martes, 27 de abril de 2021

¡Demasiado revuelo por unos anónimos y una navaja!

 Sí, definitivamente, y sin paliativos, el que estas palabras escribe, está totalmente en contra de cualquier tipo de violencia y de amenazas. Sin embargo no entiendo qué tipo de políticos prefieren hablar de algo tan, lamentablemente, cotidiano, como unas amenazas por carta, anónimas, en lugar de ceñirse a sus obligaciones presentes y, sobre todo, futuras. Ya se ha dicho hasta la saciedad quiénes eran los culpables, e incluso, los responsables: determinado partido político al que se identifica con el fascismo. No había pruebas pero se insinuaba o afirmaba abiertamente que ese grupo estaba detrás. 

Cuando se descubre que uno de esos envíos tan desafortunados e improcedentes provienen de una persona con problemas mentales, se argumenta que en realidad son el fruto de unas semillas previamente plantadas. Curiosa explicación de esa actitud delictiva. Ya se ha trazado la trayectoria completa, la genealogía, de unas formas concretas de hacer política...

¿No será que, a falta de argumentos sólidos, de un discurso bien elaborado con datos fiables, creíbles y proyectos, se recurre a estas estrategias de distracción? ¿No es añadir más leña al fuego? ¿No se producen, a diario, amenazas, por desgracia? 

A mí, sin ir más lejos, el verano pasado, un agricultor de Villarrubia de los Ojos me amenazó con un tractor, arremetiendo a toda velocidad contra mí, dentro de una finca de mi propiedad, frenando de golpe y quedándose a escasos cinco centímetros de mi cuerpo. La Guardia Civil, es decir, un cabo y un guardia, cuando llegaron, no me hicieron ni caso. Lo peor es que la jueza de Daimiel, tampoco. Archivó mi denuncia. Eso es más grave que el envío de una navaja con sangre en una carta. Pero, me alejo un poco en el tiempo. En Navas de Estena tirotearon la casa del alcalde, de noche, mientras dormía con su familia. No pasó nada. Claro, era de Izquierda Unida. Hace poco le prendieron fuego a los exteriores de la casa rural que tiene...Tampoco pasa nada.

Como decía, amenazas, por desgracia, se producen a diario. Hay quiénes tienen una seguridad extraordinaria, de manera que no parece que haya que darle tanta importancia. ¿Lo estoy justificando o legitimando? De ninguna manera. ¿Lo estoy normalizando? Falso.

Contaré otro caso. Acaban los procesos selectivos para el acceso al Cuerpo de Maestros. A algunos miembros de un tribunal les llega una carta sin remitente. Son amenazas de muerte. Les dicen que, lógicamente, tienen sus direcciones. A una de las profesoras, embarazada de casi ocho meses, le dicen que le van a pegar una patada en la barriga para que aborte. A otro, que lo van a matar...Nada, no pasa nada. El entonces delegado provincial en funciones, concretamente, el secretario general, no hace nada. Casi se podría decir que ni se inmutó. Se interpusieron denuncias. Nada. Se sabía quién había sido pero...

Yo creo que habría que serenarse, respirar profundo, pensar en lo que verdaderamente importa a las personas para estos cuatro años y dejar de insultarse y descalificarse unos a otros.

Y, por supuesto, investíguese y persígase a los culpables y a los responsables, pero que haya un juicio justo y no un aluvión de acusaciones en falso y de justificaciones sin sentido.

Y, como decía al principio ¿cómo no voy a empatizar con las personas que han sufrido amenazas, si las he sufrido en mis carnes? 

Por último, sería curioso que los políticos hablaran abiertamente de este oscuro tema de las amenazas. Los políticos y quiénes no lo son. Podrían hablar los policías, los jueces y todas las personas, hombres y mujeres que las vienen sufriendo, más o menos en silencio. Quizás entonces merecería la pena que los ministros y ministras y la clase política y judicial hablaran en voz alta y clara, preferiblemente, en período no electoral.

Se cazan más moscas con miel que con hiel, dice un refrán español.

 Se cazan más moscas con miel que con hiel, dice un refrán español. Pienso que es aplicable a lo que está pasando en la política española, en particular en lo concerniente a las elecciones municipales de la Comunidad de Madrid. 

El uso de palabras tan fuertes como "odio", "delito" y similares no está, a mi modesto entender, justificado y puede suponer que se generen efectos negativos añadidos.

La instalación de unos carteles de grandes dimensiones sobre el supuesto coste del mantenimiento de los llamados "menas", menores no acompañados, y la retahíla de críticas, comentarios y acusaciones de todo tipo van en esa dirección. No me parece adecuada dicha forma de hacer política pero tampoco el enfoque y las maneras de rebatirla.


viernes, 23 de abril de 2021

La maillotización, una moda que se está implantando rápidamente...

 La maillotización, vaya palabro, podría ser definida como la utilización de prendas de vestir elásticas, muy ceñidas al cuerpo, especialmente como pantalones. Parece ser que se ha extendido mucho su uso en los últimos años, coincidiendo con un período económico de crisis económica y laboral y de proliferación del deporte también entre las mujeres.

De un tiempo a esta parte, al salir una tarde de paseo, a trabajar, a pasear al perro (otra moda generalizada bastante reciente), de compras o a tomar algo, lo que podemos ver es a un número creciente de hombres y mujeres que van y vienen con esos atuendos, supongo que deportivos. ¿Qué tienen de particular? Pues nada, que son sintéticos, que son elásticos, que se ajustan al cuerpo de manera muy precisa, que predominan los negros con coloraciones bastante llamativas, con aspecto brillante...y nada más.

Al tacto son suaves, como deslizantes. Parece que son cómodos, ligeros, agradables de llevar...Personalmente no les encuentro ningún atractivo pero, lógicamente, nada tengo que objetar. 

lunes, 11 de enero de 2021

"La mili se está poniendo imposible, no va a haber quién vaya", curiosa expresión de los años cuarenta y cincuenta.

 Corrían los años de la posguerra. El Servicio Militar Obligatorio suponía entre dos y tres años de permanencia en los ejércitos españoles. Había quiénes, con mucho humor, decían "la mili se está poniendo imposible, no va a haber quién vaya".

Es curioso que durante tanto tiempo se dijera que la mili eran las vacaciones de los pobres. Lo cierto es que los soldados que habían estado en la guerra y, al finalizar, tuvieron que hacer la mili, no se reían mucho con este chiste, basado en lo que se decía sobre el servicio doméstico.

sábado, 9 de enero de 2021

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 5: "Ojo pocho", con todo respeto.

 Era el año 1973, aproximadamente. Yo era un niño de unos once años. Lo digo así, con cierta duda, porque no me acuerdo bien, podría tener un año más. Estaba en un internado de los padres escolapios, el "San Fernando" (1) , de Madrid. Aquel colegio era impresionante en todos los aspectos. 

Cuando conté, hace ya una década, a mis alumnas y alumnos de sexto de Primaria, que yo había estado interno me miraron con cara de compasión y gran asombro,  expresándome poco menos que sus condolencias y temores. Por aquellas fechas había una serie de televisión que hacía furor, y de la que no soporté más de cinco minutos. Esos chicos y chicas pensaban que un internado era algo tenebroso, lleno de peligros y desgracias, incluyendo los asesinatos y cosas por el estilo. Aunque no dediqué mucho tiempo a aclarar algunos conceptos históricos sí recuerdo que intenté hacerles ver que, en aquella época de la que hablo, los internados no se parecían absolutamente (se podría decir, enfatizando y marcando mucho las sílabas"ab-so-lu-ta-men-te") nada a lo que se presentaba en el programa mencionado.

Como decía, aquel colegio era extraordinariamente bueno y todavía hoy, cuarenta y tantos años después, como alumno y como profesional de la Educación, sigo pensando que fue una gran suerte haber estado allí tres años de mi vida. Fue duro, pero mereció la pena. 

Hoy he recordado una anécdota que me ha hecho reír como hacía tiempo. Quiero dejar dicho que lo que cuento es totalmente real y que no hay lo más mínimo de maldad, desprecio, burla o humillación en mis palabras.

Lo cierto es que, entre las personas que vivían en el colegio, además de los más de 250 alumnos internos y la comunidad de padres escolapios, había un señor que en aquellos tiempos nos parecía muy mayor. Yo diría que estaba muy cerca de los noventa, pero aclaro que los ojos de un niño no son los más adecuados para "calibrar" o estimar la edad de los adultos. Lo cierto es que estaba jubilado y vivía allí, supongo que como antiguo fiel empleado. Solía vestir con un mono azul, arrastrar un poco los pies, que soportaban ya un cuerpo grueso y un tanto temblón. Además, usaba gafas y al menos un ojo lo tenía algo dañado. Era como si el párpado inferior estuviera caído mostrando un color rojizo. Uno de mis mejores amigos, rápidamente, lo bautizó con el expresivo nombre de "Ojo pocho". Y entre nuestro grupillo así se quedó el buen hombre. Nos saludaba, lo saludábamos pero, a solas, hablábamos de él con ese apodo que no tenía malicia alguna.

Un buen día me dijo que qué pasaba con las venticinco pesetas. Creo que no le supe contestar. Y ya, cada vez que me veía, me decía algo al respecto, sin que yo intuyera siquiera el significado. Un día le dije que quizás me confundiera con otra persona. Pero un poco después me dijo que yo no le había devuelto dicha suma. Me sorprendió mucho porque yo ya era para él "el de las veinticinco pesetas", sin haberlo sabido hasta ese momento. Le pedí que me lo explicara y era muy sencillo. Me aclaró que me había dejado veinticinco pesetas y que yo no se las había devuelto. 

Lo cierto es que nunca le pedí dinero prestado ni me lo ofreció. En el internado, además del dinerillo que pudiéramos tener de la última vez que hubiéramos ido a nuestra casa, o de haber recibido la visita de nuestros padres o familiares, solíamos disponer de una cantidad que nos custodiaba uno de los padres (¿seminarista en algún caso?) que estaban como responsables de nuestra sección (o dormitorio)(2). Así, podías tener, por ejemplo, quinientas pesetas, que le habían dado nuestros padres o nosotros mismos. Cuando te hacía falta, ibas a su habitación, hacías cola, y le pedías al padre Javier, lo que te hiciera falta.

Este señor me confundía y siguió diciéndome siempre, como saludo "el de las veinticinco pesetas". Y yo, con mi hermano, he mantenido esa peculiar forma de autodenominarme o de hacer mención a otras personas o situaciones un tanto indeferenciadas, más como saludo, como simple interjección, con función fática o de contactoentre nosotros. Con el tiempo, y de forma inconsciente, fuímos aumentando la cantidad. Así, podíamos decir. ¡hola, el de las cien pesetas!

En aquellos tiempos, el metro de Madrid, que cogíamos solos, costaba tres pesetas. Una caña de cerveza, seis o siete, un bocadillo de calamares, en el mítico y emblemático bar de los calamares de la calle ¿Gaztambide?, nueve. Allí, a regañadientes, nos obligaban a ir los mayores, a comprarles un bocadillo, cuando les apetecía. Los mayores eran los alumnos de COU o de tercerro de bachiller. ¡Gigantes para nosotros¡ Lo bueno era que alguno, generoso, nos daba una propina o nos decía que nos tomáramos otro. Así que, pronto, empezamos a ir cuando nos apetecía y disponíamos de dinero. Ese bar era, entre otras cosas, un punto estratégico al que acudían muchos legionarios, personajes también de los más curiosos que veíamos por el centro de Madrid en esos años. Altos, fuertes, descamisados, barbudos, con hambre y sed y metidos en sus propias burbujas, como casi todo el mundo. Alguna vez alguno nos saludaba, pero eran las menos veces.

