cierto aire un tanto político o, mejor dicho, politiquillo, de partido, de reacción histórica un poco caducada ya, que debería dar paso al debate sereno y pleno. Abogar por una redimensión de actividades escolares como el carnaval no es un síntoma de nada negativo sino una preocupación por hacer las cosas cada vez mejor, un intento de superación. Y desde el respeto, se puede hablar de todo...sin caer en el terminante "pues a mí me gusta"...porque nadie ha hablado de gustos, que es otro cantar.

martes, 30 de enero de 2018

El Día de la Paz y la No Violencia, más que una actividad más.

El año 1948 murió asesinado Mohandas Karamchand Gandhi. Era un 30 de enero, a las cinco y cuarto de la tarde. Ya en 1964 un maestro, Llorenç Vidal,  empezó a celebrar el Día de la Paz y la No Violencia. Desde entonces han pasado más de cincuenta años. Para muchos maestros y maestras se trata de una fecha muy importante y hacen todo lo posible porque deje huella en su alumnado. Hay quiénes cumplen como buenamente pueden y, de todo tiene que haber, quiénes no hacen nada.
En realidad es el día más importante del curso para algunas personas o un simple obstáculo más, una pérdida de tiempo, "depende de quién entre, que sea tumba o tesoro" que decía el poeta Paul Valery.

En general se suelen hacer actividades para todo el centro y que suelen tener una parte musical o teatral y/o algún trabajo mural. Además se trabaja en el aula tanto por los tutores como por los especialistas.
Además de estudiar la persona y la obra de Gandhi se suele recurrir a otros personajes como Martin Luther King, Rigoberta Menchú o Wangari Maathai. El listado puede ser más largo, incluyendo a premios Nobel o a otros como la madre Teresa de Calcuta, a la monja Dorothy Stang, también asesinada, como Chico Mendes.

Dependiendo del curso en el que se trabaje se puede hablar de esas realidades lacerantes que hacen tan necesario un día en concreto como este. La actualidad, el día a día, por desgracia, ofrece información más que suficiente para abordar el tema de la Paz. Otras, se recurre al pasado: la segunda guerra mundial, el holocausto judío o el gitano, los llamados "pogromos", las atrocidades y genocidios de todo signo ofrecen situaciones de aprendizaje importantes.
Pero hay más y es el día a día, más allá de los tanques, o más acá, para ser exactos... Y es lo referente a la No Violencia, que no es un añadido sino la parte que,verdaderamente, nos afecta en nuestra vida cotidiana. La Paz a nivel mundial e histórico es muy importante pero el individuo, el alumno o la alumna puede sentirse impotente y hasta insignificante. Sin embargo, si hablamos de nuestro quehacer diario, de nuestros problemas y las formas, mejores o peores de afrontarlos, el "día" cobra una vigencia extraordinaria. Hablar de la II Guerra Mundial o del último conflicto mediático tiene su fuerza y su potencial, dependiendo de como se aborde pero nos queda muy lejos. Hablar de lo que está ocurriendo en España, de los problemas que a veces se ven desde nuestra ventana o incluso en nuestra aula ya es distinto. Y desde luego, las cuestiones de la convivencia, del cómo nos comportamos con los demás y cómo podemos mejorar son, a mi juicio, imprescindibles.
Todo es importante, todo educa pero también se puede decir a la inversa. Así, el estrabismo, es verdaderamente preocupante en una sociedad como la española. No tiene lógica dedicar un día a hacer dibujos, a cantar, a actuar, a hacer murales o formar palabras con nuestros cuerpos, a hacer fichas, a rellenar actividades escritas ...y no intentar traspasar la piel, que puede ser dura, de la cotidianeidad. No es fácil y cada uno hace lo que puede. Desde luego entre el exceso de actividades lúdicas, de actuaciones, de trabajos manuales, de escenificaciones, yo apuesto por el intento de profundizar, de unir el sentimiento con el conocimiento, de la búsqueda, de la experimentación, de la aportación de materiales bibliográficos tipo "realia", de acudir a la realidad, a nivel planetario pero también a hablar y analizar el "empujón" en la fila, el que se cuela, el que tiene problemas de cualquier tipo... y de buscar, además, el apoyo de la Literatura, del Arte, de la Historia, de la Geografía, de la Crítica con mayúsculas, y de la música, por cierto...
Para mí el Día de la Paz y la No Violencia sigue siendo el más importante del curso. Por último, casi prefiero que la administración no se inmiscuya y no intervenga...




viernes, 26 de enero de 2018

¿Mienten los niños?