No sé si ya en los últimos meses de mi estancia en aquel internado, ya con trece años, dejó aquel hombre, del que no recuerdo su nombre, de llamarme "el de las veinticinco pesetas". Por allí estaban, además, "el Dálmata", los cocineros, las señoras de la limpieza y del comedor, -especialmente la señora Isabel, con su paciencia y bondad natural-, y algunos más.

Fueron años muy intensos de los que podría contar muchas historias. Algunas divertidas o curiosas, otras, atroces, otras, cargadas de significación, educativa o sociológicamente. Por el momento me quedo con ese mote tan ocurrente y descriptivo que sólo usábamos Fernando, José Juan, Manolo, Jacinto, Gonzalo y algunos más (3).

Recuerdo, por ejemplo, el día que asesinaron a Carrero Blanco, un 20 de diciembre de 1973, nada más y nada menos que el presidente del gobierno de España. O cuando paseó, en coche, por Madrid, el presidente de Estados Unidos, Gerald Ford. Y cuando se produjo un impresionante socavón en las calles de Andrés Mellado y Joaquín María López y la fotografía fue la portada del ABC. O cómo había colas interminables en un cine muy cercano al colegio, en la calle Andrés Mellado, sobre todo de jóvenes melenudos y barbudos y chicas con minifalda, con aspecto de "jipis"(hippies), para ver la película "Tocata y fuga de Lolita". Por mi colegio pasaron, entre otros, Félix Rodríguez de la Fuente, Pelé y Kiko Ledgard, padre de varios alumnos, de los muchos hijos que tenía. Allí conocí a gente maravillosa y aprendí mucho en todos los sentidos. Los padres escolapios y el profesorado eran, sencillamente, extraordinarios. Del señor que me llamaba "el de las veinticinco pesetas" guardo también un recuerdo entrañable.

El año 1974 o 1975 supimos que los escolapios habían vendido el colegio y estaban contruyendo otro, muy moderno, en Pozuelo de Alarcón. Allí ya no habría internado. Los tiempos estaban cambiando. Hubo algunas protestas y se hizo una presentación oficial, que apareció en la prensa. Se mostró la maqueta del nuevo proyecto. Los últimos días del curso algunos padres del colegio de Getafe estuvieron allí eligiendo los muebles que se llevarían. Estaba previsto demoler el edificio pero al final no fue posible.

Los internos, algunos, fuímos a Getafe y otros al Calasancio. Visitamos varias veces el lugar en el que estaba nuestro colegio. Hubo ocasiones en las que quedábamos unos antiguos compañeros y recorríamos esas cuatro calles, con una mezcla de emoción y, en algún caso, de cierto dolor.


Mis primeras fotografías en un "fotomatón". No las pude entregar porque me parecía que, con esa cara, muerto de risa, no procedía. Ahora me alegro mucho de tenerlas. Son de septiembre u octubre de 1972.

Mural realizado en 1973, cuando estaba en quinto de E.G.B. El tema era uno de mis favoritos, con diferencia...y lo sigue siendo.


(1) El "San Fernando" se encontraba en el barrio de Argüelles y se encontraba entre las calles Donoso Cortés nº 80, Andrés Mellado, Joaquín María López y Gaztambide. Su historia se puede leer en este enlace, correspondiente al llamado "cuarta época".

(2) Había tres secciones, la de los mayores, en la cuarta planta. La nuestra, en la quinta planta, y la de los pequeños, en la sexta planta. 

(3) No escribo apellidos ya que hace muchos años desde que no tengo contacto con ellos.

jueves, 7 de enero de 2021

"Padre no peca", dicho que no conoce el vicepresidente del gobierno de España, Pablo Iglesias Turrión.

      Hoy, 7 de enero de 2021, jueves, el vicepresidente del gobierno de España, Pablo Iglesias Turrión, ha dicho lo que debemos opinar, si no queremos ser tachados de "cómplices de la ultraderecha". Parece ser que si se compara lo ocurrido ayer en el Capitolio, en Estados Unidos, con las movilizaciones llamadas "Rodea el Congreso" o las del parlamento catalán se está haciendo algo indebido y reprobable. Me recuerda a ese dicho que no conoce, o no se aplica, Pablo Iglesias: "Padre no peca".

Yo pensaba que la Libertad era muy importante para la gente que se autocalifica de izquierdista y progresista. Y dentro de ese concepto tan amplio creo que se incluyen la libertad de expresión, el juicio crítico y hasta la autocrítica.

Parece que las cosas se están poniendo muy feas. Ya el gobierno nos dice lo que debemos opinar y expresar. Y hay muchas personas que tampoco admiten ni las diferencias ni las opiniones contrarias. Una pena y un verdadero peligro. ¿Hay un proceso creciente de polarización, radicalización y crispación también en nuestra sociedad? Yo creo que sí.

sábado, 2 de enero de 2021

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 4: Los despachos de vino.

 Cuando yo era pequeño, en mi pueblo, había varios despachos de vino. Eran establecimientos con una disposición de mobiliario y decoración prácticamente nula. Se vendía vino a granel y, en algunos, se podía beber allí. Lo que más abundaba y se vendía era vino blanco en rama, es decir, del año. El precio era extraordinariamente bajo. Si no recuerdo mal, también había otras bebidas, tipo licor, pero tendría que preguntar a algunas personas mayores.

Justo enfrente de mi casa, unos metros más abajo, había uno, el de Rafael Villegas (aunque quizás fuera de su esposa, Mari Paz Díaz. Había otro cerca, el del Espartero. 

Lo que mejor recuerdo era ese olor tan fuerte a vino, tan característico. El término "despacho" se usaba bastante, así como "despachar" o "espachar" /ehpachar/. Era típico llegar a una tienda u otros establecimientos y decir, para que salieran a atenderte: ¡a ehpachar!

Estoy hablando de los últimos años sesenta del siglo XX y los primeros setenta.

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 3: Timidez hasta en los exámenes de Matemáticas.

Yo era muy tímido. No me he considerado nunca un chico listo, como se solía decir. Y no era, ni el primero (ni en segundo, tercero, cuarto...) de mi clase -nunca lo he sido-, ni muy estudioso, ni lo que se suele denominar "empollón". Cuando llegué al internado de Madrid, el Real Colegio de san Fernando de los padres escolapios, esa timidez se vió multiplicada considerablemente. Me sentía diferente en todo, y, especialmente, en mi forma de hablar. Me daba corte y mis compañeros de clase, unos cuarenta y siete o cuarenta y ocho, me miraban con sorpresa. Alguno me decía que yo tenía acento andaluz. Era nuevo y, salvo otro alumno de mi pueblo un poco mayor que yo, Pedro (1), de Villarrubia de los Ojos, yo no conocía a nadie en aquel centro de unos dos mil alumnos.
Cuando empezamos las clases, aquel 19 de septiembre de 1972, mi sensación era de extraordianria soledad. Yo no quería, bajo ningún concepto, sobresalir ni destacar. En unos exámenes de Matemáticas hice unos ejercicios complicados con lo que llamábamos "quebrados", es decir, fracciones. Cuando ya los tenía, me parecía que era todo demasiado complicado y los borré. Mi profesor, el muy buen profesor don Víctor, detectó algo extraño. En la segunda ocasión, sencillamente, ya no  quise resolver las mismas operaciones, por esa timidez atroz. Así, podría contar otras anécdotas de mi vida. Lo cierto es que lo fui superando, espero, poco a poco. Ahora, cuando lo recuerdo, me sorprendo enormemente.
Después, como maestro, a veces he detectado algunas situaciones parecidas y he intentado darles el tratamiento adecuado.
(1) No aporto sus apellidos ya que hace muchos años que no lo veo y no quiero hacerlo, sin su consentimiento.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud, 2: Un rayito de luz de la Inmaculada.

 Yo estaba interno. Tenía diez años. La primera noche me costó mucho trabajo dormirme. Me asombró y alegró comprobar como, ya con las luces apagadas, a las once de la noche, de aquel inolvidable 17 de septiembre de 1972, un rayito de luz que partía de la corona de la Virgen Inmaculada que lucía en el centro del dormitorio. Pensé que cuando se lo contara a mi madre le encantaría. Lo cierto es que cada noche, antes de dormir, ya apagados los tubos fluorescentes, miraba a la Virgen y me sentía protegido e iluminado por esa lucecilla que, se antojaba, estaba dirigido a mí. Mis oraciones y a dormir.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud. Los bocadillos de tortilla con cebolla de Grao.

 Han pasado casi cincuenta años. Quizás este breve relato no se entienda por nadie o, quizás, por muy muy pocas personas. Pero me da un poco igual. Yo siento la necesidad de contarlo. Hoy, en el cine, de pronto me he acordado de una anécdota de mi infancia. Yo tenía diez años. Era uno de los más de doscientos alumnos internos de un colegio escolapio de Madrid. Los lunes tenían una mezcla de duros y reconfortantes. No sé si lo sabré expresar en su justa dimensión y con la profundidad que suponía para mí. El lunes era la vuelta a la rutina, a la normalidad muy entrecomillable. Es decir, a la normalidad dentro de toda una excepcionalidad que nos había sobrevenido de una forma un tanto repentina. El lunes era otra vez el madrugón con esa música que se me clavaba y me hacía sentir mi soledad más profundamente que en ningún otro momento. Todavía hoy, al pensar en aquellos momentos me emociono y afloran las lágrimas, que consigo contener, como entonces.

La música que más me dolía era la del cóndor pasa, pero no estoy seguro del todo. Quizás fuera una sintonía radiofónica del momento. Era 1972. Lo cierto es que había algo de alivio también porque suponía una semana menos, porque veíamos a nuestros compañeros de clase y a  nuestros profesores. Además, volvíamos a vera los internos que se habían ido de fin de semana. Era también un sentimiento poliédrico y contradictorio. Pero bueno, el recreo era ya el momento estelar. Allí apenas si recuerdo a un interno que se iba casi todos los fines de semana. Era del norte y tenía a algún familiar en el extranjero. Aparecía con un bocadillo de tortilla de patatas impresionante. Era sencillamente espectacular. Grande, jugoso y con un grosor nada común. Alguna vez me lo dió a probar. Para mí fue una experiencia confusa. A pesar de mi apetito y mis muchas ganas aquella tortilla era diferente a la que yo había probado. Tenía un sabor que me resultaba muy raro, casi como picante, pero no era eso. Me dijeron que era la cebolla. Para mí, con esa edad, algo incomprensible. ¿Existían bocadillos de tortilla de patata con cebolla? Evidentemente la respuesta era afirmativa, ante mi confusión. Grao se comía su bocadillo cada lunes como si fuera un trofeo que otros no habíamos conseguido. A veces compartía un bocao, pero poco más. A mí, ese sabor, me disgustaba. Años más tarde, cuando empecé a cogerle el gustillo a esa forma de hacer la tortilla, me venía a la cabeza aquellos tiempos mágicos, preciosos y atroces. Después empecé a cocinar y la cebolla ya estaba presente en casi todas mis comidas. Hice tortillas casi por devoción. Las hice de todos los tamaños, grosores y sabores. Las hice como peculiar forma de despedir el año escolar cada mes de diciembre, con mi alumnado y mis compañeros y compañeras de colegio.

Cada cierto tiempo recuerdo aquellos impresionates bocadillos de Grao, un chico que se iba casi todos los fines de semana.

Tortillas de patata sin cebolla hechas en un campamento de verano.


lunes, 23 de noviembre de 2020

Relatillos de espinas y guiños, 2: una tarde feliz.

 Luce un sol precioso y la temperatura ha subido hasta los quince grados. Desde el grado casi gélido de esta mañana el cambio hace que nos sintamos a gusto al sol. Las siembras ya han nacido y las aceitunas, verdes, y las bellotas, alegran las ramas. Una garcilla bueyera, muy muy cerca del camino, se ha asociado a dos caballos, en un pequeño vallado, pero no espera a que apriete el disparador de mi cámara. No importa. ¡Qué ojazos!¡Qué color blanco tan precioso! La hemos visto muy bien, a escasos dos metros de nuestro coche, antes de salir volando.

Un pequeño paseo, la cálida luz del rápido atardecer, la vida que sigue apareciendo y desapareciendo...Un tractor pasa el rulo (rodillo enorme) sobre la recién sembrada tierra negra, en las inmediaciones del volcán de la Arzollosa. Se ven algunos grupillos o parejas paseando, con sus mascarillas. En un charco también bulle esa fauna tan poco conocida. Algunos mamíferos y aves han firmado en el suelo, atestiguando su presencia. Se cruza una urraca, que carraspea detrás de un chaparro. Allí, un tordo, a lo lejos, una rapaz mediana o grande. Nosotros, volvemos a los quehaceres, después de un agradable paseo, en esta tarde feliz.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Relatillos de espinas y guiños, 1. ¿A qué hora comían los señoritos?

 Hace ya más de treinta años. Son las tres del medio día. Un joven llega al bar de costumbre. Ha quedado con sus amigos para salir a dar una vuelta al campo. Casi seguro que irán a ver pájaros, sin desdeñar cualquier otro ser vivo, material inerte, paisaje, fenómeno natural o pieza del patrimono. Allí hay todavía algunos conocidos y amigos que están terminando ya las cañas. 

Uno de ellos, que ya se iba, dice:

-Me voy a comer, que ya es hora. Bueno, los señoritos es que coméis a las tres, es verdad, oye, tenéis esa costumbre. El recién llegado se queda un poco sorprendido y sólo añade:

-Yo ya he comido, vengo a tomer café.

Un tercero, quitando hierro a la embarazosa y torpe situación creada, cambia de tema. Pero el joven que ya se iba vuelve a terciar con alguna tontería improcedente. Recibe una respuesta bastante precisa por parte de su compañero de cañas.

-Bueno, a veces, cuando hablamos, demostramos que nos falta un hervor, o que ya estamos en nuestro punto.

Un rato más tarde, ya sin la presencia de tan agudo comentarista, calificador y clasificador de personas y conductas, alguien añade:

-Lo de las horas de comer, en realidad, tiene mucho que ver con los trabajos. Sin ir más lejos, el camarero que nos está sirviendo debe estar deseando de tener un rato libre para poder comer, en la cocina, con un ojo puesto en la barra, como todos los días. Los albañiles comen a la una, aquí en el pueblo, y vuelven a las tres al corte. Los de los bancos y los funcionarios, cuando salen, a las tres y pico...

Ignominia y mentiras del presidente de la Diputación Provincial de Ciudad Real, José Manuel Caballero.

  Seré breve, como requiere la situación. Las palabras del presidente de la Diputación Provincial de Ciudad Real, José Manuel Caballero con motivo de la instalación de una placa con los nombres y apellidos de los fusilados en la posguerra en el cementerio de Piedrabuena, Ciudad Real, son, sencillamente, ignominiosas y, sobre todo, falsas. 

Siento verdadera vergüenza de lo que dijo y espero que pueda rectificar. Por cierto, es justo lo que nos hacía falta, en plena pandemia, ¿esas son las prioridades del PSOE en momentos tan difíciles?

No merece la pena entrar en detalles, ante la burda mentira. Pienso, sobre todo, en las familias de los asesinados en 1936, cuya memoria se quiere borrar y hasta prohibir y perseguir, y cómo con la nueva ley que prepara el gobierno, con la curiosa denominación de "Memoria Democrática" todo será precisamente eso, una gigantesca mentira.


Pintada en Ciudad Real, hace unos años. No me extrañaría que por publicar esta imagen me puedan denunciar, atacar, o procesar.

jueves, 1 de octubre de 2020

Rufián y sus provocaciones.

 Rufián es un político catalán acostumbrado a decir frases cortas, sorprendentes, contundentes cuya única finalidad parece ser la provocación y el mantenimiento en tan preeminente lugar cuanto más tiempo mejor. A medio camino entre el insulto, la injuria, la falacia y la burda exageración, suele prepararse las puestas en escena con fotografías y otros materiales. Juega a una pseudo pedagogía histórico-social en la que lleva al límite sus argumentos. Es como aquello que decía el ministro comunista en el PSOE, Jorge Semprún, sobre los bolcheviques de salón. Bravuconadas que esconden realidades verdaderamente penosas. Interpretaciones variopintas y ultraforzadas, aspavientos verbales con aplomo simplón. Pero nunca dice nada de lo suyo, de los suyos, de la trágica y negra historia que arrastra desde hace decenas de años su ideología y la curiosa colección de siglas, partidos, coaliciones, movimientos, facciones y comités. Esa historia relativamente reciente en la que los comunistas, entre ellos, no es que se llevaran a matar, en el exilio, es que, literalmente, se mataban unos a otros, porque no identificaban, parece ser, al enemigo, ese de la foto mostrada. Pensarlo fríamente es aterrador. Pero nunca nos lo escenificará Rufián y quizás pase a ser delito sólo decirlo.

Mostrar una foto de Franco saludando a un niño, el entonces infante de España, es muy ocurrente. Es política destilada muy práctica para mejorar la situación tan difícil en la que nos encontramos. Aporta mucho a la convivencia, a la relajación de las tensiones, a la solución de los muchos problemas actuales. Ya se sabe, que el rey Felipe VI diera la mano a Franco, con diez o doce años, es sinónimo de militar en el partido político Vox, identificado con los peores males de España, a pesar de su corta historia. 

Me trae a la memoria una polémica de hace muchos años en la que el entonces presidente del gobierno de España, Felipe González Márquez, apareció fotografiado con Gadafi (creo recordar). La oposición utilizó esa imagen como en otras ocasiones se ha hecho con otras fotografías o datos pero...¿habría sido de otra manera de haber tenido otro presidente de gobierno?

Los detractores de la monarquía está claro que están aprovechando estos momentos tan duros para sacar partido. Ven una oportunidad de debilidad, y atacan. Sin embargo, olvidan que en realidad es una simple cuestión aritmética. Y, detrás de esos apabullantes números, hay muchos argumentos de peso. Uno de ellos es que mientras haya políticos con tan bajo nivel que defienden una república la monarquía seguirá fortaleciéndose en España. Incluso con la pretendida Ley de Memoria Democrática no conseguirán sus objetivos, salvo que elijan otros caminos, parece ser, desconocidos. 

Lo que aprendimos hace muchos años es que el cambio de modelo institucional no merece ni una gota de sangre, ni la crispación, la confrontación, el insulto y la mentira. Y es que hay un refrán español que dice que se cazan más moscas con miel que con hiel. Y Rufián, Iglesias, Torra y compañía, no lo saben. Lo peor, es que no lo quieren saber porque supondría que se les caería el chiriguito y tendrían que volver a sus correspondientes vidas.

Joaquín Torra y los huídos...

 Es curioso que hace unos días el ex-presidente de la Generalidad de Cataluña, Joaquín Torra, mencionara al rey emérito, Juan Carlos I de Borbón como huído y sin embargo olvidara decir que él precisamente ha ejercido las funciones porque su antecesor, Puigdemont, escapó rápidamente de la Justicia, parece ser que metido en el maletero. Y algo muy parecido hicieron otros tantos cargos públicos catalanes. Sin embargo, si ya es suficientemente aclaratorio su olvido, volvió a equivocarse ya que el rey no ha huido sino que, ejerciendo el derecho que tiene, viajó libremente al extranjero. 

Pero más me viene sorprendiendo que durante estos tensos meses haya habido tantas críticas y falsedades sobre este acto, exento por el momento de trascendencia política. Pero es más, es que los que critican semejante acción casi con seguridad, habrían pedido que el rey se exiliara, de no haber optado por esa salida. Y desde luego, faltan a la verdad al expresarse en los términos en los que lo hacen.

El olvidadizo Torra ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio. El sustituto de un fugado critica la salida legal del rey emérito.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Sobre el proyecto de ley de Memoria Democrática.

Antesdeayer pude leer el comunicado oficial del gobierno de España sobre el proyecto de Ley de Memoria Democrática. Además, vi algunas noticias en televisión y leí un par de artículos de opinión en prensa conservadora y las propuestas de otro grupo parlamanterio, concretamente Izquierda Unida (en coalición con otro partido).

¡Qué puedo decir! Por un lado, lógicamente, que no he tenido acceso, por el momento, al texto en cuestión. Por otro, que tampoco he leído los argumentos o las opiniones de los defensores de esta futura nueva ley, más allá de lo mencionado.

Desde luego me parece un despropósito de los más grandes que he leído en los años que  llevo prestando atención a la actualidad, es decir, desde mi adolescencia. Así, sólo puedo comparar semejante disparate con algunos proyectos o realidades en materia medioambiental.

Veamos. ¿Es necesaria una nueva ley? ¿Qué razones tiene el gobierno para cambiar la denominación que viene utilizando desde hace años?¿Es el momento adecuado? Y sobre esta pregunta me voy a extender un poco. Estamos en plena crisis socio-sanitaria con una pandemia que amenaza la vida, la salud y la economía. Parece que nos acercamos a otro estado de alarma y la situación económica no puede ser obviada, dada la gravedad de los acontecimientos diarios. Y, en ese escenario, el gobierno se propone ahondar en las diferencias en lugar de hacer lo contrario.

Pero es más ¿qué legitimidad tiene un gobierno sin mayoría absoluta al que le está costando Dios y ayuda (¡perdón, Dios no!, según muchos) sacar adelante los presupuestos generales del Estado, llevando ya mucho tiempo trabajando con los del gobierno anterior...¡que se dice pronto! ¿Es lógico que un gobierno formado por un partido como el PSOE y Unidas Podemos que no fueron los más votados  ni tienen mayoría absoluta pretendan sacar adelante nueva legislación tan poco conciliadora?

Y ya, entrando en materia, parece que los detalles, escasos, que se han aportado por el gobierno revelan una mediocridad cicatera y un deseo más que criticable. Así, sorprende que en un texto legal de este rango -nada menos que una ley- se puedan verter esos graves errores metodológicos y  de concepción desde todos los puntos de vistas, no solo el historiográfico, que ya sería más que suficiente. Todo parece indicar que se trata de un timonazo, pero también de un gran timo, una gran estafa con tintes históricas e ideológicas peligrosísimas.

Si no es así ¿qué sentido tiene fijar una fecha tan exacta (en realidad, cargada de imprecisiones) como el 18 de julio de 1936 como punto de partida de todo lo que se quiere legislar, prohibir, censurar y perseguir? ¿No sería más lógico que se hiciera una declaración oficial en la que se afirmara que nuestro sistema político, legislativo, educativo y judicial condena los golpes de Estado? ¿Qué diferencia hay entre el golpe de Estado organizado por el llamado Pacto de San Sebastián, las otras intentonas o la mismísima mal llamada Revolución de Octubre de 1934 y el de julio de 1936? Quizás fuera el momento de dejar dicho que ni unos ni otros y que la misma II República fue un "alzamiento nacional" según los propios republicanos del momento, en un documento tan "objetivo" como la "Gaceta de Madrid" (equivalente al Boletín Oficial del Estado) ya que se convocaron unos comicios "municipales", repito "municipales" y lo que ocurrió es que se cambió de régimen.