¿Mienten los niños? ¿Es posible que esas almas cándidas, sin malicia, sin picardía, sin contaminar...puedan mentir? ¿Niños de cinco, de seis, de siete años pueden mentir? ¿Niños o niñas que no han mentido nunca, ahora, de golpe, mienten? ¿Porque lo dice el profesor debo creer que ese ser casi celestial, tierno, cariñoso...miente? ¿Cómo puede ser si nunca lo ha hecho? ¿Pero que motivos puede tener mi hija (o mi hijo) para mentir? ¡Pero si es un niño! ¿Mi cielo? ¿Mi cariño? ¿Una criatura así puede mentir? ...
Pues si, efectivamente, los niños y niñas mienten, llegado el momento. ¿Se pueden hacer excepciones? Seguro que sí, las necesarias por demostrables o porque no haya hecho falta demostrarlo. 
Esos soles de nuestras casas, de nuestras vidas, esas caritas angelicales con corazón enorme, esos tesoros ...llegado el momento, mienten. Por supuesto hay casos y casos. Es decir hay quiénes no han dicho una verdad en su vida y quiénes, por el contrario, se acercan a esa realidad de la mentira incluso con dolor y verdadero desagrado.
Una vez unos padres comentaron con preocupación a un profesional del ámbito educativo que su hijo había empezado a mentirles. Esa persona se quedó perpleja porque hacía poco tiempo que, precisamente ese niño, le había contestado ante una pregunta: "pasó esto aunque mis padres me dijeron que te dijera esto otro".
Desde luego la mentira se aprende pero, además, es muy posible que también sea un "mecanismo" no necesariamente imitado. Lo que sí es cierto es que cualquier niño o niña puede mentir y los profesionales (todos los profesionales...), por un lado, pero también los padres y madres, debemos ser conscientes de esta dura verdad.
Lo grave, lo preocupante, no es que un niño o una niña mienta inesperada o aisladamente o en una situación muy complicada. Lo grave es que haya quiénes los encubren o los defienden sin tomarse siquiera la molestia de escuchar a los adultos, a los profesionales o a los demás menores. Que un niño mienta, por noble que sea, por impecable que sea su trayectoria vital, por "bueno" o ejemplar que sea, por muy rectos que puedan ser sus progenitores, es normal. No se puede decir lo mismo de los adultos que amparan o defienden esa actitud. Hay quiénes se sienten desbordados por la llegada inesperada de la noticia por lo que hay que ser comprensivo pero, dicho esto, se debe reaccionar lo antes posible. Estas cuestiones, como todas, hay que abordarlas y hablarlas en su lugar y en su momento, y con el tono adecuado.
¿Regañina? ¿Bronca? ¿Castigo? ¿Decepción?...Yo creo que no. Hablar, que supone, por supuesto, escuchar, es el primer paso. Entender lo ocurrido con el debido detalle para intentar averiguar "lo ocurrido".¿Hubo nervios, miedo o qué? Y, en caso de miedo ¿a quién o a qué? 
Es muy importante para intentar evitarlo en el futuro...Se debe, por otra parte, enseñar alternativas. A veces es cuestión de lenguaje, otras, de falta de visión, de amplitud, de percepciones...
La mentira infantil es una realidad pero también hay que ser capaces, como adultos, de conceder el beneficio de la duda en determinadas ocasiones.
Dar ejemplo es imprescindible. No está de más recordar lo que me dijo una persona que, por su trabajo, tenía un profundo conocimiento del tema: hay personas que viven en la mentira, todo en ellos es mentira...la mentira es su medio...Pues bien, esa es otra realidad y está ahí, con más frecuencia de lo que se pueda creer. Esa sería la amenaza, que una persona que nunca ha mentido empiece a crear esa realidad paralela sin que los adultos seamos capaces de irla "desmontando".

¿Dijo usted maltrato?

Maltrato, abuso de poder, intolerancia a la lactosa, enuresis...¿Dijo usted maltrato? Pero... ¿A qué llamamos maltrato? ¿Podemos llamar maltrato a que un padre, una madre o el profesorado obligue a cumplir las normas, aprovechar el tiempo, respetar a los demás y a si mismo, trabajar de acuerdo con lo establecido, ...
¿No será ñoñería, "síndrome de los padres adoptivos", "del padrastro" o simple "abuelismo"?. Los hijos y los alumnos deben cumplir las normas y "trabajar", es decir, colaborar en las labores de la casa y estudiar, que es lo que les corresponde. Y si no lo hacen los padres y los profesores tienen la obligación de conseguirlo y, si en ese proceso, tienen que gritar, enfadarse, castigar o coger con la suficiente fuerza no se entiende porqué razón no se pueda hacer.
¿Y pegar? Bueno, pues depende a lo que llamemos pegar. Desde luego un azote a tiempo puede salvar una vida y nunca nadie ha muerto por un simple azote. Dar un ligero manotazo en la mano, en el hombro, en el pecho...coger con contundencia a un alumno o un hijo para que haga algo o deje de hacerlo no creo que se pueda llamar bajo ningún concepto ni maltrato...ni pegar.