De manera que la elección de la fecha no deja de sorprender y causar estupor. Es sencillamente una arbitrariedad verdaderamente malintencionada y preocupante por cuanto desvela las intenciones de sus autores y autoras.

Y así, suma y sigue. El Valle de los Caídos, los restos mortales del presidente de un partido político encarcelado antes del golpe de Estado y fusilado a los pocos meses por el gobierno republicano, José Antonio Primo de Rivera y un buen número de extrañas actuaciones como la instauración de dos días especiales, el 31 de ocutbre y el 8 de mayo o la curiosísima constitución de una "Comisión Estatal de la Memoria y Reconciliación con el Pueblo Gitano". No soy capaz de comprender de qué va el tema. Me suena, sinceramente, a una aproximación muy peligrosa a medidas totalitarias y que, lejos de mejorar nada, vendrán a radicalizar posturas, aumentar el malestar y crear inquietud.

Así, que por ley se diga lo que es bueno y lo que no, y que se pueda prohibir cualquier idea que se salga de los estrictos raíles del dictado político, no parece precisamente democrático. De manera que da la sensación de que sólo hubo víctimas de un lado y verdugos del otro. Y es más, se da a entender que todos los muertos del lado bueno eran víctimas cuando la realidad es que había de todo. Me explico. No justifico la violencia pero, hablando históriográfica y lo más objetivamente posible, no es lo mismo que se fusilase a un maestro, a un alcalde o a un concejal por sus ideales de izquierdas a que se hiciera con personas que hicieron correr la sangre, como ocurrió en determinados -muchos- casos.

Y, por cierto, si se habla de "democracia" ¿no se está falseando la realidad, el concepto y el término? Venga, vamos a ver si nos aclaramos un poco. Las personas que hoy defienden o defendemos los sistemas democráticos nos referimos a prácticas parecidas, tan mejorebles como pudieran ser, a las actuales. 

Sin embargo en aquellos tiempos de julio de 1936, de antes y de después, ¿quiénes defendían la Democracia? La inmensa mayoría de políticos de izquierdas, no nos engañemos, o, mejor dicho, no nos engañeis, lo que querían, por lo que luchaban era por otra práctica no nombrada y que debería aparecer en una ley que merezca tal nombre. Esas personas, partidos, sindicatos de esos años lo que querían era la instauración de la "Dictadura del Proletariado" y no precisamente una Democracia. Pero estos aspectos tan, tan importantes nunca se dicen, nunca se citan, no se incluyen ni en los libros de texto de nuestro alumnado de Secundaria y de Bachiller. Y el profesorado hace lo que ... ¿puede? ¿quiere?¿le dejan? Desde luego la televisión, la radio, algunos periódicos y un amplio elenco de políticos cumplen perfectamente su cometido de estar hablando siempre de los mismos tópicos y falacias y obviando otros datos esclarecedores.

De manera que, si esa ley llega a buen puerto, en realidad significará que las cosas van muy mal en España y que nuestros políticos en el poder han perdido toda credibilidad, honorabilidad y honradez histórica y democrática. ¿Dónde quedará la libertad de expresión? ¿Dónde el derecho al libre pensamiento?¿Dónde la libertad de conciencia? ¿Será un delito decir estas cosas que digo? ¿Qué me pasará si digo que Azaña era un golpista, por ejemplo? ¿Qué me dirán cuando cuento que en casi todos los pueblos de España, cuando llegó la II República, se cambiaron los nombres de muchas calles para ponerles el nombre de dos militares golpistas convertidos en héroes? ¿Eran héroes por levantarse militarmente contra un gobierno legítimo? Pero claro, todo esto no entra en la nueva ley de Memoria Democrática porque ocurrió unos años antes del 18 de Julio de 1936. 

De cualquier manera, habrá que esperar a leer los textos elaborados y ver cómo evolucionan, si es que lo hacen. Desde luego, las propuestas de Julio Llamazares son, sencillamente, absurdas y humillantes. No sorprende viniendo de una persona que, siendo comunista, nunca dice nada de los suyos...Y habría mucho que decir.

No quiero terminar sin decir que no me considero de ningún partido político ni de ideología política concreta alguna y que respeto el dolor de los descendientes de las víctimas y su deseo de recuperación de sus restos mortales pero, me temo, esta ley no va de eso, sino de otra cosa, controlar a los que no piensan igual y generar una corriente de pretendidos apoyos entre determinados grupos sociales muy poco ideologizados y motivados. Una pena que se hagan las cosas tan mal.



sábado, 27 de junio de 2020

Esa sopa tan común llamada envidia.

La envidia es un sentimiento humano. Desde pequeños aprendemos a reconocerla fuera y dentro. A veces, muchas veces, no da la cara, no se manifiesta, no se ve con facilidad. En dosis muy muy pequeñas, supongo que es no sólo normal sino hasta aconsejable. Pero la verdad es que la envidia existe. Se puede pensar que no, habida cuenta de la escasa atención que se le presta. No se estudia, por ejemplo, con la intensidad y objetividad necesarias. Curioso si lo comparamos con tantas áreas, asignaturas, contenidos, competencias, conceptos o temas. No hay un delito ni una falta que la configure o delimite. ¿Se habla de ella? Creo que mayoritariamente en el ámbito privado pero a veces salta al escenario público. Pero lo cierto es que se ha dicho que la envidia era o es el gran pecado, la gran falta o defecto de los españoles. Y no menos cierto es que se trata de una sopa muy común, de una suerte de charco muy extenso, un lago de profundidad desconocida y de características poco visibles. 
Pero, si se presta atención, antes o después, la envidia aparece, asoma con su forma de lengua bífida, de mirada de reojo, de hacer el vacío, de dar de lado, de ninguneo, de no hacer aprecio, de soltar frescas, o nada frescas, de contar algo al cabo de los años, de soltarlo en un estado de embriaguez, de entusiasmo, de miedo, de nerviosismo o en un simple ataque de sinceridad. A veces la envidia dibuja acciones absurdas, pero se expresa, porque no puede estar siempre oculta, o eso se cree.
Pienso, quizás porque no he leído lo suficiente, que en nuestra Literatura, es decir en la Literatura Española, aparece mucho menos de lo que le correspondería. Dejando de lado esta elucubración sobre algo que desconozco, sí me parece que este importante sentimiento humano es considerado como tabú. Mejor no hablar del tema. Pero lo cierto es que es un verdadero problema para las personas que la sufren, pero también para los que los rodean y, los que, de alguna manera, son el objeto de esa "desviación" de la conducta.
Hay un detalle que puede llamar mucho la atención y es cómo, en ocasiones, puede dar la cara al cabo de  años, de décadas y hasta de muchas décadas. Y, por último, la envidia afecta sorprendentemente incluso a aquellas personas que, de entrada, podría parecer que no tiene lógica que la experimenten. Hay quiénes dicen que es como una especie de vértigo, más acusado cuanto más alto se está. 

sábado, 29 de febrero de 2020

Cuando las formas inadecuadas reflejan el interior.

Una vez una mujer me dijo que no se puede caer bien a todo el mundo y que, en la misma medida, no todo el mundo nos puede o tiene que caer bien. La reflexión se fue haciendo cada vez más concreta, con ejemplos propios y ajenos. Así, surgieron en la conversación los casos de las personas que, dicho de alguna manera, "no saben", es decir, en realidad, por diferentes causas no son capaces de comportarse de una manera, digamos, respetuosa. Por otra parte estaban los que no querían, es decir, las personas que, sabiendo, no se comportan de una forma adecuada. Y la experiencia, el día a día, un mínimo de observación bastan para captar las diferencias. ¿Cómo explicar las grandes diferencias entre unas situaciones y otras de algunas personas y en algunas circunstancias? Así, esas personas que pasan por ser muy simpáticas, muy amables, muy...¿cómo pueden cambiar tanto en segundos?¿cómo se transforman en apenas unos centímetros de distancia? Todo en esta vida parece ser que tiene explicación.
Muchos años más tarde, con motivo del movimiento llamado 15-M un amigo me habló de un concepto que yo no conocía: el atasco o tapón emocional. Me puso algunos ejemplos. Me sirvió para identificar situaciones y vivencias, también propias y ajenas.
Lo cierto es que la híper-actuación y la actitud contraria son buenos indicadores de la realidad. De alguna manera, reflejan el interior, lo dibujan, me atrevería a decir, que con un estilo desgarradoramente hiper-realista.

¡Háztelo mirar!, curiosa expresión enjuiciatoria y ofensiva.

Desde hace un tiempo, no mucho, vengo escuchando la curiosa expresión "¡Háztelo mirar!" con una clara intencionalidad enjuiciatoria. Así, cuando alguien "recomienda" a otra persona que se haga ver determinado supuesto problema, dificultad, defecto, enfermedad, síndrome, carencia...lo que está haciendo es, sencillamente, un juicio de valor muy contundente. La particularidad de la expresión es que se usa para las cuestiones relativas a una cuestionada salud mental. En realidad lo que te dicen con esa aparente inocua expresión es que necesitas la ayuda de un especialista, es decir, un psicólogo o un psiquiatra. Sorprende que la alocución no sea precisamente proferida por facultativos sino por quiénes,  rayando en la falta de respeto y la agresión verbal, dan por sentado esa necesidad. Se podría contestar con alguna fórmula más o menos defensiva, o incluso de similar carga negativa. Desde luego la pregunta del fundamento de la aseveración, de la base, del conocimiento sobre el particular podrían desarticular esa forma nociva de comunicación.
Parece evidente que desde un sentir emocionalmente sano, noble, fiel, respetuoso y educado no procede semejante juicio de valor. El refranero español, tan rico, contiene muchas máximas que podrían servirnos para entender el trasfondo pero también para hipotéticas respuestas.
He hecho una búsqueda rápida en Google y me he encontrado con un breve texto de un canario en el que critica el uso del "háztelo mirar" dado el origen "godo", es decir, peninsular. Penoso, igualmente.

martes, 11 de febrero de 2020

Echar en cara, ¡casi na!

Lo que para algunas personas es algo tan cotidiano que ni reparan en ello para otras supone un verdadero problema. Estoy hablando de esa conducta que denominamos "echar en cara" y que se puede denominar de diferentes maneras, con sus correspondientes matices, tonos, gesticulaciones, caras, situaciones...Así, se puede escuchar: reprochar, afear (la conducta), soltar (normalmente, soltarlo, soltarla), dejar caer, restregar ...
Cuando decía que para algunas personas supone un problema me refiero a que, por un lado, les resulta muy violento que les digan algo negativo pero también al hecho de que, por diferentes causas, les cuesta mucho recurrir a esa forma de comunicación que conlleva un cariz negativo, una suerte de ataque frontal que puede no casar bien con determinadas formas de ser, caracteres, costumbres, entornos, convicciones, deseos y hasta ideologías y creencias.
En el otro extremo, precisamente lo contrario. El reproche, en cualquiera de sus formas, como forma cotidiana de relacionarse. Y entre medias, millones y millones de posibilidades que tienen mucho que ver con factores no percibidos en la mayoría de ocasiones como pueden ser el lugar de procedencia, el carácter personal y/o familiar o el aprendizaje vivido (o sufrido,según se mire).
Lo curioso es que no se suele hablar mucho del tema. No suele aparecer ni en la gran pantalla, ni en la mediana ni en las ahora superabunantes y ubicuas, las pequeñas pequeñas, los móviles. En la radio y la prensa tampoco he topado con demasiadas alusiones, aunque quizás sean dos medios más ricos, en general.
Con el tiempo vamos aprendiendo a defendernos y, en la misma medida, más o menos, a "atacar", que puede ser una forma de ataque.
Una vez una joven, en una reunión familiar, tras varias intervenciones en las que se sucedían preguntas sobre cuestiones un tanto personales dijo algo así como: "yo también sé atacar", que me recuerda a otras formas parecidas como: "lo dejamos así o entramos en detalles...de todos".
En una ocasión, una persona que no había cumplido con su obligación y su compromiso profesional, para defenderse, dijo que no iba a permitir que se le afeara la conducta, y justo después inició su particular "repaso" (otro cuasi sinónimo de "echar en cara") a otros presentes, con la particularidad de que esos sí habían cumplido.
Son tantas las modalidades en pro y en contra que resulta difícil sintetizar. Desde luego es muy de agradecer cuando una persona te dice las cosas en su justo momento, con buenas maneras, delante de las personas justas...sin intención de dañar, ridiculizar o señalar. El respeto, la empatía, la cordialidad, lo que llamamos normalmente "educación" son motivos de aprecio y de agradecimiento. Y, en la otra orilla, ya sabemos lo que hay, y, muchas veces, quién o quiénes...
Decía Alfonso Ussía hace unas semanas en uno de esos artículos de La Razón que, como pimientos de Padrón, insultan o non...que un político reveló que hablaba muchos idiomas pero que, sobre todo, se sabía callar en todos ellos. Quizás sea esa una de las mayores virtudes del ser humano.