Y surge la pregunta para obtener la nota media ¿Y los buenos tratos? Las miles de situaciones en las que ese hijo o alumno ha sido tratado extraordinariamente ¿no cuentan? Si a un niño que se está burlando deliberada y repetidamente de un adulto se le reprende con la necesaria contundencia se le está maltratando ¿cómo proceder en sucesivas situaciones? ¿Qué mensaje recibe ese niño? Suponemos que debe ser algo así como: si me porto mal, si no hago lo que debo, si desobedezco, si no trabajo o si me burlo de los mayores...no pasa nada, en realidad a quién culpan es a las personas que se han preocupado de mí y de corregirme y enseñarme...No hay problema en seguir por ese camino. Se pueden poner ejemplos suficientemente esclarecedores pero no merece la pena. Un niño, en una ocasión, ante la obligación de los padres de sacarlo de casa y su negativa a acompañarlos, se plantó en la puerta y empezó a gritar: ¡socorro, socorro! ¡mis padres me están abandonando! ¡os voy a denunciar!...Los padres lo contaban como algo gracioso y ocurrente aunque sólo se trataba de un menor, por cierto de unos seis años, que ejercía su poder y llevaba las de ganar.
En otra ocasión unos padres definían a su hijo como anarquista y le auguraban una afinidad política con esta ideología en el futuro. En realidad su hijo era todo lo contrario, era ya, tan pequeño, un verdadero emperador

jueves, 2 de noviembre de 2017

Jordi Ébole, el palabrotero, se equivoca...

Hoy, 2 de noviembre de 2017, jueves, día de los Difuntos, el periodista Jordi Ébole, en el programa de televisión "El Hormiguero", en Antena 3, ha dicho a mi juicio verdaderas barbaridades...

-No entiendo la razón por la que está continuamente usando la palabra "host...", como interjección y como sinónimo de golpe o palo.
-Creo que no entiende que los jueces no son políticos ni empresarios sino que tienen que hacer cumplir la ley. Cuando ha afirmado que Rajoy, presidente del gobierno de España y la juez Lamela, no se han paseado por Cataluña para ver qué pueden hacer para mejorar la convivencia parece que está hablando con un grupo de escolares de muy escasa edad. ¿Una juez tiene que darse vueltas para ver lo que es mejor para la convivencia o juzgar? ¿No cree en la división de poderes?
-Carga su discurso hacia determinados sectores y contra otros. Habla de que hay fascistas pero, por el otro lado, ¿qué hay?
-Afirma Ébole que el independentismo ha venido para quedarse...pero no dice que lo que ha pasado en el resto de España tiene más valor y fuerza y que probablemente también se quedará, suponemos que correlativa y proporcionalmente.
-Cuando dice que el presidente de gobierno, Mariano Rajoy debe pedir perdón por los palos que dio la policía el día de 1 de octubre de 2017, por el referéndum ilegal...siendo periodista ¿no podría ser más objetivo?
-No se entiende cuando afirma que el ex-presidente de la Generalitat al menos se queda a salvo de ir a la cárcel, si así lo dictamina la Justicia, y que podrá seguir gobernando desde el extranjero ¿gobernando qué? Como mucho podrá dar consignas y enredar, pero ¿gobernar?
-No entiendo porqué usa tantas palabras en inglés como "background", "walking dead"...
-No entiendo que pueda decir "host... p..." porque, seguro que si delante de él se dijera "Ébole p...", por poner un ejemplo, no le gustaría...o sencillamente el nombre de algún cantante que le guste, que es lo que les pasa a las personas que se expresan así...
En fin, lamentable, penoso, pobre, mediocre...sus análisis políticos son, sencillamente ridículos, aunque pueda decir otras cosas interesantes. Por cierto, vaya preopcupación con el pelito y el flequillito, para ser tan ...no sé...tan avanzado, tan informal, tan progresista,...tan aparentemente sencillo y cercano... ¡Eboladas, no gracias!

En fin, lamentable...

domingo, 29 de octubre de 2017

Yo si tengo miedo... (Sobre el proceso de independencia catalán, 1)

Hace poco tiempo en Cataluña, en varias manifestaciones, la gente coreaba la frase "No tenemos miedo". Después de todo lo que está ocurriendo la verdad es que yo no me siento nada seguro. Siento miedo por si muere alguien. Me preocupa el dolor ajeno, y el propio, como es lógico. 
Me asusta pensar que Cataluña se pueda separar de España de forma traumática, sin consenso. Y hoy no lo hay ni podrá haberlo en un corto plazo. Me parece que desde Cataluña en general no se están haciendo bien las cosas ni se está diciendo la verdad. Y sin verdad nada puede ir bien. Estoy seguro de que desde las posturas independentistas se pensará lo mismo de España y de su gobierno.
Yo sinceramente sí tengo miedo. Miedo de la violencia, del odio, de la incomprensión, de los muchos daños que se pueden generar y de los que ya se están generando. Temo, por ejemplo, las simplificaciones, las generalizaciones, las particularizaciones, la banalización, la trivialización, las polarizaciones, la incomprensión, el populismo de cualquier tipo, el victimismo, el cuento, la utilización interesada, el politiqueo de cualquier clase...
Recuerdo aquel dicho que tanto me impactó hace unos treinta años: se cazan más moscas con miel que con hiel. En mi opinión es aplicable en las dos grandes posiciones. Desde la España no independentista hay mucho que podemos hacer. Por ejemplo, yo el otro decía con humor y con algo de ironía que prefería celebrar la Diada o San Jordi en mi colegio que celebrar Halloween. Podríamos empezar por levantar nuestros particulares micro-embargos y bloqueos. Si en unos días se notara algo sería una señal de que el temporal podría empezar a amainar.
Otra idea que me preocupa mucho es pensar quién o quiénes pueden estar satisfechos con todo lo negativo que está ocurriendo. ¿Quiénes podrían ser los pescadores de estas aguas revueltas? ¿Hay personas o grupos de presión que están manejando el conflicto de manera interesada?
En fin, nos encontramos en una situación muy difícil, muy compleja, muy delicada y quizás entre todas y todos podríamos empezar a darle otra solución que las que se están viendo hasta ahora: unos tiran para un lado y los otros, para el otro. Quizás mi actitud sea simple ingenuidad pero me queda la duda y la prefiero a las supuestas certezas.

Franco como discurso político, más de cuarenta años después de su muerte y la gestión del agua.