Continuará...

Continuará...

domingo, 26 de enero de 2020

Trazabilidad de la maledicencia y el falso testimonio.

Algunas veces me he preguntado por el origen de lo que llamamos maledicencia, falso testimonio u otras realidades semejantes. Hoy, curiosamente, para hablar de algo muy semejante se recurre al inglés. Así, se habla a diario de "fake news" o noticias falsas.
Lo cierto es que he detectado, en algunas ocasiones, la fuente de la que provenían algunas falsedades. En otras, me he quedado muy cerca, con algo parecido a una hipótesis con bastante fundamento. Lo cierto es que en demasiadas ocasiones hablamos como si supiéramos, afirmamos incluso acusaciones graves o sencillamente, faltamos a la verdad.

jueves, 16 de enero de 2020

Sobre el concepto "cerrilismo".

Llevo varios días pensando en el concepto "cerrilismo" y en su adjetivo, poco usado hoy en día, "cerril". 
Cuando yo era pequeño nuestros mayores usaban un vocabulario muy rico y expresivo que, a mi juicio, está desapareciendo o, al menos, escaseando. Otras palabras son usadas en su lugar, muchas veces procedentes del inglés. En mi opinión, en términos generales, es un error y, sobre todo, una pérdida, pero el habla evoluciona y cambia, a pesar de la Lengua. Ayer, sin ir más lejos, escuché al cantante Loquillo en la radio, en RNE, con esa impostación intelectual que le caracteriza, hablar de los "luser" ("loosers", supongo). Me pregunto qué tanto por ciento de los oyentes de ese programa conocen el término y si tiene sentido expresarse así. ¿No lo sabe decir de otra manera, él, que va de...? Da igual, cada uno es cómo es.
Sea como fuere, lo cierto es que la palabra cerril es muy necesaria, desafortunadamente, hoy, en 2020. Tras echar un vistazo al diccionario de María Moliner y al de la Real Academia de 1992, me quedo con ganas de profundizar un poco en el trasfondo del significado. Aún corriendo el riesgo de decir auténticas barbaridades.

Así, cerril viene a significar salvaje, no domesticado, brusco, hosco, y, en particular, que no atiende a razones, obstinación ante la evidencia. Pero, lo curioso es que no se debería utilizar el término para designar por igual a la persona que, por diferentes causas, tiene una serie de carencias, problemas o síndromes con la que no presenta esas características. Es decir, si una persona, por no haber recibido la educación necesaria, o por haberla recibido con una orientación más bien negativa, se comporta cerrilmente, se puede comprender y perdonar. Un hombre o mujer con un trastorno del tipo que sea no es igual que quién aparentemente es muy correcto.
Sin embargo, cuando esa persona cerril no presenta esas carencias y su comportamiento obedece al mal humor, al odio, al desprecio, a la inquina, a la negación de lo evidente -porque no se acepta la crítica, porque no se soporta que nos corrijan, multen, enmienden, lleven la contraria, porque no se admiten las diferencias ideológicas, religiosas, sexuales, raciales, económicas, culturales, sociales, locales o nacionales...-entonces, estamos hablando del verdadero, del genuino, del auténtico cerrilismo. Y ese es el que molesta de verdad, el que duele, el que hiere y del que hay que protegerse, sin llegar nunca a ponerse al mismo nivel, pero sí con energía, con fuerza, con la inteligencia emocional que se disponga, con habilidad y con la capacidad de evitarlo, sobre todo, en el futuro.

Si se piensa con calma, hay grados y no es lo mismo que alguien suelte lo que se suele denominar "una coz", ya de por sí preocupante y hasta peligrosa, sobre todo para las personas con sistemas inmunológico-emocionales por debajo de la media, a vivir todo el desarrollo del paroxismo cerril, que se suele retroalimentar, como algunas tormentas.

Ambientes y atmósferas favorables hay y hasta propicias y generadoras de esas actitudes. Lo que suelo denominar "la politiquilla", o la política de mi baldosa, el egoísmo, la falta de empatía, la envidia, el sentimiento exacerbado de clan o grupo, la mediocridad estructuralizante, la autocomplacencia, el apoyo incondicional, el narcisismo en cualquiera de sus formas, los ambientes, en general, muy cerrados sobre sí mismos...suelen generar esas conductas.
Lo cierto es que el cerrilismo existe y cuando se vive de cerca resulta bastante negativo. Y lo eor que se puede hacer ante una manifestación cerril es reír la gracia. 
El ser capaz de escuchar, de leer, de observar, el estar en disposición siempre de aprender, de descubrir, de sorprendernos, el mantener la curiosidad como una luz que nos guía, son verdaderos antídotos contra el cerrilismo. Por cierto, el alcohol y otras sustancias yo las considero, siguiendo el ejemplo de nuestro ejército, no un atenuante sino un agravante. Un amigo me decía hace poco que él no suele beber pero que cuando lo hace se pone cariñoso, más agradable, simpático, y hasta parlanchín...frente a los que se ponen agresivos, maleducados, faltones y demás...incluyendo esa categoría de la que estoy hablando: el cerrilismo.
Y por último, hay quiénes sacan provecho de esas conductas y las inducen, las propician, y me atrevo a decir, que las cultivan...Desconozco si hay vocablos en español para ellos. Me quedo con la idea de que quien siembra vientos recoge tempestades.

martes, 26 de noviembre de 2019

Bono se sincera, o ataca, en Radio Nacional de España, hoy, 26 de noviembre de 2019, martes.

Voy conduciendo. Lloviznea. Cambio dos o tres veces de emisora. En Radio Nacional de España espero escuchar las llamadas "noticias" pero en ese momento comienza una entrevista al político José Bono Martínez. Como suele hacer, primero empieza a hablar de un tema, sin que se sepa bien dónde quiere llegar, para terminar dando el volantazo e impactar en sus particulares dianas. Así, diserta sobre la escasa soberanía del pueblo, tanto como para que el entrevistador le pregunte que si ha variado su opinión sobre el fenómeno y los participantes en el 15-M. Bono cuenta una anécdota de las suyas en las que asoma su ego, inicialmente camuflado. Arremete contra los "podemitas", contra los jóvenes que le gritaron que no les representaba, contra los policías que, para protegerlo, quisieron llevarlo al edificio que fue sede de la Dirección General de Seguridad pero, ¡lagarto, lagarto! era peor el remedio que la enfermedad, allí estaba Esperanza Aguirre.
Suelta el "ex-tantas cosas" (ex-presidente de Castilla- La Mancha, ex-ministro, ex-presidente del Congreso de los diputados...ex-candidato a secretario general del PSOE y a presidente del gobierno de España...¿ex-buen chico de derechas?) ... que en España no se lee, curiosamente cuando está promocionando su último libro. En realidad es un ataque a los independentistas catalanes. Resuelve la ecuación con un par de citas, cubriéndose de ese halo de intelectualidad y autoridad moral de la que suele hacer gala. Choca esa afirmación viniendo de un político que, durante tantos años, ostentó el poder y que, entre otras cosas, mandó a la imprenta auténticos pestiños auto-laudatorios, por no hablar del ladrillo de sus discursos, que también fue enviado a escasos días de unas elecciones hasta el último rincón de esa región llamada Castilla-La Mancha, incluyendo a colegios públicos de Educación Infantil y Primaria en los que no había, precisamente, buenas bibliotecas escolares, sino todo lo contrario.
Abunda el autor del nuevo libro sobre su experiencia política en el gran poder de los líderes políticos, ensombreciendo así el altísimo respaldo dado por la militancia a la reciente consulta del PSOE sobre el pacto con Unidas-Podemos. Recuerda como ¡Felipe González lo mandó a Castilla-La Mancha!, dando a entender que el secretario general se lo quitó de en medio y lo mandó "a provincias". ¡Qué vergüenza, José Bono! Después añade algo así como que estuvo bien y que, por supuesto prefiere a Felipe González a otros. Pero dicho queda, lo ningunearon enviándolo a una comunidad autónoma como Castilla-La Mancha y, es de suponer que, él, José Bono, miembro del P.S.P. recién integrado en el P.S.O.E, esperaba y ansiaba algo mejor.
En fin, como tantas veces he dicho, nos dibujamos cuando hablamos. Llego a mi destino. Apago la radio. El programa seguía. Siguen cayendo unas gotillas finas de agua.

domingo, 27 de octubre de 2019

Sin los restos de Franco en el Valle de los Caídos...