Francisco Franco Bahamonde murió en 1975. Hoy, en 2017, se sigue hablando de él en numerosas ocasiones. Llama mucho la atención que lo sigan nombrando los políticos -determinados políticos-con ocasión de ...en realidad en cualquier ocasión. Es decir, podría tener lógica si se hablara de Franco en relación a temas concretos, si se estuviera hablando del pasado, si se analiza algo en clave histórica, pero no parece cuadrar con un esquema medianamente serio, si se usa como coartada, como imagen muy gráfica y expresiva de lo que está mal o de lo que se hizo y nunca se debería haber hecho. 
Por cierto, esa delimitación que acabo de hacer de "los políticos" para referirme a "algunos políticos" se refiere en realidad a los políticos fundamentalmente del PSOE. Que se pueda argumentar desde otros partidos es entendible pero no es así si lo hace un partido que ha estado tantas legislaturas completas en el poder y, algunas, con las llamadas mayorías absolutas. Felipe González Márquez estuvo cuatro legislaturas y José Luis Rodríguez Zapatero, dos, de manera que, cuando hace dos o tres días Pedro Sánchez, el actual secretario general, hablaba de Franco en Toledo, resultaba un tanto anacrónico.
Dicho esto, recuerdo lo que en términos exclusivamente académicos me contaba un profesor universitario allá por 1998. Se trataba de una persona que siempre se ha definido como de izquierdas y que, durante muchos años militó o colaboró con al menos un partido de esa ideología. Afirmaba que siempre que hablaba de cuestiones del pasado reciente su alumnado, alumnas y alumnos mayores de edad y matriculados en una carrera universitaria de lo que se podría llamar como de "letras", nombraba a Franco. 
Era una especie de lugar común o, más bien, un comodín. Todo había pasado por Franco, todo se debía a Franco. Era como si fuera el único nombre propio que se asociaba a esas décadas pasadas, el único que se conocía. Ese fenómeno me atrevo a decir que se sigue produciendo en gran medida. Franco se ha convertido más en un icono, en una especie de mito, en un concepto moldeable y adaptable que en una realidad más o menos compleja y controvertida. 
Por otra parte, que sea el alumnado de niveles universitarios, pre-universitarios o, en general, la gente joven, la que parece no saber quién era ese personaje, qué hizo y qué no hizo, tendría cierta explicación. He dicho cierta, pero habría que meterse en el tema, que excedería la idea de esta breve reflexión. Lo que no parece que tenga justificación es que tantos políticos actuales del PSOE hablen de Franco como concepto tópico, como "todo en uno", como causa de cualquier problema o solución de cualquier postulado. 
Si alguien ha llegado leyendo hasta aquí, dependiendo de su ideología, podrá pensar que estoy defendiendo a un dictador o atacando a un hombre de estado y nada de eso hay en estas líneas. Como ya no sería la primera vez, también es posible que se me tilde de justificador o normalizador de conductas o ideologías neo-nazis, fascistas o similares. Y nada de eso hay. Se trata de una crítica a ese uso indiscriminado de un nombre propio cargado de significados contrapuestos. Es una forma de preguntarme si tiene sentido que, después de cuarenta y dos años, se siga hablando de ese jefe de Estado como si fuera ayer. 
Yo no sé lo que ocurre en otros países con personajes parecidos. No sé si se empieza a hablar en un mitin y se termina hablando del tema en cuestión. Me temo que si. En Irlanda hace unos años, leyendo un periódico, un columnista sacaba a colación unos crímenes cometidos por los ingleses antes de la segunda guerra mundial.
Una vez, hablando con una persona que había militado casi toda su vida en el entonces llamado Partido Comunista de España, sobre la gestión del agua en España me decía que "si algo había hecho bien el tío Paco era hacer pantanos". Curiosamente se trataba de un encuentro en el que yo iba a trasladar las propuestas de varios grupos ecologistas en materia de agua para su programa electoral, basado precisamente en obras hidráulicas, aunque su partido había cambiado de siglas una vez, y otra más de denominación, en una escisión. Esa idea está bastante extendida entre la gente que se auto-clasifica como de izquierdas o simplemente progresistas.
Más me sorprende que haya personas como José María Fresneda, de ASAJA, con una formación académica que considero sólida, y a mi juicio, bastante cercanía o sintonía con el Partido Popular, que afirmen que "la dictadura nos quitó el agua y la Democracia no nos la devuelve". Así, la situación queda en empate: se trivializa con cuestiones muy complicadas y se echa la culpa por igual pero sin recordar el pequeño detalle de  que han pasado más años desde su muerte que los que estuvo en el poder el general. Por cierto que para las personas que realizan esas críticas aparentemente totales, globales, viene bien recordar que hay legislación que todavía está en vigor (al menos lo estaba hasta hace muy poco tiempo), lo que supone una verdadera mancha de duda.
Ahora, con el problema de la declaración unilateral de independencia de Cataluña se ha vuelto a hablar mucho, en realidad a nombrar mucho, a Franco. No he seguido los debates ni las noticias a diario pero lo poco que he oído me ha parecido bastante plagado de esos tópicos, tópicos que, por cierto, no se reducen solo a Franco. Otros hay que quizás algún día salgan a colación.

viernes, 27 de octubre de 2017

viernes, 20 de octubre de 2017

La importancia del lenguaje y el falso "ataque fascista" a la política Mónica Oltra.

Antesdeanoche, es decir, la noche del miércoles 18 al jueves 19 de octubre de 2017, un grupo de personas de extrema derecha, según la televisión, fueron a la entrada de la vivienda de la política valenciana y vicepresidenta del gobierno autonómico, Mónica Oltra, y estuvieron cantándole el himno de España, la canción de Manolo Escobar "Que viva España" y otras similares.
Según la política se trató de un "ataque fascista" y así lo expresaron en diferentes informativos televisivos de ámbito nacional. Uno de los protagonistas sin embargo dijo que se trató exclusivamente de una serenata nocturna.
Resulta curioso y sorprendente que una realidad tan concreta se pueda calificar de formas tan diferentes y contrapuestas. También sorprende que los medios de comunicación utilicen el vocabulario de la persona afectada tan a la ligera. Y llama poderosamente la atención que no se haya usado el término "escrache" que tanto se ha venido usando desde el año 2011, como neologismo parece ser que de origen argentino. Durante estos años muchos políticos de la llamada izquierda justificaban esas acciones y jamás, o muy escasas veces, las condenaron, hasta dónde tenemos conocimiento. 
Parece ser que la misma Mónica Oltra participó en acciones similares. En fin, si hablamos con propiedad la acción de antes de anoche no parece corresponderse desde ningún punto de vista con un "ataque fascista" que, por cierto, se asimilaría con los ocurridos estos años, más violentos y agresivos y menos musicales, con "ataques comunistas", "ataques rojos", "ataques estalinistas" o "ataques marxistas".
Estas acciones, desde mi punto de vista, no tienen cabida en un marco de convivencia pacífica y democrática. Pero todas ellas, no solo las de la llamada derecha. Además, sería interesante que nos pusiéramos de acuerdo con las denominaciones y los calificativos. Se generan muchos malos entendidos que dificultan el entendimiento.
Por cierto, si lo ocurrido en la calle, a las puertas de la casa de la política Mónica Oltra es un ataque fascista ¿qué es lo que está ocurriendo en Cataluña? ¿Rodear edificios en los que hay fuerzas del orden impidiendo su salida es bailar la sardana o al corro de la patata? ¿Impedir el acceso a edificios públicos a la Guardia Civil o a la Policía Nacional cómo se llama? ¿Jalear a los no independentistas o incluso a los indecisos o más aún, a la gente que sencillamente no quiere manifestarse cómo se podría llamar? ¿Hacer pintadas señalando a los que no están de acuerdo con unos postulados políticos tiene algún nombre? ¿Y todas las acciones que han tenido lugar estos años en las que han participado incluso los políticos que ahora nos representan, son ataques, son serenatas, son escraches, son manifestaciones ilegales, son asonadas, caceroladas, pitadas o qué?
En fin, yo no estoy de acuerdo con que se moleste o perturbe a nadie cuando está en su casa o simplemente paseando, pero a nadie. El lenguaje es muy importante, tanto como los números y las unidades en matemáticas. Sin ponernos de acuerdo en estas cuestiones no nos podremos entender.


martes, 3 de octubre de 2017

¡Otra vez a hablar de los grises!

Los grises era como se llamaba a la Policía Nacional en los tiempos del Franquismo y de la Transición. Para mucha gente era poco más que una denominación más o menos graciosa con un toque peyorativo y, para otros, fueron algo como un icono que representaba la represión del Estado. Sea como fuere, en realidad era la Policía Nacional, un cuerpo de seguridad no militar. La Guardia Civil es, por el contrario, un cuerpo de Seguridad militar, a pesar de su nombre. 
Se hablaba de los grises, sobre todo, en la Transición...y mucha gente, muchos políticos, sindicalistas, activistas...decían que habían corrido delante de ellos o que, incluso, habían sufrido los palos en las manifestaciones.
A mí me cambió esa concepción cuando estuve en el País Vasco, o Euskadi, según se prefiera. Allí me contaron y aprendí que a quién de verdad temía la gente que iba a las "manifas" era a la Guardia Civil, de manera que mi idea de esos policías terribles  rebajó mucho su intensidad.
Por si fuera poco me contaron un chiste que, como casi todos, no tenían en realidad nada de broma sino de sentencia de tesis doctoral, de Forges. Creo que era de Forges, que me corrija alguien si me equivoco. Lo que vino a decir es que él estuvo en alguna de esas refriegas con los famosos, temidos y denostados grises y, en realidad, no había tanta gente...
Ahora vuelve el fantasmagórico concepto. Políticos y otras personas vuelven a hablar de ellos pero habría que ver si de verdad estuvieron o no. Y vuelve la Policía Nacional a estar en el punto de mira de la llamada opinión pública por ...trabajar, por cumplir con su trabajo, por hacer lo que se les ha pedido.
Yo creo que habría que pensar un poco más antes de hablar, de escribir, de titular una fotografía en un periódico de tirada nacional, internacional o autonómica...Desde luego lo que está pasando no es, a mi juicio, tan grave como se nos está intentando hacer ver. Evidentemente hay un problema que, a su vez, son muchos conflictos más. Pero de eso a sacar conclusiones de lo más extremas hay una gran diferencia.
Hablar mal de los que cumplen con su trabajo y hablar bien de los que no lo cumplen me parece poco acertado. Usar términos demasiado fuertes, rotundos o humillantes no es una buena iniciativa para mejorar la situación de tensión que se está viviendo. Y debería haber una forma única de entender la autoridad. No parece lógico que se critique a unos y no a otros o que se les pida ayuda en determinadas situaciones y en otras se les critique, persiga, insulte, agreda o humille.
La información que nos llega es contradictoria de manera que todo es matizable y revisable pero está habiendo mucha palabrería y hasta palabrotería en cuanto a las actuaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Ojalá fuera cierto que se tiene la intención de investigar lo ocurrido y, después, darlo a conocer. Me temo que se trata de hacer ruido y debilitar al contrario, como suele ser habitual.
Desde luego es sospechoso que se hable tanto de los grises, de hace cuarenta años, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y tan poco de lo que de verdad está ocurriendo. 