Sin los restos mortales de Franco en el Valle de los Caídos está claro que todos nuestros problemas se solucionarán en muy breve tiempo. Las deficiencias y carencias en Sanidad, Educación, Servicios Sociales, Justicia, Medio Ambiente, Economía, Trabajo, Infraestructuras...¡Todo! Vivíamos una situación anómala desde hace 44 años que suponía un verdadero lastre para el verdadero desarrollo de España. Ahora ya sí se podrá dotar de personal altamente cualificado a nuestros centros de Salud y hospitales. No llegaremos nunca más a Urgencias y veremos habitáculos colapsados con nueve pacientes ni con los pasillos convertidos en consultas. Ahora en los centros educativos, el profesorado tendrá el número de alumnas y alumnos adecuado, y estarán dotados de medios físicos imprescindibles como calefacción, aire acondicionado, puertas y ventanas que aíslen....mobiliario adecuado, ¡como cualquier ayuntamiento, por ejemplo! El profesorado no tendrá que impartir asignaturas para las que no ha sido preparado ni tendrá que afrontar situaciones límite como viene ocurriendo con total normalidad.
La seguridad ciudadana, incluyendo a los profesionales que velan por ella estará garantizada...y el empleo, ahora sí, será pleno, respetuoso, promotor del bienestar y la felicidad humanas. No habrá paro ni acoso laboral ni explotación, ni picaresca, ni corrupción de ningún tipo.
Las libertades, hasta ahora seriamente comprometidas con la losa ideológica de Francisco Franco enterrado en el Valle de los Caídos, florecerán como magarza en primavera lluviosa. Ya no habrá censura, en ninguna de sus formas, ni se cerrarán nunca más medios de comunicación ni se premiará a los chicos buenos, que miran para otro lado frente al castigo a los díscolos, que llaman a las cosas por su nombre.
Ahora, la palabra Democracia cobrará su verdadera dimensión y su profundidad adecuada, y no el papel epitelial cuatrianual actual. 
Ya sin Franco, Francisco Franco Bahamonde, en el Valle de los Caídos, se acaba la infamia de la que habla el presidente del gobierno de España en funciones, Pedro Sánchez Castejón. Tras cuarenta y cuatro años de infamia -de los que más de la mitad han sido gobernados por presidentes del PSOE- ahora se hace justicia.
Los argumentos son de lo más variopinto pero, desde luego, sorprende que los porcentajes de personas que apoyan o no el traslado son tan elocuentes como para que no los hayamos escuchado hasta el día de autos: sospechoso cuando menos.
Se han dicho tantas falsedades, tantas imprecisiones, tantas tonterías...se han proyectado tantas imágenes fotográficas y documentales, se ha hablado tanto y con tan poco rigor, que todo ha sido un insulto. Ha sido un insulto a la verdad, a la Historia con mayúsculas, a la sensibilidad y a la reconciliación.
Y una cosa no quita la otra. Es cierto que hay personas que tienen sentimientos opuestos, hasta enconados, hacia Franco. Hay gente que manifiesta odio abiertamente o sencillamente, y con todo respeto, dolor. Pero ¿se les alivia ese malestar sabiendo que ahora sus restos están en otro cementerio?¿Son conscientes de que el olvidó casi generalizado en el que se encontraba "la cuestión" se ha activado? ¿Saben que cientos de miles de personas ahora irán a visitarlo, frente al desinterés anterior? ¿Se dan cuenta de cómo sin solucionar nada han empeorado algunas cosas? ¿No se han avivado recuerdos y sentimientos del otro bando?¿Y para qué? Para unos cuantos políticos puedan soltar sus discursos, cargados de demagogia pero, sobre todo, de verdades a medias, de mentiras y de estupideces.
De verdad, con todo el respeto hacia víctimas, hacia personas de ideologías contrarias, de sensibilidades diferentes, lo que ha ocurrido en España es sencillamente absurdo. Nadie se acordaba de Franco y ahora, todo ha cambiado. Se da una vuelta de tuerca más al enfrentamiento, se tensan las relaciones personales, sociales y políticas.
Lo dije hace tiempo por escrito y lo digo ahora, se está abordando nuestro pasado, nuestra Historia, con criterios totalmente equivocados. El colmo lo escuché en un informativo en el que se decía algo así como que se legislará la "apología del Franquismo" y se considerará delito, comparando el concepto con el nazismo. 
No merece la pena comentar, ni si quiera por pobres y penosas, las declaraciones de algunos políticos.
Desde luego la Televisión Española sigue regalándonos los informativos de las tres con imágenes de cadáveres de otras dictaduras, hoy, a medio día 27/10/2019 y con los de la Guerra Civil, víctimas de Yagüe, a propósito del nombre de un pequeño pueblo de Soria, en el de las nueve. Todo un ejemplo de saber hacer, de mesura, de objetividad, de sentido de la oportunidad y de la concordia. ¡Buen periodismo!¡Buena política informativa!
Así que me pregunto, una vez más ¿dónde quedan las libertades consagradas en declaraciones universales y en la propia Constitución Española?
Y esto es lo que trae mover cadáveres...¡que todo apesta!

jueves, 19 de septiembre de 2019

Sobre el llamado fracaso del presidente del gobierno de España en funciones.

En esta tercera semana de septiembre de 2019 hemos sabido, aunque ya lo intuíamos, que se repetirán las elecciones generales, celebradas el 28 de abril de este mismo año. En dos días he escuchado tantas veces la palabra "fracaso", sin haber estado demasiado conectado ni a la televisión ni a la radio que me ha parecido que debía dar mi opinión.
En primer lugar, para mí, la palabra "fracaso" es un tanto conflictiva y la considero tabú. La evito y pienso que se usa demasiado a la ligera, como tantas otras de nuestro rico idioma. Así, siento un verdadero rechazo al pseudo-concepto de "fracaso escolar", por ejemplo y ya he escrito en varias ocasiones sobre la cuestión.
De manera que, al escuchar el mencionado vocablo tan repetidas veces en boca de los adversarios políticos y de algunos analistas políticos lo primero que me vino a la cabeza es que si existía esa coincidencia semántica es que algo no cuadraba. Es decir, los mismos que no se han puesto de acuerdo para que haya un gobierno en España durante estos cuatro meses ahora hablan de "fracaso"... Resulta un tanto chocante, por no decir sospechoso.

Por otra parte, suena a cliché, a tópico, a lugar común, a coletilla, a una especie de "que en paz descanse... y que tanta gloria lleve como descanso deja". Es decir, ¡hablar de "fracaso" en esta coyuntura política es toda una genialidad! ¡Es de una finura, de una profundidad, de una exactitud!¡Puf!¡Qué genialidad!

O dicho de otro modo, ¿qué significa exactamente "fracaso" refiriéndose al presidente del gobierno de España en funciones?¿Que no ha sido capaz de formar gobierno sin contar con mayoría absoluta? ¿Que no ha sido capaz de alcanzar los pactos necesarios? ¡Claro, claro!
Pero, veamos. Parece evidente que la realidad electoral ha cambiado desde hace unos años. Del llamado bipartidismo -que no ha sido real en todos estos años, como se sabe-hemos pasado a un reparto de los votos y de los escaños más fragmentado. Y eso supone, de entrada, mayor complejidad y dificultad. No es lo mismo arreglar un plato roto en tres trozos que en trece, por ejemplo. Y esa es la nueva realidad. Ahora el PSOE y el PP, por el momento, tendrían que ponerse de acuerdo con varios partidos para formar gobierno, y no parece tan sencillo ni manejable.

¿Se puede hablar de fracaso porque el electorado se comporte así? ¿Es un fracaso que no se vote mayoritariamente a un partido o al otro? ¿No será que no creemos en la democracia ni en estas posibilidades que son legales y legítimas? Quizás vivamos un momento sencillamente excepcional o, por el contrario, puede que se trate del pan nuestro de cada día, a partir de ahora.

Ya sabemos el valor que tienen las encuestas, con ese toque final de "cocina" del que se viene hablando. También conocemos el valor de los análisis políticos y de las predicciones. A considerar, por si acaso, el peso inexorable del azar o del no azar, que puede cambiar la situación, a veces, de golpe. Desde luego, lo más seguro ahora mismo es, precisamente, la inseguridad, la impredictibilidad política y electoral.

Pero, volviendo al supuesto fracaso de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, nos podríamos hacer algunas preguntas. Una muy sencilla sería si con estos mimbres se puede hacer un cesto. Yo creo que si se habla de fracaso habrá que reflexionar, ejercer la crítica activa, introspectiva y retrospectiva y, porqué no, mirarnos al espejo. Cada persona que deposita un voto, de entrada, sabe lo que hace. Desde luego si entendemos y asumimos que todas las opciones son válidas, lícitas, legales, legítimas, respetables...no deberíamos luego echarle la culpa a una persona o a un partido. Si se añora el llamado bipartidismo, con algunos flecos o calderilla, por importante y respetable que sea, pues...está claro.

Si lo que se desea es que cambie la legislación electoral parece que eso no va a pasar mañana. En estos cuatro meses ha habido un gobierno en funciones. Se podrá hacer una valoración mejor o peor pero hablar de fracaso supone un reparto proporcional a todos los partidos y a todos los ciudadanos. Yo no considero un fracaso de Pedro Sánchez que haya elecciones. En realidad ese supuesto fracaso no es el fruto del momento, es fruto de temporada, que se ha venido cultivando desde hace ya unos años.
Lo que si parece claro es que se utilizará, más que políticamente, partidístamente, como pelota en cualquier juego, pero con muy poca enjundia. Lo importante sería pensar en el futuro y ver cómo se evita otra repetición electoral.

domingo, 25 de agosto de 2019

Aquella foto de un lince ...

Años setenta del siglo XX. Un internado religioso. Tiempos difíciles. Tiempos de cambios. Transición. Violencia. Miedo. Inseguridades, muchas, por todas partes. Incertidumbres. Esperanzas, también. Sueños, casi infinitos. Muchos, quizás sólo algunos, cimientos, tiemblan. Terrorismo. Atentados. Represión. Crisis, crisis, crisis...Insultos en cascada. Descalificaciones. Mentiras y verdades que tejen el día a día. Luchas también pacíficas. Silencios. Avances. Retrocesos. Enquistamientos. Engaños. Envidias. Envidia a mansalva. Resentimientos. Olvidos. Perdón, también perdón.
Y en ese tiempo, que parece incierto, atroz y gris, una pequeña foto de apenas cuatro o cinco centímetros de lado, de alguna revista en color no identificada, se convirtió en una ventana abierta a la vida, a la Naturaleza prístina y llena de color. Era la llave que abría la puerta pesada del día a día y conducía a un techo en lo alto de una selva, de un bosque, de una sierra...
Aquella foto era como una batería o un motor capaz de sacar a aquella persona de su tristeza, de su soledad, de sus miedos, de su dolor. Aquella foto de un lince, de apenas unos centímetros de lado...¡era en realidad tan grande!¡Era tan, tan profunda!¡Significaba, sobre todo, el futuro, que se abría frente al horizonte cercano, oscuro y casi indivisable! ¡Era la paz interior rodeada de trincheras y armaduras! Aquella pequeña foto de un lince era un camino placentero e instantáneo, un sueño, un sustituto de otras realidades que estaban lejanas.
¡Una pequeña foto de un lince!¡Era en realidad tan grande!¡Era tan, tan profunda!

miércoles, 21 de agosto de 2019

Propuesta de creación de una "Asociación pro comunicación", osea, Guasap, no gracias"

Corre el año 2019.Vivimos tiempos de cambios muy rápidos. Aunque en el fondo todo sigue casi igual. Desde hace unos años los móviles, con todas sus variantes, se han metido en nuestras vidas. En realidad los hemos metido nosotros y nosotras. Lo que supone un móvil es mucho: un teléfono ya con agenda, un reloj, cronómetro, despertador, calculadora, brújula con GPS, cámara de fotos y vídeo, grabadora, cuaderno de notas, calendario y acceso a internet, con todo lo que conlleva. Puedes buscar cualquier cosa en segundos, escribir correos, mensajes de texto, o usar otras aplicaciones como "guasap", "telegram" y demás. Puedes tener vídeo-conferencias o interaccionar en las llamadas redes sociales. 
Socialmente es "lo que nos faltaba para el duro". Leí hace unos años que era la ruptura de todas las fronteras, la posibilidad de no estar nunca más solo...¡impresionante! Curiosamente lo que nos puede acercar, nos aleja, nos aísla, nos enroca, nos encapsula, nos aprisiona, nos ata, nos amordaza, nos esclaviza...
Así, el llamado "guasap" o "guasa" se ha convertido en poco menos que el verdadero yo, en nuestro "alter ego". Te dicen que si no lo tienes, no estás, no existes, eres un troglodita, un neandertal, no estás al día, en la onda y otras cosas por el estilo.
Se da la circunstancia de que se ha extendido también su uso en los trabajos, contraviniendo claramente las normas incluso institucionales en muchos casos. Imaginemos que una citación médica o una multa se nos comunicara por este medio.
Esas personas que parecen no poder vivir sin el invento en cuestión, "el guasa" no dan señales de ser conscientes de lo que dicen. Puede que estén recriminando a una persona suficientemente hábil en las llamadas tecnologías de la información y la comunicación y que se pongan en evidencia con su escaso o nulo dominio. Tampoco se dan cuenta muchas personas de que hay otras alternativas como el correo electrónico, también gratuito, el mensaje de texto, otras aplicaciones como "Telegram", el teléfono, la carta y, por supuesto, el contacto humano. No hablaremos ya de "tuiter", "fliquer" o los diferentes tipos de "blogs", por citar algunos. Es como si todos tuviéramos que vivir en la misma super-carretera para poder llegar rápido, parar, soltar el ...¿mensaje? y salir corriendo otra vez.