Como siempre, me sorprenden mucho los comentarios de periodistas, contertulios, políticos, profesores de universidad, escritores y ...todo ese grupo de personas que, mejor o peor, dan su opinión y sus conocimientos y experiencias en público. Y me sigue sorprendiendo, como siempre,  la falta de respeto y de rigor de muchos de ellos.
Y para otro día puede quedar pendiente hablar de algunos comentarios escuchados o leídos a Ada Colau, a Pablo Echenique y a Pablo Iglesias. Sin entrar a valorar el trasfondo, en mi opinión, siguen perdiendo el norte y, en este caso, el rumbo de la cordura.

jueves, 23 de febrero de 2017

Perlas mediáticas sobre (o contra) la Educación. 1

Ayer, 22 de febrero de 2017, miércoles, volvimos a leer un artículo en el diario La Razón, en el ABC y supongo que en otros medios, que merecen sobradamente el calificativo de "perla mediática" sobre o, mejor dicho, contra la Educación, en España. .
El título no puede ser más llamativo y, a la vez, engañoso. "PROFESORES La mayor oferta de la historia:150.000 plazas", dice el de La Razón.

Una vez leído no queda claro si hay algún dato que sea cierto o que tenga el más mínimo valor. En primer lugar es cuestionable la oportunidad de la noticia. En unos momentos de gran incertidumbre para decenas de miles de profesoras y profesores ya que son muy pocas las comunidades autónomas que han manifestado su intención de convocar oposiciones no parece serio lanzar esta extraña idea de los supuestos miles de plazas que se convocarán. Parece ser que el ministro del PP, señor Montoro, ha llegado a amenazar a aquellas comunidades que convoquen los procesos selectivos habida cuenta de la situación de bloqueo -al menos temporal- de los presupuestos generales del Estado.  En esa situación de desconcierto en la que se cuentan por miles las opositoras y los opositores o han dejado ya de prepararse o se lo están planteando debe considerarse como una mala broma el dato del titular.
¿150.000 plazas? ¿dónde? y, sobre todo ¿cuándo?
Ese recurso ¿estilístico? de dar un dato global para luego, de alguna manera, desmentirlo, es muy socorrido pero tiene muy poco de verdadero periodismo.
Por otra parte soltar topicazos cargados de malas intenciones tampoco es muy profesional. Así, hablar de la mejora de la enseñanza de los idiomas, de las nuevas tecnologías, de la mejor preparación del profesorado, de Finlandia y demás, sencillamente, una demostración del vacío imperante y de las verdaderas razones del artículo: crear cortinas de humo y faltar a la verdad. Se deslizan verdaderas falacias aunque en realidad se podría hablar de falsedades, de mentiras y hasta de maledicencia. Desde luego nombrar al actual secretario de Estado Marcial Marín ya es suficientemente esclarecedor: más que humo se trata de gases tóxicos.
Como ya viene siendo habitual se lanzan esas ideas de que hay que hacer unas pruebas de acceso muy difíciles y rigurosas, dando la sensación de que las actuales no lo son. Se habla de la preparación del profesorado como si fuese negativa, se habla de la formación permanente cuando verdaderamente fue el PP el que se la cargó...se dice que el profesorado gana mucho más que sus homólogos europeos, siendo falso, se dan cifras que nada tienen que ver con la realidad y hasta se habla de una etapa educativa cuyo nombre cambió hace ya muchos años.
Lo que de verdad tiene que cambiar radicalmente en este país es el trato que se dispensa mediáticamente a diferentes temas en general pero, en particular, a la escuela pública.
En fin, lamentable artículo sobre un tema tan delicado del que dependen tantos profesionales..

domingo, 29 de enero de 2017

¡Y dale con la Educación de no sé qué siglo en España!