Un poco en broma digo que hay muchas personas que ya son irrecuperables y que, otras muchas, todavía están a tiempo de salir de esos tentáculos pegajosos y que tanto nos quitan. Por ejemplo, intimidad, privacidad, sentido de la individualidad. Pero además está la banalización de la comunicación, de las propias relaciones humanas, del contacto entre personas. Está el tema lingüístico -sí, soy maestro de escuela, me gustan y me preocupan estas cuestiones-, me importa el lenguaje, el idioma, las formas...
Está el derecho de cada cual a estar sólo dónde y cuándo quiere estar. ¿No es un derecho fundamental? Está el derecho a ser tenido por una persona, por un vecino, por un habitante, por un conocido, por un amigo o un familiar o un trabajador o un cliente o usuario sin tener que estar o tener "guasa", "feisbú" o lo que sea. 
Todavía estamos a tiempo. Y ya no lo digo en broma. Me parece que cada día nos cuesta más trabajo mantener una conversación, que, como se sabe, conlleva ineludiblemente, el acto, precioso, de escuchar, por ejemplo. 

lunes, 17 de junio de 2019

La próxima vez, imagínate que tengo seis patas...

Una mujer está viendo las fotos que ha hecho su marido en la comunión de una sobrina. El fotógrafo en cuestión es muy aficionado a la Fotografía de Naturaleza, en general y, últimamente, a los insectos, en particular. 
-¡No estoy en ninguna foto!
-¿Cómo?
-¡Nada! ¡No me has sacado en ninguna!
-¡Pero si te lo dije varias veces y te ibas o te quitabas!
-¡La próxima, imagínate que tengo seis patas!
-¡La próxima tienes que pensar que no soy insectívoro!

jueves, 4 de abril de 2019

El tufo de "El silencio de otros"...de TVE2...

Ahora mismo, a las 22:18 del jueves, cuatro de abril de 2019, en TVE2, se está emitiendo un programa tipo documental titulado "El silencio de otros", otra falsa historia de España, sin restarle los datos ciertos que contenga. Desde el respeto al dolor de las víctimas y el deseo de concordia y tanta Justicia como sea necesaria, todo me lleva a pensar que se trata de una pedrada más, de una falsa forma de retratar el pasado que llega a nuestros días.
El texto leído con el que se inica el relato es sencillamente una burda farsa, superpuesta con imágenes de la guerra civil de 1936, con los fusilamientos de 1939, es de suponer, y con el encuentro de Franco con Hitler en Hendaya, con una sonorización marcial que remarque más aún el mensaje que se quiere lanzar.  ¿Qué pasaría si se hiciera lo contrario? ¿Imaginamos unas imágenes semejantes, con noticias de aquellos violentos años y con los otros protagonistas? ¿Podríamos ver a Stalin con una resonorización que lo acercara más aún a una idea bélica y a los horrores de la guerra?
El relato sigue faltando a la verdad o sencillamente añadiendo ideas sin sentido, como que nunca se les dijo en la escuela lo que había ocurrido...y que sus padres tampoco se lo habían contado y entonces ya nunca sabremos lo que ocurrió...Después, se van sucediendo temas, historias y fragmentos de realidades con las que se quiere dibujar una realidad de lo más deformada, sin que, repito, esos fragmentos tengan necesariamente que ser falsos. 
En la ensaladera se mezcla a Pinochet, con Franco, con el policía torturador Billy el Niño, con los represaliados del franquismo, con lo ocurrido en la Transición...Resultado: ensaladilla rusa pero vestida de democracia parlamentaria baja en calorías, suave y respetuosa con el entorno...humano.
Es curioso porque mientras aparece tantas veces Franco no se mencionan los asesinatos de comunistas exiliados a manos de comunistas exiliados también compatriotas...por ejemplo. Es uno más de los pequeños pero clamorosos silencios, los otros silencios, de los que no habla este programa. Por cierto, penoso el Chato, diciendo eso de"¿Cuándo veremos en España colegios entrando en la Dirección General de la Policía diciéndoles: mira, aquí torturaron al Chato?
En fin, una pena. Pero solo una más de la larga ristra...

jueves, 14 de marzo de 2019

Sobre el Día de la Mujer, desde la crítica.

El Día de la Mujer Trabajadora se venía celebrando el 8 de marzo de cada año. En algún momento reciente, se cambió por el Día Internacional de la Mujer. Ahora, en 2019, si no estoy mal informado, se trata de la Semana de la Mujer, que culmina con la mencionada jornada en defensa de la Igualdad entre hombres y mujeres.
Me llamó poderosamente la atención que el año pasado para esta fecha tan señalada se convocara una huelga general, creo que por el partido político Podemos, cuyo secretario general es un hombre, por cierto, y cuyas tres principales figuras fundadoras fueron, igualmente tres hombres. Me llamó la atención porque no le encuentro sentido pero, sobre todo, porque se decía que era una huelga para las mujeres...es decir, una semi huelga general, una hemi-huelga general o una femi-huelga. 
Hoy, ocho de marzo de 2019, viernes, desde este remoto, humilde y solitario ventanillo por el que me asomo al mundo, me arriesgo a esbozar unas críticas sobre lo que estoy viviendo y viviendo en torno a este día de la Mujer. 
Así, lo primero que tengo que decir es que me parece que se está produciendo una utilización partidista, sindicalista y hasta economicista del Día de la Mujer. Por supuesto, el feminismo está haciendo lo propio, sin que sepamos las razones para ello. Me explico. Las consignas, las frases, las declaraciones, los manifiestos, las ruedas de prensa, los comunicados...transmiten una idea de lo más impropio...Inacabado...

miércoles, 27 de febrero de 2019

Claro que habría que prohibir el fútbol en España...

Tantas veces he dicho, en privado pero también en público, que creo que se debería prohibir el fútbol en España que ya ha llegado un momento en el que he pensado que debería dar un paso más y explicarlo. El fútbol es un deporte aunque además se haya convertido en un espectáculo de masas de primer orden en muchos países, territorios, sociedades y grupos. Y además, es una especie de "pasión" demasiado desbocada en tantos casos que hacen aconsejable que pensemos si es "normal" o sencillamente "lógico". Como espectáculo de masas el fútbol, es decir, todo lo que hay alrededor viene produciendo verdaderas aberraciones humanas, sociales, económicas, urbanísticas, políticas, informativas, emocionales, periodísticas, educativas, ambientales, culturales, éticas...Y eso está ahí, si se quiere ver como si no. Con un simple insulto, con una frase más o menos ingeniosa se puede zanjar todo lo dicho. Hasta hace muy poco se aludía, por ejemplo, a la sexualidad de una persona para descalificarla, y asunto terminado. O se achaca la "rareza" del osado crítico, y ya está. Sin embargo, la cuestión es de gran importancia. Ver lo que ocurre en España con el fútbol es verdaderamente penoso pero, lo que más duele es el atronador silencio de la inmensa mayoría de personas a las que no nos gusta nada y que tenemos que sobrellevar esa carga de ruído, de imágenes chillonas, de realidades que rayan lo obsceno y lo injusto y que se cuelan a cada instante en nuestras vidas.
Hace unos días, sin ir más lejos, en una emisora de radio nacional, el periodista decía algo así como "Iniciamos hoy nuestro espacio informativo dedicado al deporte enfocando principalmete el fútbol..."¡Sorprendente! ¿Hoy? Pero si es todos los días y a todas horas. Pero si se cambian hasta los horarios de los trabajos y de los transportes para determinados eventos. Pero si se informa más del fútbol que de lo que pasa en el Congreso de los Diputados o en el Senado o en el Consejo de Ministros. Si de dedica media hora en el mejor de los casos a hablar de todo lo divino y lo humano, lo nacional y lo internacional, y otra media a hablar de fútbol...Si tenemos, por hablar de deportes, campeones y campeonas de Europa y del mundo de un montón de deportes y no los conoce nadie...
Pero ¿y la agresividad que genera? ¿Nos lo hemos planteado alguna vez? ¿Es normal? Ya sé que muerto el perro...no necesariamente se acaba la rabia pero algo habrá que hacer.
No entiendo esta sociedad en la que un futbolista es más importante que un médico, que un albañil, que un panadero o que un ama de casa...que pone hasta el aperitivo para que alguien se siente a gritar frente a un televisor. No entiendo este mundo en el que a diario vemos a gente manifestándose y quejándose y nunca he visto nada en contra del fútbol, aunque seamos mayoría. No entiendo que podamos escatimar tanto dinero para tantas necesidades y que no se haga con el fútbol. No entiendo lo que viene pasando en los pueblos y ciudades de España con sus equipos, con sus gastos, con sus fichajes, con sus empresas en torno a este cuasi-circo romano. No puedo compartir ese sentir de pertenencia a un país que se paraliza o se enerva por estas razones y no por otras mucho más importantes. Lo siento. Creo que ya ha llegado el momento de empezar a desmontar esta gigantesca falacia de ídolos, semi-dioses, manejados por unos pocos, para disfrute de una masa que no quiere reaccionar a otros estímulos.
Desde luego es evidente que el fútbol debería estar prohibido en colegios e institutos y que las instituciones públicas deberían hacer lo propio. Visitemos una biblioteca pública, un centro educativo público, un centro de mayores, una sala de urgencias y luego pensemos lo que se podría hacer con la ingente cantidad de dinero y recursos de todo tipo utilizados en el fútbol.
En fin, una pena el reflejo que proyectamos de la sociedad más culta, más rica y más preparada de todos los tiempos.
¿No es sorprendente que se pueda objetar en la declaración de la renta si se desea que se destine una parte de nuestros impuestos a la Iglesia Católica y que no se pueda hacer lo mismo con el fútbol?¿No es sorprendente que un futbolista pueda eludir la cárcel llegando a acuerdos económicos con la Justicia o la Hacienda Pública? Otra opción sería que se construyeran ellos mismos, las estrellas de la camiseta y el pantalón corto, sus propias cárceles, como las mansiones en las que viven, pero con la particularidad de que las vigilásemos con dinero público.¡Madre mía! ¡Aberración tras aberración!

lunes, 18 de febrero de 2019

Sentimientos y palabras, 2. Juzgar, para los jueces.

Muchas veces, consciente o inconscientemente, hacemos daño a otras personas, o nos lo hacen a nosotros. Estamos, en general, muy acostumbrados, a opinar casi de todo y, de alguna manera, a juzgar. Y eso conlleva un riesgo muy considerable y un impacto que suele ser negativo. Juzgar o evaluar no es tarea fácil. Los jueces y todo tipo de expertos que se dedican total o parcialmente a realizar valoraciones, evaluaciones o juicios lo saben bien. Si de lo que se habla es de personas, esas situaciones son más difíciles aún. No es lo mismo decir si un objeto o sustancia, una planta, un animal, un alimento...es bueno o no, si nos satisface, si se ajusta a lo establecido o esperado que hacerlo refiriéndonos a nuestros semejantes. Y, hablando de semejantes, la distancia es un mundo. No es lo mismo juzgar a una persona que vivea mil kilómetros que a la que vive, por ejemplo, en tu misma calle o edificio.
Desde el mundo del pensamiento, de la psicología, de la religión, de los principios y valores humanos se nos inculca, o se intenta al menos, que no se debe juzgar a nadie, pero la realidad no parece entender esas normas. De manera que es "lo más normal del mundo" que estemos siendo juzgados en todo momento y que, a su vez, nosotros hagamos lo mismo. Y de alguna manera, cuando se juzga se dicta sentencia. Y lo preocupante puede ser que hay sentencias firmes pero, sobre todo, erróneas y malintencionadas, deliberada o indeliberadamente. Me explico. Una persona puede tener o sentir envidia -"coseja" que se llama-, celos, manía, rencor, resquemor, miedo, desconfianza, desapego, antipatía...y no ser consciente de esos sentimientos. De manera que puede estar llevando una conducta negativa o "tóxica", como se dice ahora, contra otra persona y pensar o decir que en realidad la quiere mucho, la aprecia, la admira, le gusta, o que lo hace por su bien, con el clásico "quién bien te quiere te hará sufrir"...
Lo cierto es que hay personas que se pasan la vida emitiendo juicios a diestro y siniestro, independientemente de la profesión -incluso de fé-, el status, el nivel cultural o el halo de santidad o maldad que los acompañe. Y esas formas tan peculiares de clasificar, de nombrar, de categorizar, de encasillar... son verdaderamente dañinas.
Retirarse es una opción aunque quizás no sea la mejor. Enfrentarse es otra. Hacer ver que ese no es el camino parece más adecuado, aunque hay personas que no están dispuestas a aceptarlo. Como las hay que tienen toda una cohorte que son, en realidad, parte del problema. Se encumbra a alguien muchas veces y se va generando una guardia personal, un perímetro cuasi policial, formado por la familia, los compañeros de...lo que sea, las amistades, la clientela, los admiradores...
Es muy posible que este tipo de conductas tengan una base, o cierta base, al menos, cultural. Sin embargo, es también plausible que existan componentes psicológicos relacionados con patologías, con complejos, con síndromes, con traumas más o menos ocultos o latentes, con las sinuosidades del carácter, ese escudo o coraza, que decía Ortega y Gasset, creo recordar.
Una persona sana no va por ahí descalificando a placer, ni poniendo etiquetas peyorativas, ni ridiculizando, ni placando al otro, ni minimizándolo ni estigmatizándolo ni marcándolo ni señalándolo...Una persona que ama no hace ni dice esas cosas. Un creyente, un católico, si lo hace, se olvida de la regla número uno de su religión, "amarás al prójimo ..."


domingo, 17 de febrero de 2019

Auto-adscripciones ideológicas políticas y partidistas, y el factor tiempo.

Hace ya muchos años desde que empecé a pensar en las razones por las que las personas nos auto-adscribimos a determinadas ideologías políticas y partidistas. Parece evidente que la familia tiene mucho peso aunque no siempre se siguen las directrices familiares. En realidad, frecuentemente hay personas de todos los colores o siglas en muchas familias. Son muchas las causas que nos empujan o nos detraen de determinadas opciones. La mayoría de la gente, a mi juicio, no suele hablar de estos temas, salvo en círculos cercanos. Con paciencia y atención se puede ir conociendo ese entramado de hechos, sentimientos, decisiones, idas y venidas.
Por si fuera poca la dificultad para entender ese mundo de ideas y deseos, al introducir el factor temporal la cuestión se complica.
Así, siempre he oído decir que con la edad la mayoría de la gente se hace más conservadora. Sin embargo, también he oído muchas veces que con el paso de los años nos vamos haciendo menos radicales, más comprensivos y condescendientes. Idea esta que choca con otra muy extendida que viene a decir que los años nos hacen más exigentes, más impertinentes incluso y, por lo tanto, menos comprensivos.
Se decía que los jóvenes revolucionarios serán los conservadores del mañana. En el caso concreto español hay otros factores que han sido y siguen siendo determinantes en estas auto-adscripciones. Me estoy refiriendo al todavía pesado bagaje relacionado con la guerra civil. Independientemente de los cambios que se hayan podido generar lo cierto es que se mantienen lazos muy fuertes que afloran o pueden aflorar en cualquier momento. Basta una lectura de periódicos, o escuchar conversaciones y proclamas políticas para detectar esas conexiones con lo ocurrido hace ochenta años.
Un factor que no pasa inadvertido es el que tiene que ver con la religión, mayoritariamente, la católica. Nada más que añadir. Ya sabemos que hubo, hay y habrá de todo, como en botica, pero...
El nivel de renta, la profesión, la clase social (¿existen o no existen las clases sociales?)...pueden influir y, de hecho, lo hacen. A veces, muy poderosamente. Aunque haya tantas excepciones como sea necesario aceptar. Recuerdo esa pintada, repetida tantas veces, que decía que no había nada más tonto que un obrero de derechas...Desconozco el alcance real de tal afirmación. En similar terreno se mueven quiénes entienden que no puede haber "ricos" de izquierdas...o que incluso no son consecuentes con sus ideales por no repartir sus bienes.
He tenido la suerte de conocer a muchas personas muy diferentes. Así, mi visión se asemeja más a un cuadro puntillista o simplemente impresionista, con muchos colores, que a una imagen monocromática, "bi" o "tri" color.
Una sorpresa muy muy impactante me la llevé cuando conocí, por primera vez, a una persona que parecía ser más cercano al anarquismo que a cualquier otra ideología. Después la vida pero también mi forma de ser y de actuar, sobre todo, me propiciaron situaciones de lo más variopinto. He escuchado un repertorio muy variado de relatos vitales y de "confesiones" políticas. Algunas, consideradas hoy como delito.
Pero las realidades chocantes no pararon ahí. El día a día, la demoledora y apabullante cotidianeidad me fueron mostrando una abigarrada imagen que en nada se parece con concepciones sencillas o simplistas. El conocido como "cambio de chaqueta" se convirtió en ocasiones, en un verdadero pase de modelos, en un carnaval agitado.
Hubo una conversación que me proporcionó una visión diacrónica interesante. Una persona se declaraba abiertamente progresista  y de izquierdas. Sin embargo, me puntualizaba, si hubiera vivido aquellos años de la II República él no podría haber estado en el bando de izquierdas, por diferentes razones que no vienen al caso.
Ese tránsito preterible lo he detectado en más ocasiones, aunque no fuera enunciado con tanta claridad.
Lo que es evidente es que una cosa es votar, otra es decir lo que se ha votado o no decirlo, otra, lo que de verdad se quiere -que suele ser lo mismo en el fondo en la inmensa mayoría de los casos, por cierto-, otra, que se cambia en muchas ocasiones a lo largo del tiempo por un sinfín de causas, otra más es que no es fácil, de entrada, afirmar, si se es o no consecuente con lo que se dice y se piensa. No hay, o no conozco, escalas u otras herramientas o metodologías para determinar si una persona es verdaderamente de derechas o de izquierdas en este sentido tan estenoico que utilizamos hoy. He defendido muchas veces que en un mundo tridimensional hablar de una imaginaria línea recta es verdaderamente empobrecedor. Algo similar ocurre con la asignación de colores en un mundo como el nuestro. Así, se puede entender que políticamente me haya declarado mayoritariamente daltónico, con una fuerte tendencia al verde.
Adentrarse en la adecuación del esquema elemental de derechas e izquierdas con nuestras formas de vida es terreno más que pantanoso. Profundizando un poco nos chocamos con esa concepción de la carga sociológica de la que generalmente no se quiere hablar. Así, nos encontramos con todo un mundo paralelo, subparalelo o epifenoménico que no hace sino demostrar que el color de unos calcetines, si es que se usan, suele tener muy poca relevancia.
En unas jornadas universitarias con motivo del aniversario de la II República Española un profesor con profundo conocimiento en la materia, y además dilatada experiencia profesional en el terreno de la política, nos dio una verdadera lección a la media docena de asistentes, contando entre esas seis personas a otros tres profesores ponentes. Nos dijo, por ejemplo, que no se puede juzgar el pasado con los criterios del presente, que el discurso actual de la izquierda no se parece en nada al de aquellos violentos y tensos tiempos, que no se puede pensar que los llamados adversarios políticos son "tontos" y ponía ejemplos concretos...
En fin, el refranero nos ofrece máximas muy esclarecedoras, con ejemplos como "obras son amores y no buenas razones" y otros por el estilo. En estos meses en los que las campañas electorales lo envolverán casi todo no está de más recordar que quizás haya que redimensionar a la baja ese bombardeo de palabras.

Bozales y carlancas.

Los seres humanos somos, en muchos aspectos, verdaderamente complicados. Ayer, una persona en el bar decía que había personas que tenían que llevar bozal para que otras pudieran quitarse las carlancas. Un extraño juego de equilibrios, entre la tensión continua.

viernes, 1 de febrero de 2019

Sentimientos y cuestión de palabras, a propósito de "Bagdad Café".

Viendo "Bagdad Café", esa película maravillosa, le surgieron unas preguntas interesantes. Así, se planteaba si era lo mismo el amor que el cariño familiar. Si había un nexo objetivo entre la sangre y esos sentimientos, si las meras palabras podían ser, como decía aquel poeta, un obstáculo o incluso un arma de doble filo. ¿Podía el nombre de un sentimiento modificar la realidad? ¿Una palabra sirve para oscurecer una vida? Al final, no son las realidades del color que las queremos ver. Esos colores del bar de carretera polvoriento ¿son reales? ¿Y nuestros recuerdos? ¿Coinciden con la realidad? Ese arma arrojadiza que vuelve, ¿qué es?¿un mal momento incrustrado, tallado, bruñido, grabado, marcado, esculpido, tatuado...?¿una herida que no cerró bien?
Se puede hablar de amor, de querer, de encariñarse, de dar cariño...pero ¿vuelve el recibido con la misma moneda? ¿La magia de quitar una cartera y devolverla al rato es como la carga afectiva recibida? ¿Hay que devolverla o no hay que devolverla? Como un simple saludo, un comentario, una sonrisa, una mirada, una simple palmada...¿Son de ida solamente? Jasmin quita y devuelve con gracia y alegría. Limpia y calla. Hace el café, cocina y ordena...escucha y valora...No es nadie, una solitaria más, una náufraga en un mar de arena y polvo, una clienta que paga. Al principio un incordio y después una razón de ser.
Brenda es la rueda de una máquina que no para de girar, y ya chirría a cada movimiento...
Y así pueden ser tantas y tantas vidas, con esos colores difíciles de creer, de entrada. Cielos azules, rojos, anaranjados, verdes, marrones, ocres, grises, negros...y cada color, con miles de tonalidades, son en realidad, inmensos mares de formas de sentir y de hacer sentir a los que están alrededor.
Una vez, en una discusión, una persona recriminaba a otra la falta de amor (querer) y la persona increpada se defendía con el escudo verdaderamente fuerte del respeto...
Pero como el bumerán, las vidas van y vienen, se cruzan, se acercan, se alejan, se acaban de golpe, no se vuelven a cruzar...se choca con un depósito de agua o se acaba en la mano jovial, que lo recibe con amabilidad, con franqueza...
Resumir una vida o unos años o la simple convivencia con una palabra es muy, muy complejo. Es como trazar el perfil de alguien con una brocha gorda en un pequeño papel. Simplificar está bien en Matemáticas y, muchas veces, hasta en las conversaciones. Pero tiene un riesgo alto. Desde luego Jasmin, en la película, limpia, ordena, trabaja, acompaña, ayuda, se preocupa, cocina, paga, ríe, escucha...hay quiénes opinan que lo de menos es cómo se llame "eso"...que lo importante es que "eso", se haga.