Hace ya unos años un pedagogo apuntaba que, tras el fenómeno de la proliferación de libros sobre (mayoritariamente contra) la Educación en España, había, por ejemplo, intereses económicos. También puede haber y de hecho hay una intención más o menos clara de desmantelar o justificar el desmantelamiento del sistema público de Educación. 
Hay autores que quieren aportar su trabajo, los resultados de sus estudios y de sus investigaciones. Hay personas que, de alguna manera, venden...Venden su discurso, su tesis, sus libros, sus cursos, sus charlas...Es legal, suponemos, si todo se hace legalmente. Es lícito. Es...En realidad es extraño. Me intento explicar. Es curioso que haya profesores, estudiosos, "expertos" que vayan impartiendo cursos, dando conferencias, difundiendo sus propuestas pero que partan de supuestos casi siempre, por no decir siempre, que no se corresponden con la realidad. No he oído o leído a nadie hablar de lo complejo y vasto que es nuestro sistema educativo. Nuestro sistema educativo no cabe en unas simples cifras, en unas cuantas frases, en una mera referencia negativa ni en el título de un libro ni en la denominación de una metodología más o menos nueva.
Esa sería la primera gran crítica a hacer a esas personas que lanzan sus ideas como si fueran verdades absolutas. Recomendable es aplicar el principio de incertidumbre de Heisenberg, adaptado a estas realidades no tan tangibles como las de las ciencias físicas.
La segunda sería recordar que si se va de innovador, de intelectual, de científico,...convendría no poner ejemplos falaces, argumentos vacíos o falsos. Así, la idea de que "la escuela" actual, la de 2017 es idéntica a la del siglo XIX o incluso a la que surgió de la Revolución Francesa nos sitúa en un escenario conceptual, metodológico y epistemológico verdaderamente penoso. Es falso, radicalmente falso...pero vende, es pegadizo, es muy gráfico. Le decía a una amiga que para hablar de la educación del siglo XIX hay que saber cómo era la educación del siglo XIX. Me temo que hay personas que hablan y no se han tomado la molestia de leer un poco sobre el tema. Recomiendo leer algunos de los muchos artículos de Luis Bello de su extraordinario trabajo "Viaje por las escuelas de España" de los años veinte del siglo XX...por ir atando cabos.
Yo paso ya del medio siglo de vida y si echo la vista atrás, a mis vivencias como alumno, sencillamente alucino. Recuerdo lo que me contaban los compañeros y compañeras cuando empecé a trabajar hace veinticinco años, y me resulta chocante esa afirmación demoledora.
Que si los alumnos y alumnas se sientan igual, que si la pizarra y la tiza...En fin, tópicos que funcionan bien por eso, porque conectan muy fácilmente con algo oído ya demasiadas veces. Llueve sobre mojado. Pero es sencillamente falso. También nos sentamos mirando para adelante en nuestros coches, como hace cien años...
Mi tercera crítica es muy elemental. Se suele generalizar y tirar por tierra todo el sistema educativo. No se reconoce la diversidad del sistema educativo español, lo mucho que puede tener de bueno, las grandes diferencias que puede haber incluso en un mismo colegio. A veces se reconoce el esfuerzo del profesorado para, a continuación, iniciar la crítica destructiva y basada en opiniones y generalizaciones sin fundamento.
La cuarta tiene que ver con los interlocutores. Es posible escuchar a estos expertos hablar de las evidencias científicas, del respaldo de la comunidad científica internacional, en torno a sus planteamientos y que incluso se encuentren sentados en la misma mesa autoridades de ese supuesto nefasto sistema educativo que se quiere cambiar. Parecería lógico que hablaran primero entre ellos, que los expertos plantearan sus mejoras, sus avances, sus rompedoras propuestas a los políticos y gobernantes. No tiene mucho sentido que un prestigioso investigador se siente con políticos y responsables y lance sus ideas a un público que quizás no tenga ningún poder de decisión.
Y por último, cuando lees, escuchas y piensas te asalta otra duda. Estas personas que parecen tener la solución para todos los males de un sistema educativo anclado en el siglo XIX ¿se habrán puesto de acuerdo entre ellos para ver cómo se pueden compaginar o coordinar sus propuestas?
Sigo pensando, con todo respeto, que hay mucha literatura educativa y que como tal debe ser tomada. Sigo recomendando la lectura del libro del fallecido profesor Esteve "La tercera revolución educativa" para poder entender lo que está ocurriendo. Desde luego todo esto no significa que no piense que hace falta una nueva y buena ley de educación tan consensuada como sea posible y dotada de todo lo necesario. Y tampoco significa que no haya mucho que mejorar y que nuestro sistema educativo sea tan criticable como sea necesario. Desde luego en el siglo XIX la inmensa mayoría de alumnos y alumnas apenas pisaban la escuela, por poner un ejemplo.